Oxidados, con agujeros y barandillas peligrosas: así son los puestos de vigilancia de incendios de Aragón

Ningún puesto de vigilancia ha salido favorecido del informe de riesgos laborales de Sarga, para trabajar en alguno de ellos es necesario el uso de arneses debido a los problemas estructurales que presenta, sin embargo, este remedio también conlleva riesgos

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Caseta de vigilancia afectada en el Alto Aragón. Foto: Vigilantes de Incendios de Aragón.

Escaleras oxidadas, agujeros en las estructuras y barandillas peligrosas son algunas de las deficiencias con las que tienen que lidiar losy las trabajadoras de los puestos de vigilancia de incendios de Aragón. La mayoría de las torres más peligrosas y que presentan, según un informe de la propia empresa, riesgos importantes están localizadas en el sur de Aragón y en el Alto Aragón.

Esta información fue presentada por el técnico de prevención de riesgos laborales del área de seguridad y salud de Sarga, Jesús Arnal Gorría, que tras las inspecciones y visitas realizadas a todos los puestos fijos confirmó que al menos 27 de ellos presentan riesgos importantes y los 53 restantes tenías problemas considerados triviales o moderados.

Arneses: ¿el remedio peor que la enfermedad?

Hay 18 torres en el sur de Aragón que cuentan con riesgos importantes. Estas torres tienen entre 14 y 19 metros de altura y cuyo acceso debe realizarse a través de escaleras verticales con plataformas intermedias de descanso hasta llegar a la zona de trabajo en la parte superior de la torre. “Son estructuras metálicas con muchos años de antigüedad, con bastantes zonas con procesos de oxidación que han llevado a que se hayan producido agujeros en planchas y cuya estabilidad no podemos asegurar ya que no disponemos de ningún informe técnico que lo acredite”, asegura el informe.

Además, recuerda que debido al elevado riesgo hace aproximadamente 10 años se les dotó a los y las trabajadoras que accedían a las torres de una medida suplementaria de seguridad que fue la dotación de arneses de seguridad y sistemas anticaídas instalados en las torres para evitar la caída hasta el suelo en caso de soltarse de las escaleras. “No pudo colocarse otro sistema completo desde el suelo hasta la parte superior debido a que son torres con escaleras que no son de una sola tramada con lo cual no pudo instalarse un sistema de seguridad para un posible rescate”, asegura el informe de Arnal Urría.

La valoración de riesgo importante es debida a los riesgos de que si un trabajador o trabajadora sufre un accidente en la parte superior de la torre la evacuación no puede realizase de forma segura al no haber un dispositivo adecuado de rescate en las mismas. Además en caso de que el trabajador al subir o bajar de la torre sufriese un accidente, golpe, infarto, etc que conllevase pérdida de consciencia y quedase colgado conllevaría que al no haber dispositivo que lo descienda a una plataforma los problemas de falta de circulación por opresión en piernas al llevar arnés podrían conllevar riesgos muy graves.

Barandillas que no pararían una caída

Hay tres puestos o casetas de vigilancia en el Alto Aragón y otro en el sur que el tamaño de sus estructuras no cumplen con la normativa. Una situación que junto con el paso del tiempo y la oxidación ha provocado riesgos importantes para la plantilla.

El riesgo apreciado en estas torres que ha conllevado a calificarlo como importante es en referencia a los procesos de oxidación que ha llevado a producirse agujeros en la estructura o plataformas y que debería subsanarse tanto con informes de resistencia estructural como con la colocación de elementos que puedan evitar las caídas o golpes debidos a estos agujeros, gomas, etc.

Además alguna de las barandillas laterales que hay en la torre, en especial en los recorridos de subida y bajada por las escaleras perimetrales y descansos entre tramos de escaleras están a una altura insuficiente según marca la normativa que indica Inspección de Trabajo que debería cumplirse en el RD486/97 que indica que debe ser como mínimo de 90 cm (Anexo I A.3.3). La altura adecuada de estas barandillas minimizaría, según el informe, “un riesgo apreciable de caída por encima de la barandilla si se tropezase el trabajador bajando por las escaleras perimetrales y necesitar un elemento que le parase y evitar una posible caída por encima de la barandilla de la zona de descanso entre tramos de escalera”.

Problemas con los contratos

Asimismo, desde el colectivo de Vigilantes de Incendios de Aragón han denunciado que Sarga no envió este informe a los y las trabajadoras, el 28 de abril “comenzamos a enterarnos por sindicatos, compañeros y medios de comunicación”. Además, denuncian que parte de la plantilla no fue llamada para cubrir los puestos de trabajo en las fechas en las que estaba previsto, “retrasándose nuestra incorporación al operativo sin ninguna explicación ni aviso previo a las personas que trabajamos en ellos. En la línea de la empresa, algunos puestos de vigilancia que normalmente comenzamos la vigilancia antes de mayo sencillamente no fuimos llamados a nuestro puesto de trabajo”.

En dicho informe también se indica textualmente a la empresa que “mientras no se subsanen las deficiencias detectadas no debería acceder ningún trabajador” a los 18 puestos con acceso vertical.

“Ante esto, responsabilizamos de manera nítida y contundente a la empresa SARGA, que ya acumulaba sendos requerimientos de garantizar el cumplimiento de las normativas de seguridad para su plantilla desde el año 2018 y al Gobierno de Aragón, propietario de todos los Puestos Fijos de Vigilancia, que cejando en su mantenimiento está poniendo en peligro el trabajo de 54 personas”, denuncian.

Por su parte, OSTA denuncia que el Gobierno de Aragón, propietario de las instalaciones, “ha mirado a otro lado, lo que junto con la inacción de SARGA, puede dejar a Teruel sin vigilancia en sus montes y a cerca de 50 personas fuera de la Empresa”.

“Todo esto ocurre cuando la Dirección de SARGA y su pésima gestión de los recursos de SARGA ha originado pérdidas estos pasados años, que quiere ocultar ahorrándose costes a expensas de los y las trabajadoras del Operativo Forestal y ENP, aprovechándose de las características de los contratos fijos-discontinuos”, señalan desde el sindicato. Asimismo, recuerdan que ya se han denunciado en numerosas ocasiones contratos en fraude de ley y que la dirección “es reacia a transformarlos en indefinidos”.

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