Nacho Escartín: “Política se hace de muchas maneras y yo sigo haciendo mi parte”

Tras 8 años de trabajo en el parlamento aragonés, Nacho Escartín Lasierra, termina una etapa de diputado en las Cortes de Aragón. Compartimos en AraInfo esta entrevista para conocer sus sentimientos, evaluación y próximos proyectos.

Nacho Escartin Cortz dAragon Podemos

El diputado por Podemos Aragón, Nacho Escartín, explica que “de corazón, ha sido para mí un honor trabajar en las Cortes de Aragón estos años. Y un placer, porque he disfrutado mucho del parlamentarismo, de los debates políticos y del contacto permanente con la sociedad aragonesa”.

¿Qué es para ti lo mejor de estos 8 años en las Cortes de Aragón?

Los mejores momentos son los compartidos con otras personas. Con nuestros aciertos y limitaciones, el trabajo en colectivo es lo que más alegrías me ha dado. En 2015 entramos en el parlamento reivindicando que somos gente corriente comprometida en política y dedicada a ella durante un tiempo. Y hemos cumplido. Lo mejor es la gente implicada en colectivos y movimientos sociales, que es la que ha nutrido mi trabajo institucional y me ha permitido celebrar un sinfín de reuniones, actividades y manifestaciones, que nos ayudan a hacer buena política, la que mejora las vidas cotidianas con acuerdos más allá de las diferencias.

¿Y lo peor?

Lo peor son los discursos de odio, esa mala política que no hace propuestas realizables y se dedica solo a palabras hechas, discursos vacíos y a estigmatizar al adversario político con topicazos, intentando ridiculizar otras opiniones o propuestas. También me da vergüenza cuando veo faltas de respeto al parlamentarismo. Esto en las bancadas del PP y de VOX es muy común y yo he recibido muchos de sus insultos y desplantes, que muestran su impotencia, su desprecio a la democracia y su mala educación.

En este momento de despedida de las Cortes de Aragón, ¿hay algún momento que recuerdes especialmente?

Sí. Estos días recuerdo muchos momentos vividos. Casi todos buenos. Y hay dos que me emocionan mucho. El 23 de abril de 2020, en los peores días de la pandemia, celebramos un Día de Aragón rarísimo, reducido y a distancia. Fue la primera vez en mi vida que me puse una mascarilla y unos guantes. Tras un mes encerrado en casa, salí por la puerta lateral de la Aljafería a la Avenida de Madrid y resulta que eran las 8 de la tarde: la hora de los aplausos. La calle, vacía. Y, de repente, los balcones se llenaron de gente corriente aplaudiendo y yo ahí, solo, en la calle. Lloré muchísimo porque eran unos días muy frágiles, de mucho sentimiento colectivo. Hoy lo rememoro emocionado porque sentí muy hondo, muy fuerte, que somos pueblo y esas gentes son a las que nos debemos, por las que luchamos y de quienes me siento parte.

Y me acuerdo de otro día mucho más alegre, otro 23 de abril con la Aljafería a rebutir, llena de gente: en el foso, los jardines, los parques, las salas del palacio, con La Ronda de Boltaña, Titiriteros de Binéfar, visitas guiadas multitudinarias y un montón de actividades. ¡Qué maravilla estar en una institución abierta, la verdadera casa de todos los aragoneses! Que así sea siempre.

¿A nivel parlamentario de qué te sientes más orgulloso?

En general, creo que hemos contribuido a abrir la institución, que sea más accesible para más personas que vienen a la Aljafería, participan de la elaboración de leyes y se relacionan con el poder institucional. Hemos mejorado la transparencia y la ética parlamentaria, con más control e información de nuestra actividad. Hemos sacado los coches del palacio y la institución se conoce mucho más. Aún queda mucho trecho por delante hacia una democracia real.

En lo legislativo, hemos aprobado 8 presupuestos, que son la principal herramienta de gestión para exprimir al máximo cada euro de los aragoneses. Desde 2019, además, hemos conseguido tener las cuentas aprobadas a 1 de enero. Es decir, hemos demostrado, como prometíamos, que la gente corriente puede gestionar mejor que otros. A las duras y a las maduras. Porque estos años han sido maravillosos en algunos momentos, pero también durísimos en los peores días de la pandemia.

De mi trabajo parlamentario, coordiné la primera ley social en 2015, la ley contra la pobreza energética y salió por unanimidad. Durante estos años he sido muy activo para que se aprobaran buenas leyes como la de venta local de alimentos de Aragón, de autónomos, de economía social o de agricultura familiar.

