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Metidos en un jardín

Eulen, FCC, Acciona, Ferroser, Valoriza, son algunas de las vacas sagradas de la contratación pública que han metido al Ayuntamiento de Zaragoza en un jardín difícil de salir con prórrogas de la prórroga y renovaciones que siguen siendo más caras que la gestión pública y además ofrecen peores condiciones laborales
| 25 noviembre, 2019 11.11
Metidos en un jardín
Movilización de la plantilla de FCC parques y jardines de Zaragoza el pasado 18 de mayo. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Tras una sentencia del Tribunal Administrativo de Contratos públicos de Aragón (TACPA) se anulará la adjudicación del contrato de la gestión de parques y jardines de Zaragoza a la empresa Acciona. Todo ello por un recurso presentado por la empresa Perica, empresa riojana que es una perfecta desconocida en Zaragoza, que ha echado por tierra a las otras 8 ofertas, provenientes de las auténticas vacas sagradas de las contratas. Grandes empresas con miles de trabajadoras acostumbradas a llevarse todo el pastel. Meterse en un jardín es una frase hecha que se refiere a cuando uno se encuentra en una situación en la que se enreda innecesariamente. En este caso se podría aplicar en el sentido de que la solución tampoco es una cosa tan compleja pero el consistorio se empeña en seguir dando vueltas al asunto y, por el camino, regalando millones de euros a la empresa privada.

Por lo pronto el ayuntamiento está atascado en una dinámica desde hace unos cuantos años, en que tiene compromisos firmados con grandes empresas que se van prorrogando de forma automática con escaso control de ejecución. El caso de los parques y jardines es el más llamativo, pero en el caso de la limpieza de edificios, por ejemplo, Ferroser y Eulen llevan seis años de prórrogas de sus contratos originales, aunque solo estaban previstos dos.

Fue con el anterior ayuntamiento con quien se empezó a mover un poco un escenario que llevaba tiempo estancado en el automatismo de hacer pliegos de concurso que se repartían un grupo de empresas del sector correspondiente y que llegaban a la desfachatez de ser la misma con otro nombre, caso del bus urbano. Tímidamente se habló de recuperar servicios pero no hubo manera y hemos vuelto al mismo punto. Básicamente una política de oligopolio.

Concesiones de un volumen considerable que, en la práctica, solo puede asumir un grupo selecto de grandes empresas. No sólo algunas tan evidentes como la del bus, en manos de ADO-Avanza de capital mexicano. Incluso otras contratas más humildes como mantenimiento de edificios, que lleva años en manos de Ambitec (parte de la multinacional francesa Eiffage) terminan en manos de grandes corporaciones.

Varias cosas no encajan y una de ellas es el hecho de que la renovación de contratos cuando salen a subasta favorecen siempre a la que ya está. Eso puede explicar (porque mejor no me meto a elucubrar) que FCC encadene un contrato tras otro, especialmente en limpieza viaria. O que una empresa como Limasa llegara a acumular todos los contratos de limpieza de edificios y tirarse sus buenos 20 años acumulando hasta 50 pliegos aprobados. O el reinado indiscutible de Ferroser en la gestión de piscinas de verano.

Pero si se trocean los concursos en grupos más pequeños de trabajadoras la cosa no cambia. Terminan presentándose también grandes empresas y los trabajadores, al ser grupos más reducidos, quedan reducidos también en su representación sindical y más desprotegidos en sus condiciones laborales.

Las pruebas ahí están. Ahora mismo se están licitando varios contratos y a todos ellos pujan las vacas sagradas de la contratación pública de las que hablaba al principio. Todas además tienen segundas marcas para poder hacerse con más parte del pastel. Valoriza se llama también Sacyr Facilities, Ferroser es también Cespa o FCC tiene una segunda marca con Selsa.

Además estas empresas acumulan dentro del sector servicios. Acciona lo mismo limpia edificios, que cuida jardines o mantiene instalaciones eléctricas. Eulen limpia los colegios, pero también tiene guardias de seguridad o conserjes. Ejemplos sobran.

Visto el panorama, llamadme loco, pero ¿No sería más lógico revertir el sistema de adjudicación de contratos y empezar a municipalizar servicios? Es un asunto que lleva varios años rondando pero que todo el mundo esquiva.

Todo sea por seguir trasvasando dinero público a empresas privadas que nos salen más caras, que siempre son las mismas y que ofrecen peores condiciones laborales a sus operarios que el sector público. Quizá sería la forma de salir de este jardín donde nos hemos metido y en el que las grandes ganadoras son siempre las mismas, aunque a veces por lo menos se maquillen cambiando de nombre.

25 noviembre, 2019

Autor/Autora

J.M. Marshal. Miembro del programa El Acratador (Radio Topo). http://elacratador.noblezabaturra.org/. Colaborador de AraInfo.


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