Moha Gerehou: "El racismo no necesita de la verdad para difundirse"

Mohamed Gerehou, periodista y militante antirracista, y Malick Gueye, portavoz del Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid, estuvieron en Zaragoza el pasado lunes para hablar de cuestiones como el racismo institucional o la pérdida de derechos fundamentales. Apovechando su paso por el Centro Cívico Delicias, AraInfo tuvo la ocasión de charlar con ellos durante una entrevista para tratar este tema y algunos otros.

Moha Gerehou
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El pasado lunes, dentro de la campaña 'Zaragoza no se calla', tuvo lugar una charla organizada por el Grupo Derechos Civiles del 15M Zaragoza en contra del racismo institucional y por la libertad de expresión. Para tratar esta cuestión fueron invitados, Malick Gueye, portavoz del Sindicato de Manteros y Lateros de Madrid; y Mohamed Gerehou, periodista y militante antirracista. Y lo hicieron, entre otras cuestiones, con el objetivo de poner el foco en el racismo institucional que actualmente sufren las personas más vulnerables de la sociedad.

Este es el caso de Idrissa Gueye, expresidente de la Asociación de Inmigrantes Senegaleses en Aragón (AISA), quien, el próximo 11 de marzo, se verá obligado a sentarse en el banquillo debido a una querella por "injurias y calumnias" contra la Policía Local de Zaragoza presentada por el sindicato STAZ y admitida por el Juzgado de Instrucción nº 3 de Zaragoza.

Apovechando su paso por el Centro Cívico Delicias, AraInfo tuvo la ocasión de charlar con ellos durante una entrevista para tratar este tema y algunos otros.

¿Cómo definiríais la situación actual en la que se encuentra la libertad de expresión en el Estado español?

Moha Gerehou: Es un momento comprometido, difícil, no solo a nivel de antirracismo sino en otros niveles. Hemos visto a raperos que han sido condenados por sus letras en las canciones… sobre todo en cosas que atacan al poder. Lo hemos visto recientemente en la investidura de Pedro Sánchez con los diputados de Bildu, cómo estaban pidiendo poco menos que dejaran de ser diputados por haber hecho críticas al rey.

Creo que desde el antirracismo por supuesto ha llegado, y uno de los ejemplos concretos más claros es el caso de los manteros, tanto en el caso de Idrissa como en el caso de Malick, en ambos por criticar las actuaciones de la Policía se les ha perseguido, no solo a ellos, también a la concejala madrileña, Rommy Arce, incluso a Juan Carlos Monedero que un poco pasaba por allí. Es decir, se está retorciendo un poco la libertad de expresión en contra de, precisamente, la gente que está denunciando al poder. Se está utilizando como una herramienta del poder para silenciar a los colectivos que molestan, o a la gente más débil o con menos poder en el momento en el que alzan la voz.

¿Hasta qué punto se agrava dicha situación con la presencia de la ultraderecha como tercera fuerza política en el Congreso español?

Malick Gueye: Creo que sí se agrava. También olvidamos lo que digo siempre: el racismo ha existido antes de la extrema derecha. El racismo no es patrimonio de la extrema derecha. Sí que la ha agravado porque la gente racista se ha visto legitimada a la hora de ejercer su racismo en la calle. Se nota mucho por ejemplo en la vida cotidiana de los manteros, ahora reciben muchos más insultos racistas. A la gente no les cuesta nada insultarte. Se ven más legitimados ahora con la extrema derecha.

¿Consideráis al nuevo Gobierno español como una oportunidad para recuperar los derechos y libertades que se han perdido durante los últimos años?

Moha Gerehou: Debería de ser así si ellos implementan todo lo que han venido diciendo en campaña, en sus programas… debería de ser así. No obstante, está todo por ver. Siempre hay mucha cautela con estos partidos que son un poco especialistas en defraudar esperanzas. Y no lo digo porque sí, lo hemos visto con los llamados ‘ayuntamientos del cambio’ sobre los que mucha gente depositó muchas esperanzas, desde el antirracismo también, y lo que hemos visto ha sido que hay cosas que o no han cambiado o no lo han hecho del modo en que se esperaba. En el tema de las libertades vamos a ver. El nuevo gobierno tiene todo por delante y tiene la expectativa de mucha gente de que puede cambiar la situación de lo que viene del Gobierno de Mariano Rajoy y de toda esta etapa en funciones. Está por ver. Creo que no se puede adelantar nada más que esperar y ver las acciones que lleven a cabo.

