Nacido en Gasteiz en 1965, ha sido una figura destacada en la cultura por su versatilidad como ilustrador, músico y, sobre todo, como historietista. A lo largo de su carrera, ha creado personajes inolvidables como Herminio Bolaextra, El Demonio Rojo y Ángel Sefija, explorando en ellos con agudo humor las complejidades de la vida cotidiana y los problemas sociales. Su obra gráfica abarca colaboraciones en medios como El Jueves, TMEO y Público, además de trabajos para cine, televisión y teatro. En su faceta musical, ha participado en bandas como Fat Esteban y Esteban Light, mostrando su creatividad en otros escenarios.
Ahora, Entrialgo incursiona en el ensayo con Malismo: La ostentación del mal como propaganda, un libro que analiza cómo la "ostentación del mal" se ha convertido en una eficaz herramienta de comunicación y propaganda en el panorama actual. Este fenómeno, al que el autor llama "malismo", es una táctica que emplea actos o declaraciones que buscan el beneficio mediante la exhibición de deseos o comportamientos tradicionalmente reprobables.
En política, medios de comunicación e incluso en redes sociales, este mecanismo apunta a obtener fama o apoyo social a través de una actitud descarada y sin escrúpulos, donde lo irreverente y lo ofensivo funcionan como fórmulas efectivas de autopromoción.
Entrialgo nos habla en ‘Malismo’ de un cambio en los valores sociales que favorece la celebración de la maldad y la manipulación.
A mí me da muchísima curiosidad cómo surge el concepto de malismo. ¿Hay un punto de inflexión?
Por una parte yo iba coleccionando cosas que veía por la calle. Ejemplos son las noticias, cosas que decían en programas de televisión y no sabía para qué las iba a usar.
Y las iba a usar, aunque muchas de estas cosas las uso luego para una historieta completa en ‘El jueves’ o para algo así. Y entonces me di cuenta que todas tenían una relación, pero la gente me decía, eso es maldad. Y digo, no, es algo distinto que maldad.
Porque maldad existe siempre. Y entonces ya me di cuenta que lo que pasaba es que todo el mundo de esos ejemplos estaba confesando sus propias maldades o deseos malos que tenían y además lo estaban haciendo para conseguir un beneficio. Y lo fui puliendo un poquito, pero en esencia es eso.
Y sobre todo que es un mecanismo que va desde pequeñas chorradas, como lo que cuento de los nombres de establecimientos comerciales, que eso los fui coleccionando porque decía, pero bueno, esta moda de poner nombres de malotes a los comercios no va a parar nunca. Pero va desde esas tonterías o del youtuber que le pillan haciendo una pequeña maldad o una grande contra una persona sin hogar, pero que en realidad el sistema era el mismo que luego se usa para grandes maldades.

El mecanismo que te lleva a grabarte incumpliendo los límites de velocidad para enseñarlo a tus amigos y ser más conocido es el mismo que te lleva a darle una paliza a un chaval del colegio y es el mismo que te lleva a grabar tus propias violaciones y es el mismo que lleva a los soldados sionistas en el canal de Telegram ese que tienen de compartir crímenes de guerra. Lo que pasa es que hay distintos niveles, pero el mecanismo es el mismo. Y el mismo que en muchos otros sectores.
Decidí llamarle malismo por llamarlo de alguna forma. Y sobre todo porque yo creo que los humoristas, una de las cosas que hacemos principalmente es señalar cosas que ya están, pero señalamos y enseñamos a la gente que lo tienen ahí al lado. Lo que pasa es que igual no se habían dado cuenta.
Y dando un nombre a algo que no tiene nombre no existe. Y si le das un nombre ya existe. Me estoy dando cuenta que todo el mundo que lee el libro lo entiende a la primera.
Porque enseguida me empiezan a poner más ejemplos de cosas que han visto a lo largo de su vida o algo que le llamó la atención en los últimos años que es cuando más se ha vuelto loco esto.
¿Qué diferencia hay entre malismo y una simple irreverencia o cinismo? ¿Cuál es la diferencia? ¿El querer conseguir algo?
Está relacionado, pero normalmente las simples irreverencias no tienen una finalidad tan clara. Y también lo que hablo en el libro es que las irreverencias fueron siempre desde abajo hacia arriba.
Porque cuento que el desacato es la falta de respeto debido a los superiores. Eso es el punk y eso es lo que se hace en muchas culturas juveniles. Y muchas veces se usa este mecanismo como para llamar la atención de una moda ridícula o de una ley opresora.
Se utiliza la irreverencia para eso o de una religión que nos parece una tontería. Pero cuando el de arriba utiliza contra el de abajo la gamberrada entonces no es un irreverente, lo que es es un opresor. Y cada vez vamos más hacia eso.
El millonario Elon Musk que se cree punk, nos han ido robando todas las palabras, nos ha ido robando la derecha, la libertad, liberal, anarco, libertario... Y hasta hace unos días leí que nos querían robar Contracultura, que decían que el grupo La oreja de Van Gogh era Contracultura ¡La oreja de Van Gogh!
Y Taburete Punk. Igual os dan vergüenza vuestras propias palabras. ¡Inventaros unas nuevas!