También destaco el trabajo compartido con personas de otras Comunidades Autónomas. Durante un tiempo, tuvimos una relación muy fluida y grupos de trabajo fecundo con colectivos y parlamentarios de otros lugares. Aquí en Aragón organizamos algunas reuniones que estuvieron muy bien, sobre la PAC o contra el pantano de Yesa. Unir las luchas es algo muy enriquecedor que debería potenciarse más. También en el ámbito internacional he tenido la suerte de conocer y colaborar con personas de México, Chile o Uruguay, por citar algunos ejemplos.

¿Y qué se queda en el tintero?

Muchas cosas. Queda muchísimo para alcanzar una sociedad igualitaria y con justicia social y en armonía con la naturaleza. Toca seguir empujando, trabajando y peleando por más derechos y libertades. Necesitamos aprobar leyes aragonesas de cambio climático y de vivienda, entre otras, que espero que lleguen pronto.

En un plano más personal ¿con qué te quedas de lo que has aportado?

La mía es una voz más, de una persona corriente, con mis experiencias, conocimientos y limitaciones. He aportado lo que soy: una visión ruralista y ecologista, con pasión y constancia. Creo que he hecho mi parte, entregándome estos años a la labor política desde un parlamentarismo honesto, que siempre ha buscado acuerdos y en el que he aportado mi visión del mundo.

Cuando me involucré en el partido Podemos, mi esfuerzo fue “aragonesizar” la organización y así lo intenté: cada vez que iba a Madrid llevaba la voz propia aragonesa, hicimos mucho esfuerzo para abrir Podemos a todos los municipios de Aragón. Ojalá esa aportación hubiera ido más allá, porque falta hace construir organizaciones horizontales, desde la singularidad de cada lugar.

De todo, hay algo de lo que me enorgullezco y sé que no es fácil: conectar con las ruralidades, con las voces de los pueblos. Tengo una relación fluida y constante con todo tipo de personas y organizaciones agrarias, económicas y sociales del ámbito rural. Es un ámbito en el que me muevo bien, porque vivo en un pueblo pequeño y he sido agricultor profesional. En concreto, haber aprendido de desarrollo rural y Política Agraria Común es importante, por la enorme relevancia que tiene en Aragón.

¿Y qué errores lamentas?

Muchos. Pido disculpas porque me he equivocado en muchas cosas. Sobre todo, pido perdón a quien haya podido molestar u ofender. Lo que peor se me ha dado son los rollos de los partidos. He sido inocente en demasiadas ocasiones, también me he callado muchas cosas y no he sabido construir una forma de organización política distinta a la que ya existía. No supimos articular una cooperación virtuosa con otros partidos y fuerzas de izquierdas, hermanas. Tocará aprender de los errores para saber construir desde la pluralidad y diversidad, con sentido común, más apertura y participación. Veremos si lo logramos. Soy consciente de que la democracia está en peligro y para la gente más humilde las instituciones son muy importantes. Por eso creo que la vía institucional debe abrirse a la participación de mucha más gente, con nuevas ideas. Para lograr cambios profundos necesitamos inteligencia colectiva, recuperar esperanzas y las mejores capacidades para una buena gestión de lo común, que es de lo que se trata.

Precisamente te queríamos preguntar por tu futuro. ¿Qué te planteas?

Estos días siento que necesito cerrar esta etapa. Con alegría y sin nostalgias. Estos días estoy especialmente emocionado porque estos 8 años han sido apasionantes y he disfrutado mucho. Me estoy distanciando de las cosas de los partidos, esas luchas fratricidas por el poder y los puestos, porque me producen mucho hastío.

Ahora mismo, esa parte de la política es la que menos me interesa. Pero política se hace de muchas maneras (en instituciones y en colectivos) y yo sigo haciendo mi parte. Sigo aportando porque ganas y energía no me falta. Espero que la experiencia aprendida sirva al común y tratemos de no repetir errores.

Tengo especial interés en cómo evoluciona y se concreta la plataforma Sumar con Yolanda Díaz al frente. Como he hecho con total transparencia llevo meses colaborando, porque creo que es la mejor herramienta que tenemos hoy para mejorar la realidad. Mi activismo y compromiso político sigue. Pero no solo en la vía institucional. Ahora mismo estoy implicado en el supermercado cooperativo A Vecinal de Zaragoza (junto a 350 familias socias) y también en el AMPA del colegio de mi hija en Nuez de Ebro. Desde que hace un par de semanas acabó la actividad parlamentaria en las Cortes de Aragón he tenido un poco más de tiempo para mis faenas cotidianas en mi huerta agroecológica y también me estoy reciclando en temas de comunicación sonora, que ya sabéis que me encantan. También le estoy dando vueltas a mi futuro laboral, porque llevo trabajando desde los 19 años en curros diversos e intuyo que emprenderé nuevos proyectos. Os mantendré informados.

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