¿Qué papel jugamos los medios de comunicación en este ámbito?

Moha Gerehou: Un papel básico. Te voy a contar un ejemplo concreto: el nombramiento de Rita Bosaho como directora general de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial en el Ministerio de Igualdad. Creo que este ha sido un claro ejemplo de cómo los medios han demostrado la falta de formación y la falta de perspectiva antirracista a la hora de publicar las noticias. Muchas se publicaban desde la perspectiva de: "esta mujer no ha ocupado el puesto por ser blanca", cuando no es así. Y no hablan de que es un Gobierno en el cual no hay personas migrantes, racializadas, y que para el puesto que va a trabajar sobre temas de racismo, ni siquiera para ese puesto inicialmente estaba previsto que estuviera una persona que sufriera racismo. Al igual que se ha entendido muy claramente que en temas de igualdad haya una mujer en los puestos de poder es un plus, desde el antirracismo no se ha entendido así.

Y luego a través de los medios hemos visto, por ejemplo, un artículo de 'El Español' con un Photoshop terrible en el que ponía a Rita Bosaho con la cara blanca y a Alba González con la cara negra y con un titular que decía: "Si Alba fuese negra tendría trabajo: si Rita fuese blanca, no". Y luego un montón de medios utilizando el término racializado de forma estrepitosamente mal sin preguntar a la gente: "Oye, ¿esto qué significa?", dieron su opinión y ya está.

Los medios tenemos mucha responsabilidad, tanto a la hora de difundir las noticias, los bulos sin contrastar de partidos como Vox que contaminan el debate constantemente… Creo que al final el gran problema de un partido como Vox es que a la hora de dar estas noticias, lo que hacen ya no es que coloquen su discurso, sino que hacen muy difícil que se pueda llegar a un mínimo consenso en cuanto a las opiniones, a las cuestiones más básicas sobre las que se supone que había un consenso. Lo han roto, no por buscar su propio consenso, sino por evitar que socialmente haya cualquier tipo de idea en común, cualquier tipo de base sobre las que sostenerse. Y eso, en términos de antirracismo o de inmigración, es mortal, porque ya incluso lo más básico: el derecho a la vida, cuando hablamos de los rescates en el Mediterráneo, de los manteros… o lo que sea, ni siquiera en eso hay un mínimo consenso e intento de buscarlo. Y ahí los medios juegan un papel muy decisivo.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

La situación que vive el colectivo de manteros en el Estado español, ¿continúa siendo una asignatura pendiente de los Ayuntamientos? ¿Es una cuestión de voluntad política?

Malick Gueye: Creo que es una cuestión de voluntad política, porque en el caso, por ejemplo, de los ‘gobiernos del cambio’ –que son gobiernos de izquierda- no ha habido ninguna voluntad para solucionar el tema de los manteros, y puedo poner como el ejemplo el de Madrid. En un principio hubo muchas reuniones en el Ayuntamiento pero siempre han sido palabras en el aire. Y tampoco nunca ha habido una posición pública clara diciendo que estás (como Ayuntamiento) contra la Ley de Extranjería, contra que agredan a los manteros. Nunca hemos visto esa voluntad de posicionarse públicamente para condenar esto. Y cuando tú no te posicionas públicamente cuando hay una violencia policial sobre los manteros, eres cómplice también de esta violencia. No solo no han hecho nada sino que han sido cómplices de todas las agresiones policiales y de las persecuciones a los manteros. Al final ellos no hacen nada y la derecha lo usaba siempre en el caso de Madrid, el tema de los manteros, para atacarles. Y a ellos (al Consistorio) cuando les atacas con el tema de los manteros su respuesta es más persecución policial. Creo que no hay ninguna voluntad política para intentar hacer algo sobre este tema porque en el fondo les da igual.