También en los dos casos, tanto como el de Taburete Punk o como la de la oreja de Van Gogh Contracultura, vienen de estos columnistas de extremo centro que yo digo que utilizan a menudo el malismo, que confiesan maldades para poder superar el muro de pago que tienen en sus medios de comunicación, llegar a las redes sociales y que se difundan más sus ideas. Lo usan con malismo y también lo usan a veces diciendo cosas fuera de todo sentido, como esto de la Contracultura, para que un artículo que no lo habría leído nadie, si dices esto, de repente tiene repercusión en las redes sociales porque empiezan debates que no llevan a ningún lado, pero que obtienen relevancia a partir de eso.
¿Y por qué crees que ha ganado terreno este fenómeno? ¿Hay cambios sociales o políticos que lo facilitan?
No lo sé exactamente. Siempre digo que no sé exactamente por qué se ha producido y tampoco digo cómo podemos solucionarlo. Mi siguiente pregunta era no.
Pero está claro que hay algunos indicativos. Por ejemplo, las redes sociales han permitido testar desde el anonimato este tipo de estrategias. Un troll hacía esto y si le iba mal, como era anónimo, no pasaba nada.
Pero si de repente veías que un troll se hacía completamente famoso debido a estas cosas, hubo un momento que desde las personas que venden cosas, como los políticos y los publicistas, dijeron esto funciona, vamos a empezar a emplearlo. Y cuando las figuras de poder en los programas de televisión, que hay ahora siempre expertos y jueces, supuestamente, que humillan a los concursantes. El primero no sé si fue Ernesto Mejide, pero cuando vieron que tratar mal al concursante, es decir, al que tienes debajo, porque este guionizado, el concursante es el que está debajo, cuando vieron que eso funcionaba, no se sabe si espontáneamente o de manera consciente, pero empezaron a copiarse y ahora siempre hay alguien que humilla a los concursantes.
Ya no existe el programa de cuando yo era pequeño que todos los concursantes se les trataba muy bien y que el presentador era muy majo con ellos, no. Muy amable. Ahora tiene que haber alguien que reproduzca la figura de poder que sucede en la realidad.
Todo esto pasa solo porque hay mucha gente aplaudiendo y deseando que pase eso. Si no, no funcionaría la estrategia.
¿Crees que sin redes sociales o medios digitales el malismo no habría proliferado?
No lo sé, pero habría quitado un buen campo de pruebas donde se han testado casi todas las formas de utilizar el malismo.
De hecho, algunos políticos que se han atrevido a empezar a emplearlo, los primeros sitios donde lo emplearon fue en redes sociales. Luego ya pasaron a sus discursos. Así como vamos a hacer un ejercicio de imaginación.
¿Algún personaje histórico, histórico me refiero, no reciente, que hiciera uso o que tú creas que hiciera uso del malismo?
Cuento en el libro también, en el capítulo que es más histórico, que en realidad durante mucho tiempo la maldad no tenía que ser justificada porque los dirigentes eran absolutos y no tenían que justificar. Es más, la utilizaban para acojonar, para amedrentar, para afianzar su poder. Es cuando surge la opinión pública y los dirigentes tienen que dar explicaciones cuando empieza a haber algún tipo de justificación del mal.
Normalmente las justificaciones eran sin querer. En realidad yo quería conseguir un objetivo mayor que nos va a venir bien a todos. Yo no sabía que esto pasó.
Y yo creo que ahora estamos en otra época en la que ha sucedido esto. No creo que históricamente se diera mucho lo de chulear del mal con el objeto de obtener un beneficio, pero sí que hay cosas puntuales. Por ejemplo, Gonzalo Queipo de Llano en la guerra civil, por la radio decía que cuando llegara a una ciudad sus soldados iban a violar a todas las mujeres de la ciudad.
Lo que pasa es que Queipo de Llano lo decía mientras funcionó la guerra porque presumir de ser más malo que los otros le funcionaba. Pero cuando acabó la guerra se dio cuenta Franco que para ser aceptado internacionalmente no podían andar así. Entonces ya volvieron a las justificaciones tradicionales de nosotros estamos haciendo una España de que todos seamos buenos, que creemos en Dios y no chuleaban de las maldades.

Pero son como explosiones de malismo. Ahora es como una tendencia generalizada en todo el mundo y en todos los sectores de la población. Política, publicidad, venta de cualquier cosa... ¿Alguna consecuencia que tú consideres que es preocupante de esta ostentación del mal en la política?
Lo más preocupante es que muchas veces consiguen lo que se proponen y automáticamente, por ejemplo... Yo ya tengo desarrollado una forma de localizar malismos que ya me asusta.
Ya he acabado el libro y no quiero seguir viendo malismos por todos lados. Pero, por ejemplo, la semana pasada en San Sebastián se manifiestan en contra de las cenas que estaban dando a personas que no tienen recursos en un barrio, en Egia. Tres concejales del PP que no son nadie de repente se hacen conocidos porque van a esa manifestación en contra de dar cenas a las personas.
En contra de hacer una buena obra. En contra de lo que llaman en catolicismo obras de misericordia. Dar de comer a quien tiene hambre.
