Me gustaría que la gente, por un momento, pudiera ponerse en tu piel, e intentase interiorizar qué supone tener una diversidad funcional, en este caso la tuya, que es tener una visión de solamente un 13%. Ayúdanos… ¿Qué dificultades te encuentras en el día a día que no me encuentro, por ejemplo, yo, que veo perfectamente?
En primer lugar, me gustaría defender el término ‘discapacidad’. Es cierto que ‘diversidad funcional’ está bien, y que es mucho mejor que otros que se han utilizado a lo largo de la historia. Pero el término ‘discapacidad’ alude directamente, a lo largo de la historia moderna, a las condiciones sociales que perjudican a las personas con deficiencias. Por tanto, hablar de personas, ya no ‘con’ discapacidad, sino ‘en situación’ de discapacidad, se refiere directamente y señala al sistema capitalista, ya que es el que discapacita a las personas. Alude a esto, que es el auténtico problema, y no las condiciones de las personas.
No acabo de entender esto del todo, Miguel…
Viene a ser, quizás, como cuando desde el colectivo LGTBI hacen suyos y defienden términos que han sido utilizados históricamente como insultos, por ejemplo ‘maricón’, ‘bollera’, etcétera. Pero además en este caso, el propio término ‘discapacidad’ nace con la intención de no señalar las cuestiones físicas, sino las sociales. El término ‘diversidad funcional’ está muy bien, por supuesto, es más sensible y no es tan agresivo como llamar a alguien ‘discapacitado’, es decir, que no tiene capacidad. Es una barbaridad si analizamos el término como tal, pero tiene ese componente de señalamiento que es muy importante y que no se debe olvidar. De hecho, mucha gente de entre los sectores militantes de personas con discapacidad usa este término porque sirve para señalar la raíz social, política y económica de nuestros problemas.
“Me gustaría defender el término ‘discapacidad’ ya que se refiere directamente y señala al sistema capitalista, que es el auténtico problema, y no las condiciones de las personas”
Continuamos hablando en términos de ‘discapacidad’ mejor, ¿no?
A mí me es indiferente, pero me parecía importante aclarar que personalmente opto por este término, y lo hago por una cuestión política.
Genial, Miguel. Nos hemos dejado pendiente tu día día…
Sí… Contestando a esto, en mi caso, con una discapacidad visual severa, un 13% de visión, miopía magna, nistagmus, astigmatismo, daltonismo… Es decir, varias cosas, quitando problemas que puedas encontrar a nivel laboral y académico, la desigualdad de oportunidades y posibilidades en comparación con el resto las encuentro en cosas tan sencillas como coger el autobús. Para subirte necesitas saber qué autobús es, y una vez en él, necesitas saber dónde bajarte. Si es un trayecto que haces a menudo puedes tomar referencias, pero para ir a sitios nuevos, necesitas ayuda. Al final te toca preguntar y recurrir a la solidaridad y el apoyo mutuo entre las personas, que en definitiva es lo que mueve el mundo. Luego, por ejemplo, otro problema del día a día, a mí que me gusta mucho ir de vermut al Pottoka, es entrar al bar, querer pedirte una tapa y no saber de qué son ni la pinta que tienen. Sí, es realmente una tontería, porque preguntas y la gente te explica encantada, pero ya es un punto que te separa de los demás y que te pone en una situación de desventaja.
Claro, no puedes saber si hay algo en concreto que te gusta sin tener que preguntar…
Sí, cómo saber si tienen chiretas del Rokola de Graus, por ejemplo, que me encantan (reímos ambos).
“La desigualdad de oportunidades y posibilidades en comparación con el resto las encuentro en cosas tan sencillas como coger el autobús”
Sin embargo, a pesar de tus dificultades para ver, la lectura es algo muy presente en tu día a día, y se puede comprobar en tus redes sociales, donde tienes un hilo con todos los libros que te has leído este año. Este año ya llevas cerca de 20 libros leídos. ¿Hay alguna obra que nos puedas recomendar donde los o las protagonistas sean personas con discapacidad?
En la actualidad los avances tecnológicos han hecho la lectura mucho más accesible a todo tipo de personas, y esto me permite llevar el ritmo de lectura que quiero, y que de otra forma no podría ya que me costaría mucho más leer. Con mi porcentaje visual puedo leer, aunque me cuesta mucho, pero a través de audiolibros, programas que te permiten ampliar el texto o que te permiten escanear libros físicos y pasarlos a un formato en el que puedes ampliar la letra, consigo mantener el ritmo.
