Ecología

No hay planeta B, Aragón se suma a los viernes por el clima

Desde que el pasado mes de agosto Greta Thunberg dejara de ir a clase los viernes para denunciar la pasividad política ante el calentamiento global, cientos de miles de estudiantes han replicado su protesta en Europa. Este viernes, 15 de marzo, la protesta se expande a nivel mundial, y llega también a Zaragoza y Uesca que se suman a una revolución juvenil, tan justa como necesaria.
| 13 marzo, 2019 07.03
No hay planeta B, Aragón se suma a los viernes por el clima
Movilización juvenil por el clima en Melbourne, Australia. Foto: Julian Meehan.

Decenas de miles de adolescentes en Europa llevan meses faltando a clase los viernes. Siguen el ejemplo de la activista sueca de 16 años, Greta Thunberg, que lo lleva haciendo desde agosto de 2018 como un acto de protesta que trasladaba cada viernes a las puertas del Parlamento sueco.

En diciembre, Thunberg pronunció un discurso desafiante en la conferencia mundial sobre el cambio climático que tuvo lugar en Katowice –Polonia–: “Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo y sin embargo les están robando ante sus ojos su propio futuro”, espetó la joven a un auditorio compuesto por responsables en política climática de todo el planeta. “No podemos resolver una crisis sin tratarla como una crisis”, les reprochó.

Desde entonces decenas de miles de jóvenes se han congregado semanalmente en calles, plazas y parques para mostrar a los adultos que ya no desean jugar según sus reglas y para exigirles que protejan su futuro de los desastres del cambio climático.

Estos adolescentes forman parte de un movimiento, Fridays for climate –Viernes por el clima, en castellano– que se extendió rápidamente por  toda la Unión Europea y se está expandiendo a nivel mundial. A finales de enero, unos  30.000 estudiantes protestaron en tres ciudades belgas. La misma semana, más de 10.000 escuelas cerraron en Alemania, con carteles que decían “Haz que nuestro planeta sea grande otra vez” y “No hay planeta B”. Este viernes, 15 de marzo, las movilizaciones se replicarán en más de 1.000 ciudades de 89 países, según anunciaban este lunes los organizadores.

En el Estado español este movimiento estudiantil, agrupado en Juventud por el Clima, se ha propagado en las últimas semanas por diversas ciudades y universidades, organizando sentadas bajo el lema ‘Viernes por el futuro’ frente a sedes parlamentarias o gubernamentales. Este viernes ya son casi 30 las convocatorias de concentraciones o manifestaciones en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Bilbo, Málaga o, ya en Aragón, Zaragoza – a las 19.00 horas en Plaza de España– y Uesca –Plaza de Navarra, 12.00 horas–.

Para Juventud por el Clima es necesario ponerse en marcha pues las consecuencias del cambio climático en el Estado español son claramente visibles, advirtiendo que “la posibilidad de que el nivel global del mar suba tres metros de aquí al año 2100 es real, el 74 por ciento del suelo español está en proceso de desertificación y se prevé que un 20% de lo que hoy está a salvo se verá en riesgo dentro de 50 años”.

Advierten que los mares cambian, acidifican sus aguas y experimentan modificaciones en las corrientes marinas, aumentan la temperatura global debido a las emisiones de CO2 que también desencadena alteraciones en el régimen de vientos, así como afloramientos o evaporación del agua con resultados preocupantes.

“La entrada de especies invasoras está destruyendo la biodiversidad de nuestro país debido a las nuevas condiciones climatológicas, incluidos nosotros con la entrada de nuevos microorganismos que debido al cambio climático vienen del norte de África y nos provocan nuevas enfermedades para las que no estamos preparados”, recuerdan desde esta plataforma.

“Nos jugamos mucho, nos jugamos nuestro futuro. Si los políticos no hacen nada, haremos que nos oigan”, advierten desde esta corriente estudiantil, ante una situación que consideran extrema: “La crisis ecológica se ha agudizado en los últimos años, y ya no hay rincón del Planeta que sea ajeno a esta urgencia”.

La táctica del avestruz, o la patada adelante, que es la práctica habitual de los gobiernos ante esta situación, no hace sino empeorarla y generar un coste económico y ambiental impagable e irreversible. “Hacen falta cambios profundos en un modelo económico cuya principal víctima somos nosotros mismos. Y para ello la movilización es imprescindible, pero también lo es que se tomen las medidas para frenar el deterioro ecológico. Como explicó Naomi Klein: ‘No se trata solo de cambiar las bombillas, sino el modelo económico’”, denuncian desde Juventud por el Clima.

13 marzo, 2019

Autor/Autora

Redactor. Integrante del Consello d’AraInfo. @maconejos


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