Menores, vampiros y locales de apuestas

Hay nichos de negocio con más o menos ética pero el de las apuestas sin duda es de los que más se lleva la palma. Nunca han sido muy astutos en esconder que aquello de la salud de los jóvenes les da bastante igual siempre que los bolsillos se vayan llenando y su estrategia de venta alcance los objetivos esperados.

25 septiembre, 2023. 18:05
juego
Foto: @FuerApuestasZGZ

El Trastorno por Juego es una pandemia silenciosa que afecta con mayor preocupación a las y los más jóvenes, como problema de salud mental es también un tabú y una carcoma que va disminuyendo no solo el plano económico de quien la sufre si no también el social, el emocional hasta finalmente hundir la vida de quien cae en las garras del sector de las apuestas.

Hablamos de menores, en su mayoría adolescentes que destinan sus ahorros o en los casos más graves, los de las personas que están a su cargo, a las apuestas presenciales u online. Según un estudio del Instituto Universitario Europeo de Florencia la apertura de locales de apuestas cercanas a los centros de estudio disminuye el rendimiento escolar reduciendo la nota en 0,25 puntos y siendo mucho más acuciante en aquellos barrios con rentas más bajas, es decir: quienes menos tienen más lo sufren. De acuerdo con otro estudio, el de la Universidad de Zaragoza con la profesora Yolanda López del Hoyo y su equipo, sabemos que el 20% de los menores entre 14 y 17 años apuestan de forma presencial y que un 6% presenta problemas con el juego. Y fue esta misma doctora quien señaló de forma rotunda algo muy claro y que sintetiza la clave del asunto: “nunca llevaría a mis hijos a un local de apuestas”.

Gracias a normativas autonómicas, como la Ley del Juego de Aragón aprobada hace unos meses en la anterior legislatura, se han podido restringir las máquinas conocidas popularmente como “tragaperras” con apariencia dirigidas para el uso de menores. Máquinas de rodillo donde en lugar de girar las típicas frutas quienes lo hacían eran los famosos y animados iconos de Disney. Y de Mickey Mouse, Pluto y Donald tenemos que hablar, o más bien de sus perversos jefes que han decidido introducirse en el mundo de las apuestas: “Disney por fin culmina su entrada en las apuestas deportivas con el lanzamiento de una nueva marca” anunciaba hace apenas unos días uno de los medios más reconocidos en el sector de las apuestas y recalca que lo hace con un desembarco de casi nada, 2 mil millones de dólares.

Si el mundo de las apuestas es un drama en sí mismo, es aberrante cuando se entremezcla con menores, supone comprender que es una mera estrategia. La mente de quienes lo impulsan tiene un razonamiento tan claro como trágico: “genera formas de apuestas, haz pensar a los más pequeños que están jugando, haz que crezcan y se desarrollen con las apuestas como algo rutinario y conseguirás adultos que necesiten tener las apuestas en su día a día”. Crear cultura de la apuesta en menores para generar adultos que lo hayan aprendido muy pronto. Consumidores, personas adictas que apuestan, y es que cuanto antes comiencen las apuestas mayor probabilidad existe de desarrollar un juego patológico. Negocio redondo para el sector de las apuestas.

La Sociedad Española de Patología Dual en un comunicado publicado recientemente ha alertado de la vulnerabilidad de la población joven ante el consumo de apuestas. El hecho de que los cerebros de los jóvenes no se hayan desarrollado en su totalidad lleva a una menor capacidad del control de impulsos y por lo tanto tengan mayor probabilidad de desarrollar un Trastorno por Juego. Aproximadamente un 90% de los casos de personas que desarrollan un trastorno mental asociado al juego y las apuestas pueden emitir una patología dual, es decir, otra patología relacionada con fobias sociales, Trastorno Obsesivo Compulsivo o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad llegando a poder derivar en problemáticas más graves como psicosis o Trastorno de Personalidad Límite.

En el momento en el que el juego ya no es abordado como un divertimento o una actividad de ocio, impacta en los jóvenes de tal manera que se negativizan sus relaciones sociales, afectivas y conductuales influyendo en el plano académico o laboral en el caso de haberlo. Como afirmamos anteriormente, el cerebro de este grupo poblacional no es maduro en su totalidad, y como confirma la Sociedad Española de Patología Dual este no muestra su desarrollo hasta la segunda década del ciclo vital de una persona por lo que sería la causa en muchas ocasiones, entendiendo que estamos ante un problema multicausal, por el que muchas y muchos jóvenes desarrollan mayor vulneración ante poder padecer una adicción al juego bien de forma presencial o de manera telemática. Y esto, lamentablemente, quienes quieren hacer negocio con la salud de las y los más jóvenes, lo saben.

El neurodesarrollo de cada una de las personas lleva a cabo cuestiones relacionadas con las capacidades de carácter sensorial, cognitiva, emocional o relacionadas con la percepción, permaneciendo en estado crítico cuando un joven consume, por ejemplo, apuestas en un local cercano a su centro de estudios, por poner un ejemplo que podemos tomar como real. La estimulación visual, las cuantías bajas o la facilidad de acceso a las propias apuestas hacen que se dé de forma más sencilla una adicción para la población juvenil. La precariedad de la vida, los trabajos inestables, la complejidad para acceder en edades más adultas a una vivienda o simplemente tener algo de dinero para disfrutar de otro tipo de divertimentos, hace que las apuestas sean contempladas como una salida fácil pero que en la realidad pronto se truncará a oscura.

En gran parte de la población consumidora de apuestas, tal y como afirma un estudio de la Universidad de Sevilla, la adicción al juego es simplemente un sedante que aísla de la realidad más oscura, un calmante para aliviar otro tipo de malestares que puedan darse en dichas edades relacionados con la incertidumbre, la preocupación laboral o propia de la etapa académica.

Es cruel usar iconos infantiles para atraer al público menor. Es de tener poquita humanidad utilizar las estrategias psicológicas y de venta con la finalidad de, cual vampiros en la noche, arrancar la salud de las y los más vulnerables para hacer caja, cantar bingo y hacer sonar todas las sirenas de premio. Es por ello que cuando se habla de asesoramiento técnico, de construir en red desde profesionales sanitarios, la infancia, la adolescencia o la educación, de contar con equipos de investigación y de seguir construyendo políticas sociales que trabajen en prevención, estamos realmente hablando de salvar vidas para que quienes son chupópteros de la salud se mueran de sed.

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