Luego te lo justifican porque dicen que principalmente los que van allí son magrebíes que causan inseguridad. Y dices, bueno, pues hay unos cauces en los cuales tú expones cómo solucionar el problema de la inseguridad. No, recurren simplemente a ir en contra, en una protesta, a insultar a aquellos que están haciendo una buena obra.
El problema es que acto seguido el ayuntamiento prohíbe las cenas. De momento las ha prohibido porque decide que como es algo problemático, pues que hay unos que quieren y otros que no, y que no es del todo legal, pues vamos a prohibirlo. El caso es que con una acción malista clara han conseguido su objetivo de golpe.
Mencionas figuras. Andrea Fabra, Begoña Villacís… ¿Por qué crees que ciertos políticos… o sea, ¿por qué se ven beneficiados al mostrarse malos?
Es increíble, pero se ven beneficiados porque la gente lo aplaude.
Una de las estratagemas que utilizan es porque se supone que aquellos que confiesan maldades se les asocia con la sinceridad. Cuando uno dice, voy a entregar a los pobres, yo qué sé, cualquier obra benéfica, la gente sospecha. Dicen, esto lo hará por algo.
Pero cuando alguien presume una maldad, no sé por qué, tendemos a pensar que todos somos malos porque la explicación suele decir, fíjate que sincero, ha dicho lo que piensa de verdad. ¿Qué pasa? Que los que piensan cosas buenas no pueden… Es que no hay nadie que piense cosas buenas, ¿por qué? . Menciono figuras, pero figuras lo suficientemente conocidas como para que yo les mencione no les valgan para nada, no les den ninguna relevancia.
Porque luego hay un montón de figuras de segundo nivel que estarían deseando salir en el libro porque la estratagema del malismo es tan imbatible que si aplaudes y si te indignas y los mencionas, les estás haciendo el juego porque también obtienen relevancia. Entonces yo he intentado a mucha gente que son de segunda fila, que utilizan los malismos sin parar, no mencionar para no darles el beneficio que es para esperar.
¿Crees que el hecho de que aplaudamos como sociedad ese tipo de cosas es porque hay una crisis de valores en la gente?
Pues no lo sé por lo que hay parte de moda y hay parte que indica que algún trastorno ocurre en la sociedad. Porque además este es solo una de las estrategias que utiliza sobre todo la ultraderecha para posicionarse y remarcar dónde está el debate. Pero se utilizan muchas otras de las que habla otra gente, como los bulos, por ejemplo.
¿Los malismos se comportan igual en el Estado español y fuera? ¿Mismo mecanismo?
De hecho es una cosa que hemos importado de fuera y cuando las veíamos en Estados Unidos a veces nos reíamos. Decíamos esto aquí no pasará nunca. Nadie se atreverá a decir determinada barbaridad.
Y han venido aquí y nos los hemos tragado con sus particularidades autóctonas, pero aquí siguen. Y siempre todo llega aquí 20 años después, pero ha llegado y parece que llegaremos y que nada impide que lleguemos a los límites de un Trump.
¿Qué podemos hacer los medios para evitar el beneficio que otorgan estos malismos? Si es que podemos hacer algo.
Es que no lo sé. Sí que es verdad que muchos medios les da un mayor número de lectores o un mayor número de audiencia reproducir las barbaridades que han dicho los políticos. Pero si los ignoras, tenemos la prueba de Alvise que durante mucho tiempo los medios lo estuvieron ignorando y dio igual.
Luego llegaron los europeos y consiguieron 800.000 votos. Con lo que no sé exactamente...
Y en ese caso sí que se hizo el sistema de ignorarle porque los medios no le habían hecho mucho caso.
Y luego cuando soy optimista pienso que igual acabaremos hartos, como cada vez las barbaridades tienen que ser más grandes para obtener el mismo beneficio.
¿Crees que nos vamos a hacer insensibles a todo esto?
Hacernos insensibles casi sería bueno porque eso haría que no lo aplaudiéramos.
Pero es posible que, como cada vez tiene que ser más grande la burrada para obtener el mismo beneficio, y es un momento que nos aturemos y que la moda se acabe y que empiece a dar vergüenza aplaudir el mal.
También puede pasar que vaya cada vez más grande y acabemos con la sociedad.
¿Crees que si usáramos un activismo más amable se solucionarían muchos de nuestros problemas?
No sé si solucionaría, pero porque en este ambiente que vivimos lo de ser amable se considera de pringados. Pero atreverse ahora mismo, atreverse a ser buena persona, o intentarlo, es en realidad ir contra corriente.
Y, por último, ¿esperas que el libro contribuya a un cambio en la percepción de los comportamientos? ¿Qué reflexión buscas?
Me gustaría que, si se leyera lo suficiente, pues que la gente se diese cuenta que esto existe y creo que darse cuenta de que existe es un primer paso para hacerle frente.
Porque, no sé, que de repente veamos que no es cool ser malo, que hay que dejar de estigmatizar el bien y hay que volver a estigmatizar el mal. Que el mal, por lo menos, se disimule. Se tenga que disimular.





