Los pactos electorales en Aragón claves para el Estado español el 26J

La capital de Aragón se ha convertido por unos días en el epicentro de la actualidad política del país y del estado. Zaragoza acoge las negociaciones estatales entre IU y Podemos, al tiempo que es escenario de los tanteos de los partidos aragoneses: ZeC, Podemos, Cha, IU, Puyalón, Equo, Alto Aragón en Común, Ganar Teruel, y otros partidos y confluencias municipalistas, (hasta sectores del PSA-PSOE), intentan acordar una lista conjunta, sabedores de la posibilidad de que esta sea ganadora

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Las instituciones españolas, sus centros de opinión y sondeos, los medios de comunicación,..., se esfuerzan en transmitir que el próximo 26J todo quedará más o menos igual, y que el debate electoral se centrará, casi exclusivamente, en “quien lo hizo peor para un pacto de gobierno”. Cuando toda la maquinaria del estado apunta hacia un solo mensaje “todo quedará igual”, con un solo argumento “la gente ya debatió, ahora elegirá por lo hecho en los últimos cuatro meses”, resulta sospechoso. Porque cualquiera intuye que a esa narración le faltan datos, aristas, precisión, y también ilusión, y le sobra parcialidad, ombliguismo y gatopardismo.

La última semana Zaragoza está siendo protagonista de la actualidad política estatal. Sea por casualidad, los dos secretarios de organización estatales y/o federales (y encargados de trabajarse la coalición electoral) de Podemos e IU, son aragoneses, y realizan sus sesiones de trabajo en Zaragoza, son Pablo Echenique (también secretario general de Podemos Aragón) y Adolfo Barrena. Y parece que el asunto progresa adecuadamente. Es más, la negociación está en su última fase, la más sencilla. Ambas formaciones admiten tener cerrada la negociación programática, lo complicado, y afirman estar en la cuestión del reparto proporcional de puestos de salida en las listas y otras cuestiones económico-organizativas. Llegados a este punto nadie entendería que no hubiera finalmente un buen acuerdo y listas conjuntas. Es demasiado lo que se juegan, ganar las elecciones el 26J, como para no aplicar recíprocamente la generosidad que tanto proclaman.

Pero en su condición de aragoneses, Echenique y Barrena, y tras el último y largo ciclo electoral, es seguro que son conscientes de realidades bien distintas en diferentes ‘territorios’ del estado, con mayor o menor ‘sensibilidad’ hacia ‘el derecho a decidir’, que vuelve a ser clave en estos comicios del próximo 26 de junio. Porque para que la coalición IU-Podemos gané esas elecciones  deberá mantener las ‘sensibilidades territoriales’ o ‘mareas’ del 20D, y sumar algunas nuevas.

Una ‘Olivera Aragonesa’ para ganar las elecciones del 26J

En Aragón el proceso de negociación electoral está en una fase muy interesante. El último giro del ciclo electoral ha situado a la ‘izquierda’ en Aragón ante uno de sus fantasmas electorales más recurrentes: concurrir a unas generales en coalición o por separado. El sistema electoral español ha generado históricamente inmovilismo en el reparto de escaños, siendo el mayor número de diputados y senadoras siempre del bipartidismo, aunque incluyendo casi siempre a algún representante aragonesista (Gastón, Labordeta…).

Sin embargo, el 26J puede quebrase por primera vez el bipartidismo PP-PSOE. Si finalmente los partidos consiguen formar una coalición, una ‘Olivera Aragonesa’ o ‘Marea’ o ‘En Común Aragón’,…, que incluya a Podemos Aragón y Unidad Popular Aragón (CHA - IU), más otros partidos como Equo o Puyalón que a su vez participan en ZeC, en Cambiar Uesca, o Ganar Teruel, esta coalición estaría en condiciones de ganar las elecciones y obtener un número de escaños significativo, tanto como para formar grupos parlamentarios propios en congreso y senado.

Y es que, lo que hace unos pocos  meses parecía imposible, el 26J puede ser una realidad. CHA e IU ya han transitado favorablemente durante años la senda de la confluencia, repitiéndola en elecciones distintas (La Izquierda de Aragón y Unidad Popular), por su parte Podemos exploró las confluencias electorales para las municipales, con buenos resultados en general. Otros partidos más pequeños electoralmente pero con su cuota de representatividad social, como Puyalón o Equo, también han participado en confluencias municipales con éxito en distintos lugares de Aragón. Es decir, todos los partidos han explorado en los últimos meses coaliciones cruzadas entre ellos, que en todos los casos han sido parciales pero exitosas. Por tanto es relativamente sencillo pensar que un acuerdo entre todas ellas es posible y muy ‘rentable’ electoralmente.

