Paisajes para quien pague

En dos semanas consecutivas Chaca y Benás han llevado a cabo dos movilizaciones para llamar la atención sobre lo evidente: en el Pirineo ya no se puede vivir. Más bien se puede si tienes una economía boyante, porque los precios de la vivienda son prohibitivos y, con un sueldo normal, es imposible hacer frente a un alquiler. De comprar ya ni hablamos en las zonas que se cuentan con el metro cuadrado más caro de Aragón. De hecho el lugar más caro de nuestra tierra es Sallent de Gállego y la vivienda usada más cara está en Chaca muy por …

En dos semanas consecutivas Chaca y Benás han llevado a cabo dos movilizaciones para llamar la atención sobre lo evidente: en el Pirineo ya no se puede vivir.

Más bien se puede si tienes una economía boyante, porque los precios de la vivienda son prohibitivos y, con un sueldo normal, es imposible hacer frente a un alquiler. De comprar ya ni hablamos en las zonas que se cuentan con el metro cuadrado más caro de Aragón. De hecho el lugar más caro de nuestra tierra es Sallent de Gállego y la vivienda usada más cara está en Chaca muy por encima incluso de las zonas residenciales de Zaragoza.

Al mismo tiempo, el puente festivo trajo lo de siempre: miles de coches colapsando las carreteras y la apertura de las pistas de esquí, a mayor gloria de quien se lo pueda permitir, con la inevitable lluvia de dinero público un año más a estas absurdas infraestructuras.

Turismo sin control, mismo modelo de un Estado que saca pecho de que quizá este año reciba 100 millones de turistas.

También pasado el puente la alcaldesa zaragozana proclamaba lo maravilloso que había sido que por la plaza del Pilar pasara en un fin de semana un millón de personas, animando a que la ciudad del Ebro sea un polo de atracción turística.

Zaragoza no es Barcelona ni de lejos. Pero eso no quita para que, poco a poco, el turismo se vaya abriendo paso y empiece a concentrar viviendas turísticas en el centro urbano, especialmente en zonas como la Madalena, que padece la paradoja de tener al mismo tiempo infraviviendas y turisteo.

El Aragón rural sufre la despoblación, es de sobra sabido, pero, al mismo tiempo, se enfrenta a paradojas como que la Sierra de Guara, uno de estos hasta hace poco paraísos naturales, esté tan masificada que en verano hay fila para hacer barranquismo, como se sube en fila a la cumbre del Aneto o se hace fila de coches para entrar a Albarracín, con sus 1000 habitantes y 400.000 turistas al año.

Todas queremos conocer sitios, disfrutar de los espacios naturales, comer bien, beber y vivir mejor. Lo difícil es equilibrar el modelo.

La solución que proponen las instituciones es el tan cacareado turismo de calidad. Vamos, pagar más y generar un modelo de turismo igual de depredador pero más caro.

Quizá el modelo deba pasar por un turismo de menos impacto, pero eso no va a gustar a muchos.

Restricción de acceso a zonas sensibles, menos vehículo privado y más transporte público, apoyo al ferrocarril (¡Ay ese canfranero maltratado!), vivienda para vivir y no para especular...

Soñar con ver mundo es bueno, pero ese mundo tiene que estar habitado por personas y ser hogar, no solo paisaje.


Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.

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