Hacia el MST, buscando las claves para la transformación ecosocial

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), referente mundial de la reforma agraria popular, la agroecología y la organización campesina, inspira este recorrido por su historia y su modelo de transformación social coincidiendo con las brigadas internacionalistas en las que participan jóvenes aragonesas.

Ilustración de Lucas Sousa por los 40 años del MST.

Nos acercamos a Brasil para conocer el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), uno de los movimientos populares con más largo recorrido del mundo. Este país, cuya historia está marcada por el colonialismo y la mezcla de culturas, posee una gran variedad ecosistémica y diversidad de pueblos: indígenas, caiçaras, afrodescendientes, quilombolos...

Siendo el quinto país del mundo en extensión, Brasil es una de las economías emergentes a nivel internacional. Forma parte de los denominados BRICS y tiene una gran influencia en toda la región de América del Sur, ejerciendo incluso como subpotencia respecto a los países vecinos. Con una población de 213 millones de habitantes, es el segundo país del mundo con mayor desigualdad.

Desarrollo del latifundismo y la propiedad privada de la tierra

Debido a su historia, la concentración de tierras es un eje clave para el mantenimiento del poder y las injusticias sociales. El latifundismo se remonta a los tiempos de la ocupación de Portugal en el siglo XVI, basado en el uso de mano de obra esclava para la producción de monocultivos destinados a la exportación a Occidente. La invasión colonial provocó una violenta ruptura con el modo de vida de las sociedades indígenas introduciendo el concepto de la propiedad privada de los bienes comunes de la naturaleza.

En 1850, ante el fin de la esclavitud derivado de los movimientos abolicionistas y de las rebeliones de la población esclavizada, el ya emancipado Imperio Brasileño aprobó la primera Ley de Tierras. Esto implicó que la tierra pasase a ser una mercancía y los libertos no pudieran tener acceso a ella. Frente a esta contradicción, la cuestión agraria ha estado en el centro de rebeliones, revueltas y movimientos populares a lo largo de la historia del país: desde la resistencia indígena, las revueltas contra la esclavitud y las comunidades quilombolas a los primeros movimientos campesinos y sindicales. El modelo de latifundios de monocultivo para la exportación basado en la superexplotación de la mano de obra no difiere tanto del actual y sentó las bases de la desigualdad social que se mantiene hoy en día. De hecho, todavía se reportan casos de trabajo esclavo y trata de personas.

Ilustración: Juliana Duarte

El agronegocio como forma de explotación depredadora

En el contexto actual, el modelo del agronegocio agudiza la explotación de los territorios, los recursos naturales y los cuerpos de las personas. Este modelo refleja y retroalimenta la estructura internacional de división del trabajo, entre un Norte global industrial y un Sur agrícola, proveedor de recursos naturales y commodities de bajo valor agregado (principalmente materias primas como soja, café, azúcar, carne de bovino, silvicultura...). Para esta explotación depredadora de la tierra se utilizan grandes insumos de fertilizantes y agrotóxicos –en Brasil se utilizan más de 4.000 agrotóxicos diferentes con un impacto directo en la contaminación del suelo, el agua y la salud de las personas. También es el segundo país del mundo que más basa sus cultivos en organismos modificados genéticamente (OMGs). Entre ellos, la soja transgénica que es fuente de deforestación de los biomas del Cerrado y la Amazonía, y sirve, entre otras cosas, para producir los piensos de las macrogranjas que abundan en nuestro territorio, Aragón.

El monocultivo de especies como el eucalipto y el pino también tiene efectos ambientales significativos, con un elevado consumo de agua que incrementa la presión en los recursos hídricos. Este "desierto verde" es vendido por las empresas transnacionales como "reforestación", pero en la práctica empobrece la biodiversidad y afecta directamente a las poblaciones que dependen de esos territorios.

Este modelo, privilegia los intereses del capital transnacional por encima de la función social de la tierra, la soberanía y la vida de los pueblos y comunidades tradicionales

Ilustración: Alexandre Scheremetta

Frente al latifundismo improductivo y al agronegocio destructivo, la agricultura familiar y campesina produce el 70% de los alimentos que llega a la mesa de la población brasileña, en tan solo el 23% del suelo agrícola. Es la denominada agricultura camponesa la que genera empleos y fija mano de obra en los municipios del interior.