Así, más que una segunda vuelta (imposible e irreal en el sistema electoral español que no elige presidentes o presidentas) en Aragón la convocatoria del 26J es una segunda oportunidad para que partidos, plataformas, y colectivos alcancen un acuerdo que permita presentar una candidatura conjunta para las generales capaz de disputar el primer puesto a PP y PSOE. Con todo el acuerdo no está hecho, pero los partidos de la ‘izquierda’ aragonesa parecen, esta vez sí, trabajar por la confluencia, y el plazo legal les obliga a intensificar sus contactos.

Superficialmente podríamos afirmar que los partidos de ‘izquierda’ en Aragón tienen claras sus diferencias, tanto en la cuestión nacional (desde el federalismo hasta el independentismo pasando por el soberanismo), como en el plano ideológico (desde la socialdemocracia hasta las posiciones rupturistas anticapitalistas y pasando por el ecosocialismo-ecocomunismo), más suavizadas sobre el papel en la tercera gran pata de las ‘izquierdas’ europeas de este principio de siglo: el feminismo. Y también parece claro en los últimos tiempos que el escenario elegido para confrontar estas ideas son las elecciones nacionales a Cortes de Aragón, dejando las municipales y generales como posibles espacios de confluencia.

Con la actual correlación de fuerzas todo indica pues que, de producirse, la coalición electoral ‘En Común Aragón’ contaría con un programa electoral socialdemócrata en lo económico y social, presuntamente feminista, y partidario del ‘derecho a decidir’ del Pueblo aragonés. Estos son los mimbres con los que deben tejer la confluencia electoral las personas designadas a tal efecto por los partidos de la ‘izquierda’ aragonesa: cesión en el caso de las más radicales, generosidad por parte de las ‘mayoritarias’, y en todos los casos, grandes dosis de empatía.

Los puestos ‘de salida’ en las listas para las generales no deben ser tampoco mayor problema para la confluencia si partimos de los resultados del 20D. Solo Podemos Aragón obtuvo un diputado por Zaragoza (Pedro Arrojo) y la confluencia Alto Aragón en Común y Podemos otro por Uesca (Jorge Luis Bail). Confluyendo electoralmente y proyectando los datos del 20D al 26J (sin otras consideraciones sociales y políticas) Podemos puede asegurarse aumentar esta representación, mientras que el resto de partidos asegurar su presencia. Puesto que los resultados sumados conducirían a la ‘Olivera Aragonesa’ a obtener entre 4 y 6 diputados o diputadas, y por primera vez en mucho tiempo algunas senadoras y senadores, es claro que ‘huecos’ hay para todas las sensibilidades. Cada diputado o diputada, senador o senadora, que obtuviera esta coalición sería además un escaño a restar  a los conseguidos el 20D por PP-PSOE.

Un triunfo electoral de las ‘fuerzas del cambio’ sería solo el principio del camino

Esperemos que el juego electoral se parezca más al popular guiñote que a la ruleta, dónde la banca siempre gana. Ya que, pese a lo interesante del panorama electoral, lo realmente importante sigue sucediendo en nuestro día a día ajeno al escenario político.

La sociedad aragonesa está sorteando la crisis, la precariedad, los recortes de derechos fundamentales, ..., principalmente gracias a sus redes de apoyo mutuo y solidaridad, ya sean estas familiares o del tejido social, y esperando de sus instituciones políticas cosas tan básicas como que dejen de saquear nuestros recursos, que la clase política hable claro y sin mentiras, que las normas legales sean iguales para toda la ciudadanía, que el ‘buen vivir’ sea un derecho universal y no reservado solo a una élite, que la libertad, la igualdad y la fraternidad no sean palabras huecas, y que si la clase política es incapaz de hacer su trabajo, que al menos, no entorpezca la labor de la sociedad aragonesa en su camino hacia un desarrollo colectivo armónico y respetuoso con el medio ambiente.

La sociedad aragonesa ha dado muestras durante el último ciclo electoral de estos anhelos, ahora, es responsabilidad de todas las fuerzas políticas de la ‘izquierda’ aragonesa acertar con la táctica adecuada que obtenga la fuerza suficiente para detener las políticas neoliberales que asolan Europa.

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