Siempre digo que cuando un tema lo vives de forma muy lejana no sabes lo que es. En el Ayuntamiento de Madrid cuando empezaron a criminalizar a los manteros, empezaron a tener el mismo discurso que hacía la derecha cuando gobernaba: poner argumentos que son falsos. Una justificación moral como por ejemplo que a los manteros los utilizan las mafias. Ellos mismo saben que no existe ninguna mafia en 'la manta', el mantero compra su mercancía y la vende, pero lo utilizan como argumento. Cuando criminalizas un colectivo vulnerable siempre necesitas unas justificaciones morales para que tus votantes más progres puedan entender tu política. Además, ellos (los ‘gobiernos del cambio’) han empeorado la situación de los manteros. Y luego la derecha ha usado siempre su discurso racista para que sus votantes, a los que les gusta este discurso porque son racistas, les vote, y al final les ha salido bien.

¿De qué forma se podría regularizar la situación del colectivo de manteros?

Malick Gueye: La raíz es la Ley de Extranjería. Lo es todo. Cuando hay leyes que son racistas, que no permiten a la gente pedir papeles, que no permiten a la gente estudiar, que no permiten a la gente trabajar… al final la condenas a la clandestinidad y no permites su integración a la sociedad. Para mí ahí es donde está el problema. No es el sueño de ningún mantero vender en la calle. Eso está demostrado. Cualquier mantero que ha tenido la oportunidad de dejar ‘la manta’ lo ha hecho corriendo. A todo el mundo en la vida con sentido común le gustaría tener una vida digna, tener tu trabajo sin tener que correr delante de la Policía todos los días y sufrir agresiones racistas. Yo creo que hay que empezar desde ahí, derogando las leyes racistas que condenan a la gente a la clandestinidad.

¿Podríamos decir entonces que la Ley de Extranjería es sinónimo de criminalización de las personas migrantes?

Malick Gueye: Claramente. Esta ley permite que existan manteros, que permite que encierren a la gente en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs), que permite también que el Código Penal español condene a los manteros, los meta en la cárcel y los deporten después, todo esto es por la Ley de Extranjería.

¿Qué opinión os merece el juicio que se va a celebrar en marzo contra Idrissa Gueye por un posible delito de calumnias e injurias a la Policía local?

Moha Gerehou: Este es un caso claro que demuestra cómo esta ley sobre los delitos de odio se ha terminado volviendo en contra de la gente a la que supuestamente iba a proteger. Hasta ahora, supuestamente, esta ley era para proteger a las personas racializadas, LGTB, mujeres… para tener un mecanismo de protección a la hora de que sufriéramos agresiones verbales, físicas, etcétera, para que eso estuviera legislado y tuviera unas penas específicas y que tuviera un tratamiento especial. ¿Qué ha pasado? Al final creo que por haberse dejado muy abierta, esa ley se podía haber trabajado mejor por juristas que están muy de acuerdo en esto, y que no se ha especificado lo suficiente, y al final estamos viendo que son precisamente los estamentos del poder los que están aprovechando esta ley para colocarse en la posición de víctimas. Y creo que el claro ejemplo lo estamos viendo con la Policía.

Ahora, de repente, parece que la Policía es el órgano social más vulnerable y más atacado de toda la sociedad. Entonces estamos viendo, tanto en el caso de Malick como en el caso de Idrissa, cómo de repente la Policía con todo su aparato de poder que tiene en el Estado se querella contra una persona vulnerable, una persona migrante, una persona racializada, una persona que lo tiene todo muy difícil económicamente, etcétera. La desproporción de esta batalla es muy grande. Y esto, la raíz, a parte de cómo en este caso la Policía es muy valiente contra unos a la hora de denunciar y contra otros se lo piensan más, demuestra también lo mal hecha que está la legislación sobre los delitos de odio y que merece una revisión para que no acabe pasando esto, que al final es una herramienta creada para los más vulnerables pero al final está siendo usada contra los más vulnerables. Y el caso de Idrissa clama al cielo. Es una mierda pensar que lo tiene muy jodido porque realmente el aparato de poder se está querellando contra él. La sociedad civil nos podemos organizar y tal, pero realmente es una lucha del poder contra la sociedad civil, y es muy desigual.