En cuanto a libros que recomendaría, a nivel de formación con perspectiva política recomendaría leer cualquiera de los artículos de Melania Moscoso, que aborda cuestiones referentes a las personas con discapacidad y sus luchas. En cuanto a novela hay una que evidentemente me encanta y recomiendo sin duda, que es "Manual de la oscuridad" de Enrique de Hériz. Trata de un mago, Víctor Losa, que llega a ser campeón mundial de magia y va perdiendo la vista hasta quedarse completamente ciego. Para escribir este libro, el autor recibió formación tanto mágica, por El Rei de la Màgia en Barcelona, como sobre la discapacidad visual, por parte de la ONCE.
Bueno, tú mismo has sido la primera persona con discapacidad visual en ganar un Premio Estatal de Magia. Concretamente, esto fue el pasado mes de julio en el 39º Congreso Estatal de Magia, y lo ganaste en la categoría de micromagia. ¿Qué es la micromagia?
De entre todas las disciplinas que hay dentro de la magia se podrían hacer dos grandes divisiones, que son la magia ‘de escena’, que es la que se hace en un escenario grande para un teatro o similar, y la magia ‘de cerca’, que se hace para un público más reducido o en un escenario más pequeño.
Te vi actuar en el Pottoka en la Semana Cultural de la Madalena y me encantó…
¡Gracias! Eso sería más bien magia ‘de salón’, que es una magia proyectada a un público algo más amplio, ya que la ‘micromagia’ suele hacerse encima de una mesa para un público que está muy cerquita de la mesa y del mago, por eso se llama magia ‘de cerca’. Así, la ‘micromagia’, dentro de la magia ‘de cerca’, utiliza objetos, diferentes a cartas, porque entonces sería ‘cartomagia’, como monedas, bolitas, dados, etcétera. Son objetos del día a día, y por eso me interesa mucho esta disciplina, ya que puedo llevar la magia a lo cotidiano.
En cuanto al premio, me presenté al congreso con una rutina de magia con monedas, un conjunto de juegos de magia unidos por una historia en la que trataba de poner a la comunidad mágica ante mi situación. La magia siempre se ha dicho que es un arte extremadamente visual, y de hecho muchos magos y magas lo conciben sólo como eso, por lo tanto muchas personas con discapacidad visual dicen que “a mí no me gusta la magia” porque no han podido experimentarla, ya que muchas veces se deja de lado todas estas posibilidades que hay para hacer la magia accesible a todo el mundo. Yo mismo he sufrido bastante esto como espectador de magia, una frustración extraña de que lo que más me gusta no lo puedo vivir como tal.

De hecho en el último número de la revista Maese Coral, una revista de investigación sobre la historia del ilusionismo, has escrito un artículo titulado "Tiflomagia: magia y discapacidad visual". Supongo que el artículo tratará de esto que me estás comentando.
Sí. El artículo se divide en tres partes. En la primera parte lo que hago es abordar mi propia experiencia para hacer comprender a la comunidad mágica cómo vivo yo la magia, tanto desde la posición de mago, como desde la posición de espectador. En la segunda parte abordo la posición de los magos con discapacidad visual en la historia contemporánea. Y finalmente, hablo de los magos que, sin tener discapacidad visual, hacen magia adaptada para personas con discapacidad visual con el objetivo de que puedan vivirla al igual que el resto.
“El acceso pleno a todas las dimensiones de la vida de las personas con discapacidad pasa por la superación del capitalismo”
Recuerdo que tras la pandemia del covid-19 en 2020, se decía mucho lo de “no dejar a nadie atrás”. Tengo la sensación de que la sociedad en su conjunto sigue sin conseguir no dejar atrás a las personas con discapacidad. ¿Qué opinas al respecto?
Sí, es verdad que esto se decía cuando salíamos del confinamiento, pero en realidad esto ya viene de atrás. Hace poco tuve una conversación con un compañero de la ONCE y me dijo una frase que me gustó mucho: "siempre intentamos subirnos al carro, pero como el carro no es accesible, nos quedamos abajo y detrás. Debemos crear nuestro propio carro para que después ya se suba quien quiera, pero con nosotros dentro desde el principio". Es verdad que ha habido grandes avances, pero sin lugar a duda sigue habiendo una cuenta pendiente con las personas con discapacidad. La accesibilidad total es una meta que no se va a alcanzar dentro del capitalismo. El acceso pleno a todas las dimensiones de la vida de las personas con discapacidad pasa por la superación del mismo.
