El PCTE destaca que “desde su llegada al ayuntamiento, han quedado patentes las intenciones por parte del ejecutivo zaragozano liderado por el Partido Popular de convertir nuestra ciudad en una fuente de ingresos para empresas y terratenientes mientras todo aquello que no entra en su agenda queda olvidado o, directamente, es eliminado”.
“Zonas jóvenes, eventos culturales y organismos sociales han sido víctimas de esta política que afecta, sobre todo, a aquellos sectores de nuestra clase (jóvenes trabajadores, migrantes, mujeres..) en mayor riesgo de exclusión”, enfatizan.
El último de estos ataques, señalan, “es la aprobación de una medida que triplicará el número de plazas de estacionamiento regulado a partir de agosto de 2025. A pesar de las bonificaciones para residentes, esta decisión supone un gasto más para las ya muy maltrechas cuentas de la clase trabajadora zaragozana, que verá como proliferan los parquímetros en los barrios obreros de Torrero, L’Almozara, Delicias, San José o el Rabal, barrios que, en su mayoría, adolecen de un servicio de transporte público bastante deficitario y cuyos edificios no cuentan en muchos casos con garajes debido a su antigüedad. Sus residentes se convierten en ciudadanos de segunda; mientras, se aprueba la construcción de numerosas viviendas de lujo en zonas más céntricas y se destinan millones de euros de dinero público a la construcción de la nueva Romareda”.
Las zonas azul y naranja, eufemismo para no llamarlo “parking privado en suelo público, no es en ningún caso la solución para el problema de la movilidad en la ciudad. Nos criminalizan por tener que utilizar el coche a diario (para ir a trabajar, principalmente) mientras reducen las alternativas públicas de transporte. Es necesario poner encima de la mesa un debate sobre el transporte que defienda nuestros intereses como clase trabajadora. Ni la solución pasa porque todos tengamos coches eléctricos, como dicen algunos (coches que no podemos pagar, además) ni porque aflojemos el bolsillo cada vez que aparquemos. La solución pasa por plantear el problema de la movilidad desde nuestro interés de clase, por recuperar el suelo y todos los bienes públicos para ponerlos al servicio de la mayoría social”, proponen desde el PCTE.
“La zona azul puede parecer un ejemplo anecdótico, pero resume perfectamente lo que este sistema supone para la clase trabajadora: tener que pagar por todo, hasta por la calle que pisas”, recalcan, para concluir exigiendo “¡No a la privatización y mercantilización de los espacios públicos!”.