Malick Gueye: Esto demuestra el racismo del Estado. Cuando eres una persona inmigrante, negra, racializada y empiezas a denunciar injusticias y violencias policiales, el Estado responde. ¿Cómo responde? Con su mecanismo: el Poder Judicial, y lo hace para demostrar su poder. Muchas veces cuando hablamos del racismo lo hacemos por la vulneración de derechos, y no, no solo vulnera derechos, también da poder a otras personas. Estas personas tienen el Poder Judicial para hacernos callar, para que no denunciemos el racismo que sufren nuestros hermanos y hermanas todos los días en la calle.

¿Es el lenguaje en los medios de comunicación una forma de instrumentalizar el odio y la xenofobia? Me refiero a términos como MENA, CIE…

Moha Gerehou: Sin duda. Fíjate además cómo son las cosas. Hace dos meses el tema los MENA, que es como se les ha llamado, casi que parecía el problema número uno de España. Ni paro, ni corrupción, ni nada. Parecía que este tema, que son cuatro chavales, era lo que le quitaba el sueño a los 47 millones de habitantes de España. Y hoy, ¿quién se acuerda de todo esto? Los medios de comunicación hemos contribuido a deshumanizar completamente esta realidad. De hecho, con aquella noticia publicada en El Heraldo de Aragón donde se decía que le habían pegado una paliza a un MENA, es como decir: "¿Tú no conoces ese término? ¿MENA?". Y dices: "¿Qué es esto, una marca de coches?". Y es que significaba que le habían dado una paliza brutal a un menor de edad. ¿Eso es lo que pones en el titular? Así se deshumaniza completamente.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Con los Centros de Internamiento pasa otra cosa pero no deja de ser una realidad. Además es muy llamativo. Tanto que nos llama la atención las barbaridades que se hacen otros centros de detención en el extranjero, en Madrid (en Aluche) puedes ir en metro y te encuentras allí el Centro de Internamiento de Extranjeros donde SOS Racismo ha denunciado infinitamente todas las vulneraciones de derechos que hay allí, pero no quita el sueño. Creo que algo de responsabilidad también existe en los medios.

A la hora de tratar la inmigración también. Un ejemplo muy concreto. Cuando ocurrió el accidente del vuelo de Germanwings (hace cuatro años) en el que murieron 150 personas, fue muy llamativo un reportaje en el que se hablaba de todas las víctimas y te contaban la vida de cada uno: un abogado que tenía dos hijos, etcétera. Claro, leías ese artículo y se te caía el alma a los pies. Sin embargo, cuando leemos noticias de inmigración es como: han muerto 40 inmigrantes en una patera, ¿quiénes eran?, ¿tenían familia?

Por el contrario, lo que sí tenemos es imágenes demonizadoras, todo el rato, estos salvajes… Aquella portada mítica del Faro de Melilla en la época del ébola donde se hablaba de orines con ébola, el asalto a la valla… Claro, por un lado no tienes ningún tipo de humanización, y por otro, la única información extra, cuando la tienes, es completamente demonizadora. ¿Qué tenemos? Un panorama en el cual las personas migrantes racializadas aparecemos como víctimas y sin nombre. Siempre que sufrimos desgracias, enfermedades, guerras… aparecemos como verdugos, como las personas que van haciendo el mal, como en este caso de los menores no acompañados y que es muy claro. Y ahora últimamente con las excepciones: "El primer negro que…", "La primera diputada negra que…". Claro, nos tenemos que preguntar, por ejemplo, por qué no ha habido diputadas negras hasta 2016 cuando los negros hemos estado aquí constantemente.