¿Cómo valorarías las acciones emprendidas por los distintos gobiernos y administraciones al respecto de la inclusión de las personas con diversidad funcional?
Tiene un nombre: ‘tokenismo’ (práctica de incluir y dar participación a grupos y colectivos minoritarios, pero solo de manera simbólica y superficial). Es como el ‘pinkwashing’, un lavado de cara del capitalismo. No se toman medidas para favorecer la inclusión, sino que se toman para obtener beneficios, que es la máxima del capitalismo.
Sí, de hecho, debido a mi experiencia asesorando a personas, colectivos y sindicatos en el ámbito laboral, creo que un alto porcentaje de trabajadores y trabajadoras con discapacidad no se sienten cuidadas en las empresas, más bien usadas por su condición, y muchas piensan que les contratan solamente porque las empresas reciben subvenciones. ¿Qué experiencia tienes tú al respecto, o qué te cuentan otras personas con discapacidad sobre lo que viven dentro del mundo laboral?
Se sienten utilizadas, simple y llanamente porque efectivamente son utilizadas. En el capitalismo, al fin y al cabo, las personas se miden por su capacidad productiva, e históricamente se ha considerado que hay unas personas que no son productivas, o su productividad es tan baja que no resultan útiles. En su día, a estas personas se les aislaba, y hoy en día eso no es tolerable ni posible en la práctica. El capitalismo tiene entonces un problema con todas esas personas que no pueden aportar todo lo que se desea, y de aquí las políticas que hablan de inclusión, orientadas a la obtención de unos beneficios económicos que compensan la falta de productividad. Al final, las empresas acaban considerando las subvenciones como unos ingresos con los que compensar esa falta productiva que consideran que tienen al contar con personas con discapacidad.
Creo que no se produce una inclusión desde el mismo momento en el que las empresas buscan el máximo beneficio posible en todos los sentidos. Terminan buscando un perfil muy concreto, aquel que les permita la mayor productividad posible, y acaban orientando sus ofertas de empleo a unos porcentajes de discapacidad más bajos, como el 33%, dejando fuera a muchas personas. Yo, por ejemplo, tengo un 77%. Y no solo por el porcentaje, sino por el tipo de discapacidad, ya que muchas de las ofertas de empleo para personas con discapacidad son excluyentes para personas con, por ejemplo, discapacidad visual o movilidad reducida, tengas el porcentaje que tengas. Por ejemplo, exigir el carnet de conducir.
Obviamente, si lo hacen es porque se les permite, por lo que el problema trasciende de las empresas, ya que la propia legislación del Estado burgués permite este circo. Lo que te decía antes, un ‘tokenismo’, un lavado de cara para gestionar a esas personas con las que no saben qué hacer. Pero realmente no se produce esa inclusión ni existe ese interés de incluir a las personas con discapacidad.
Y podríamos incluso añadir que muchos de los puestos de trabajo no son accesibles, y podemos encontrarnos a muchas personas trabajando en una empresa porque la misma necesita cumplir obligaciones legales al respecto, pero que no pueden desarrollar en plenitud el trabajo para el que se les ha contratado debido a las condiciones del propio puesto de trabajo. Yo mismo lo he experimentado en algún trabajo cuando surgen problemas fruto de esa falta de accesibilidad que luego son utilizados en tu contra y se usan para justificar el despido.
Entonces, ¿qué marco o sistema crees que sería el más idóneo para las personas con discapacidad?
Las personas con discapacidad somos personas, por lo que habría que buscar el mejor marco o sistema para las personas en general. Lo único que tengo claro es que ese marco idóneo debe pasar necesariamente por la superación total del capitalismo.
“Para mí, no militar no es una opción”
Eres un marxista confeso, y además de haber militado en la izquierda soberanista aragonesa y el movimiento socialista, también lo haces en varios colectivos, entre ellos en la Plataforma por la libertad de los 6 de Zaragoza y la Juventud Obrera Cristiana de Aragón. Sin ir más lejos, en tu TFG (trabajo final de grado) de Filosofía hablaste sobre la vinculación de la militancia creyente a la lucha revolucionaria, en el que afirmas, entre otras cuestiones, que ser creyente y revolucionario no es incompatible.
En efecto. Para mí, no militar no es una opción. Como canta Zoo, “morir és no viure lluitant” (“morir es no vivir luchando”). Esto es lo que mueve la historia y lo que permite que avance, la lucha de clases que decía Karl Marx. Y sí, soy cristiano y soy marxista, a pesar de que Pio XII quiso acabar con ello a través de un Decreto de excomunión para todos los creyentes que hicieran suyas las ideas marxistas y, especialmente, las divulgasen.
