Mariano Pallaruelo, una vida surcando las aguas del Cinca

Mariano Pallaruelo, uno de los últimos nabateros altoaragoneses, falleció el pasado 2 de mayo en Monzón a los 91 años. La Asociación de Nabateros del Sobrarbe iba a rendirle homenaje en la edición de este año, el último domingo de mayo, del Descenso de nabatas por el río Cinca, pero debido a la situación actual por la pandemia del COVID-19 han decidido posponer el evento, sin embargo, más pronto que tarde, las nabatas volverán a surcar las frías y bravas aguas del Pirineo.

Nabata en homenaje a Mariano Pallaruelo. Foto: Nabateros del Sobrarbe

31 de julio del año 1949, los hermanos Pallaruelo de Puyarruego, Mariano, José y Luis,  iniciaban el ultimo descenso por el rio Cinca desde Laspuña hasta Tortosa para vender la madera de Pino Royo, 65 metros cúbicos, con los que habían construido su última nabata como negocio. Con esta nabata se realizaba el descenso que ponía punto y final a una profesión, desaparecía así el oficio nabatero en el río Cinca.

El descenso, como todos, no fue fácil y una vez más las aguas del Cinca pusieron a prueba la pericia y profesionalidad de los Pallaruelo. Ya en el Ebro, con la ayuda de sus caudalosas y tranquilas aguas llegaron a Tortosa, finalizando así el trayecto. Allí pudieron vender la madera a José Audi a 400 pesetas el m3, por un importe total de 26.000 pesetas.

Con la construcción de los pantanos se modificaron los cursos naturales del agua, fue el final del transporte fluvial de la madera y el negocio nabatero cesó.

En 1983, Mariano Pallaruelo junto a sus dos hermanos y un elenco de nabateros y nabateras de oficio se convirtieron en auténticos maestros, sin pupitre ni pizarra, y desde ese instante y año tras año trasmitieron sus conocimientos del oficio y sus experiencias vividas a las nuevas generaciones.

El 23 de abril de 2016 se realizó en el Museo Pinzana de Monzon a orillas del río Cinca un sencillo y emotivo acto de homenaje a este ilustre nabatero. Una nabata con el nombre de Mariano y un panel explicativo del oficio fueron  los elementos nabateros que dieron más fuerza si cabe en la charla “Los hombres del río Cinca” en la que su sobrino Severino Pallaruelo, buen conocedor de la historia y tradiciones del Sobrarbe, detalló el trabajo de las y los nabateros, el duro viaje de Laspuña a Tortosa, la complicación de pasar el congosto del Entremón en Mediano, los volúmenes de troncos, la cuantía de los jornales y otros detalles del "negocio maderero".

Mariano Pallaruelo falleció el pasado 2 de mayo de 2020 en Monzón a los 91 años, toda una vida dedicada al sacrificado y duro oficio nabatero. Nos ha dejado uno de los últimos nabateros altoaragoneses.

Mariano Pallaruelo. Foto: Nabateros del Sobrarbe

Posponen el Descenso de nabatas por el río Cinca 2020

Un año más y con este ya hubieran sido treinta y seis, las nabatas (almadías) deberían surcar el día 24 de mayo las frías y bravas aguas del río Cinca en el Pirineo oscense. Pero ante el actual estado de alarma ocasionado por la pandemia del COVID-19, la Asociación de Nabateros del Sobrarbe, por "coherencia y sensatez", no realizará este año las jornadas nabateras, quedando así pospuesto el descenso para el 2021, explican.

Uno de los actos previstos era, precisamente, el homenaje a Mariano Pallaruelo. "La tradición nabatera del Cinca con el transporte de los troncos de madera por el río desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo, se remonta al siglo XV, época en la que ya se encuentran los primeros documentos escritos sobre esta peligrosa profesión", explica la Asociación de Nabateros del Sobrarbe.

Las nabatas, hoy en día, se han convertido en un importante reclamo turístico que atrae a numerosas personas que visitan el Sobrarbe, constituyéndose en uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes que hace referencia a la tradición y cultura de la comarca. Habiendo sido reconocido como 'Fiesta de Interés Turístico y 'Bien de interés cultural inmaterial' por el Gobierno de Aragón.

En la Asociación de Nabateros siguen con la tradición de descender el penúltimo domingo de mayo, "así pues también lo haremos este año con el pensamiento, ya que físicamente no podemos, y recordaremos con orgullo a nuestros antepasados el domingo día 24 de mayo".

"Nos veremos el año que viene en el XXXVI descenso de nabatas por el río Cinca, con más ganas e ilusión acumuladas. ¡Cuídense y salud para todos y todas!", concluyen.

Nabata descendiendo el Cinca. Foto: Nabateros del Sobrarbe

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