Malick Gueye: También hay una parte de los medios de comunicación que llegan a normalizar el racismo. Doy un ejemplo. Estás en tu casa comiendo un bocadillo y ves a la gente muriendo en el mar. Llega un momento que lo ves como algo normal. Esto también lo fomentan los partidos de derecha ahora en Europa con el crecimiento de la extrema derecha, que intentan poner el foco sobre otras cosas. En el caso de España siempre ponen el foco en Ceuta y Melilla, donde salta la gente para entrar. Tú fíjate quién salta y quién pasa, son personas negras las que pasan por ahí. Y la realidad de la inmigración en España no pasa ahí, pasa por los aeropuertos. Pero a estos partidos racistas les viene bien este discurso porque parece que hay una invasión de las personas negras, que nos están invadiendo los africanos. Y yo pienso que muchas veces los medios de comunicación son cómplices a la hora de normalizar el racismo.

Moha Gerehou: Una última cosa. Creo que también hay una desigualdad de fuerzas muy grande entre los medios que hacen un buen trabajo a la hora de cubrir la migración y temas de racismo, y los medios que normalizan y fomentan ese racismo. Si miras ahora el panorama en los medios de comunicación, es desolador. Se pueden contar con los dedos de una mano los medios que informan decentemente sobre temas de migración y de racismo. Y normalmente no coinciden con los medios más poderosos económicamente. Sin embargo, los medios más poderosos económicamente son los más dados a difundir todo ese discurso racista. Entonces también ahí hay una correlación de fuerzas en los medios de comunicación que es muy difícil de salvar, lo estamos viendo. Es decir, los medios más precarios son los que mejor cubren la información de temas de migración. Y los más poderosos pasan de este tema o la cubren, precisamente, desde el otro lado. Entonces como sociedad, ¿qué medios tenemos que apoyar y leer? Hay que poner también esa carga en la sociedad y tener esa formación crítica para saber decir: no voy a dar mi dinero para apoyar este medio que difunde cuestiones racistas día sí y día también.

Como última cuestión, Moha, te quería pedir que nos explicaras brevemente, porque me pareció muy acertado, el titular de un artículo que escribiste en noviembre del año pasado donde hablabas de la paradoja del inmigrante de Schrödinger: acusar a los extranjeros de robar trabajos y también de ser vagos que viven de ayudas.

Moha Gerehou: (Risas) Al final, una de las cosas de las que me ha dado cuenta es que el racismo no necesita de la verdad para difundirse, simplemente la sociedad tiene una serie de prejuicios ya establecidos, y si te llegan unas noticias, unos 'inputs', que encajan con esos estereotipos, adelante. Si tú crees que los inmigrantes te vienen a robar las ayudas... te llega una noticia que está diciendo: "Un MENA se lleva las ayudas que se llevaría una viuda". A ti, casi que te va a dar igual. Y piensas: "Ves, otra noticia igual", y ni siquiera te paras a contrastar si es verdad y sobre todo las contradicciones en las que se entran.

En ese artículo trataba de demostrar esto; cómo por un lado se dice que los inmigrantes son unos vagos que no quieren trabajar y que viven de las ayudas; y por otro lado, las mismas personas defienden que los inmigrantes están quitando el trabajo a los españoles y que hay que dárselo primero a ellos, a los españoles. Es decir, eso no pasa ninguna prueba de coherencia en nigún sitio. Sin embargo esos discursos, los dos están en la sociedad, a pesar de que son claramente contradictorios.

Pero la lectura final, para mí, es esa: que el racismo no necesita de la verdad, ni necesita de la coherencia, tiene unas bases sobre unos prejuicios que a veces son coherentes, a veces no, y en base a eso los partidos políticos y los medios de comunicación van metiendo cosas que van alimentando cada una de esas ideas. ¿Que a veces chocan? Bueno, luego cada uno saldrá como sea. Santiago Abascal lo tenemos como un ejemplo claro, dice que los inmigrantes se llevan las ayudas y ¿cuánto tiempo ha estado viviendo de sueldos públicos en chiringuitos montados por Esperanza Aguirre? Y el tío no se despeina ni le quita el sueño, sigue adelante porque en su cabeza está bien.

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