¡Vaya! Te veo mudándote a Trasmoz… (ambos reímos)
En mi TFG dedico un capítulo entero a la teología de la liberación en Latinoamérica. Allí no encontramos el cristianismo que conocemos aquí, que en el caso del Estado español está muy vinculado al nacionalcatolicismo franquista, ni un marxismo al estilo soviético. Allí se produce una fusión, y al fin y al cabo Lenin también hablaba de ello al defender que el marxismo no podía ser una teoría de “a, b, c y d”, sino que siguiendo el método dialéctico debía adaptarse a cada momento y buscar estrategias. Lo que trato de investigar, y quiero seguir investigando en mi futura tesis doctoral si todo va bien, son estas alianzas estratégicas que permitan avanzar en un mismo sentido. Hugo Chávez dijo en 2001 que “el marxismo es, sin duda, la más avanzada propuesta hacia el mundo que Cristo vino a anunciar hace más de dos mil años, el Reino de Dios aquí en la tierra”. Es la frase que cierra mi TFG y define muy bien esta posición.
En el año 2021 fuiste uno de los dos únicos filósofos municipales en la historia de Europa, dentro del proyecto Empenta Artieda.
La primera vez que fui a Artieda fue con 15 años al Esfendemos a tierra con mis padres y hermanos. A mi hermana le dije “algún día quiero vivir aquí”, y aunque por poco tiempo, lo conseguí. Además del Erasmus más conocido, que es aquel en el que te ibas fuera del Estado español, existía el Erasmus Rural. Yo tengo una tendencia considerable por el país aragonés, y al medio rural especialmente, por lo que me resultó muy atractiva la idea. Le planteé la posibilidad al Ayuntamiento de Artieda, y salió adelante. Se trató de unas prácticas no remuneradas, es decir, me mantenían pero no había sueldo. Fue una experiencia muy gratificante y en la que aprendí mucho, y me atrevería a decir que aprendí más en esos meses que otras compañeras que se fueron durante un año a otros lugares fuera del Estado español.
De hecho, fuiste entrevistado por el “mismísimo” Risto Mejide (ironía)…
Sí, amigo de Alejandro Plana (reímos ambos). Fue… bueno, mira, de esto quiero comentar que justo antes de que me abrieran el micrófono, una de las personas que estaban en el plató, Pilar García de la Granja (actualmente es directora general adjunta del grupo Henneo), dijo que “seguro que en ese ayuntamiento hay niños con necesidades especiales que no tienen acceso a atención temprana, y eso es lo que es eficiencia en el gasto público, igual hace falta un filósofo pero igual no es el momento para un filósofo”. Tuve muchas ganas de decirle a esta persona que ese niño con necesidades he sido yo, y que me he encontrado con muchos problemas a lo largo de mi formación académica, que por supuesto se han ido solventando principalmente gracias al apoyo mutuo entre las personas y no tanto por parte de las instituciones. Me fastidió mucho ese comentario. Y luego, la entrevista (se puede encontrar aquí a partir de 1h 24min) me habían dicho que iba a ser en torno a un cuarto de hora, pero en cuanto nombré a Marx y Engels, a los tres minutos, hubo prisa por terminarla… No sé, una experiencia curiosa, desde luego.
Miguel, con solo 23 años ya eres un pionero en varias cosas… No sé si mucha gente puede decir lo mismo ¿Hay algo con lo que no te atrevas?
No me atrevo con muchas cosas. Soy una persona absolutamente normal y hago cosas que considero normales. Y aunque haga cosas que quizás vistas desde fuera puedan parecer sorprendentes, para mí es la normalidad y el día a día. Creo que soy una persona capaz de poder hacer cosas, evidentemente dentro de mis posibilidades, y como el resto de personas, con menor o mayor esfuerzo.
Bueno, de momento me has comentado que tienes ganas de volver a escribir para nuestra sección de Altavoz. ¿Qué te ronda por la cabeza?
Pues sí, lo tengo pendiente. Me gusta mucho colaborar con AraInfo, estoy suscrito desde hace años y creo que hay que apoyarlo incondicionalmente. Vi a través de Altavoz la posibilidad de ofrecer un contenido que a mí me parece interesante, y abordar cuestiones sobre las que necesito expresarme. Así que espero en un futuro muy cercano volver a escribir en Altavoz.