Origen del MST

A finales de la dictadura militar en la década de 1980, la movilización campesina adquiere mayor fuerza y presencia, con ocupaciones de tierras por parte del campesinado, culminando en 1984 con la fundación del Movimiento de las y los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil (MST), en Cascavel, estado de Paraná. Este primer encuentro contó con la presencia de diversos movimientos de campesinos sem terra. Doce años después, en 1996, el MST ya estaba organizado por todo el país y había conquistado tierra para miles de familias.

Este movimiento popular de masas conforma una organización con más de 40 años de lucha con reivindicaciones históricas como la reforma agraria popular, la redistribución de tierras y la justicia social. A través de la ocupación masiva de tierras, consiguen forzar al gobierno en la aplicación de la Reforma Agraria y la democratización de la tierra. Más de 400.000 familias han sido asentadas y alrededor de 70.000 esperan en los campamentos. Mediante la democratización del acceso a la tierra, el MST busca crear las condiciones materiales para erradicar la pobreza y la desigualdad social, dos de los mayores problemas estructurales en Brasil.

El programa del MST abarca todas las esferas de la vida. Propone una ruptura de todos los ejes de dominación y una praxis permanente rumbo a la emancipación humana y social, la lucha anticapitalista, antipatriarcal y antirracista. Además, entiende que sus espacios deben de ser un libres de LGTBfobia.

Algunos de sus ejes de acción son la utilización de la agroecología para la producción de alimentos saludables, la organización del trabajo a través de las cooperativas de trabajadoras para la producción y comercialización. La educación es uno de los pilares fundamentales de las comunidades en la lucha por la erradicación del analfabetismo en personas adultas. Se han construido más de 2.000 escuelas en los asentamientos y han conseguido programas de acceso a la universidad para los sem terra. La salud se aborda desde una perspectiva comunitaria e integral. Además, se promueve el mantenimiento y producción de una cultura camponesa propia, más allá del capital.

Desde una perspectiva internacionalista el MST es parte de movimientos globales como la Vía Campesina y la Asamblea Internacional de los Pueblos. Por otra parte, a través de sus brigadas internacionalistas como las de Haití, Palestina, Venezuela y Zambia, promueve la lucha anti imperialista y expresa su solidaridad con todos los pueblos del mundo, asumiendo como suyas tanto las injusticias que sufren estos pueblos como las ilusiones con que tratan de cambiar su realidad. Además, ofrece formación política para militantes de organizaciones en la Escuela Nacional Florestán Fernandes, “la escuela para la clase trabajadora del mundo”.

Diseño: Milton Tortella

De Aragón al MST

Desde la plataforma de Amigos del MST junto con el movimiento sem terra, se ha señalado la pérdida de fuerza e interés sobre su lucha, además de una problemática compartida con el resto de tejido social de dificultad de relevo generacional e incorporación de personas jóvenes a la militancia. Es por ello que durante el mes de julio de 2026 se están celebrando unas brigadas internacionalistas para jóvenes a las que acudimos las autoras de este texto en representación del Comité de Solidaridad Internacionalista de Aragón.

Ante este encuentro nos pueblan preguntas para las que esperamos encontrar algunas claves. ¿Cómo se logra aterrizar una estrategia de movilización social efectiva para un territorio tan extenso y diverso? ¿Cómo se puede trasladar a otros contextos sociopolíticos? ¿Qué podemos aprender del MST para traer de vuelta a nuestro territorio? ¿Cómo reactivamos la esperanza en la transformación ecosocial a través de ejemplos de resistencia como este?

Brasil nos regala su naturaleza y biodiversidad exuberantes, la vida se abre paso, recordándonos nuestra vulnerabilidad y ecodependencia. Esperamos traernos de vuelta miles ideas en forma de semillas y esquejes para que arraiguen en nuestros territorios y difundan la transformación ecosocial que necesitamos cultivar.

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