Los cuatros obstáculos de este curso según Estudiantes en Movimiento

El estudiantado de todas las etapas educativas está viviendo diversas problemáticas debido a la situación actual de emergencia sanitaria y de crisis capitalista, cuestiones que como señalan desde Estudiantes en Movimiento se deberían haber resuelto durante los meses del nuevo curso académico

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Un grupo de estudiantes realiza un examen en un centro educativo aragonés. Foto: DGA

Una de las principales medidas establecidas por el Gobierno para la seguridad sanitaria de los centros educativos es la creación de grupos burbuja, que tienen como base fundamental el aislamiento entre clases para un mejor control de los contagios. “En la práctica resulta imposible por la falta de inversión de los centros y la logística ineficaz de los horarios y de los espacios; se producen contactos entre alumnas de las diferentes clases y se provocan hacinamientos. En la mayoría de los centros educativos no se puede garantizar la distancia de seguridad”, apuntan desde Estudiantes en Movimiento.

El objetivo de muchos de los centros educativos fue crear una educación semipresencial que fuese equitativa para todo el alumnado, pero para el colectivo “la realidad se ha quedado bastante alejada”.

“En algunas carreras universitarias, en las que tienen la suerte de gozar de una enseñanza semipresencial, el material del que disponen docentes y alumnas es ineficiente e insuficiente, a pesar de haber instalado toda una red de cámaras y micrófonos, no se ha conseguido superar las enormes carencias de conectividad”, y añaden, “a esto se le suma la problemática, ya vista en el confinamiento desde marzo, de aquellas alumnas con mala conexión a internet o sin ordenadores para poder seguir las clases. La alternativa que propuso la universidad fue poner un aula a disposición de las alumnas sin dichos recursos, aunque evidentemente no haya solucionado el problema”.

La semipresencialidad también provoca un desequilibrio en los horarios, ya que en ocasiones coinciden clases telemáticas y presenciales con un margen de 5 minutos, imposibilitando el desplazamiento desde la vivienda hasta el aula. Muchas estudiantes concilian el estudio con el trabajo remunerado, cuidados o estudios diferentes, en cuyo caso la situación se agrava, puesto que la Universidad “no da ninguna facilidad”.

“Además, en muchos casos las docentes no prestan la suficiente atención a las personas que están de manera online, provocando un difícil seguimiento de la materia. El alumnado no se ve respaldado por parte del profesorado, ya sea facilitando las grabaciones de las clases para su posterior consulta o el material, tanto teórico como práctico, de la asignatura”, a lo cual denuncian desde Estudiantes en Movimiento se suma que la situación no es fácil ni mental ni físicamente para muchas de las personas que estudian.

De igual modo, los campus no cuentan con espacios que cubran las necesidades primordiales de las estudiantes, como las cafeterías, las salas de estudio o las bibliotecas.

En cuanto a las prácticas, el colectivo estudiantil demanda que se garantice su realización tanto en FP, como en grados y másteres. Para la Formación Profesional es especialmente importante por las características de estos estudios, necesitan formarse íntegramente porque su aprendizaje no puede verse reducido a lo telemático, como se está poniendo de manifiesto durante estos meses. Pese a la obligatoriedad de las prácticas en los diferentes grados, existe una gran disparidad entre centros, y, en muchos casos, no se ha asegurado a las estudiantes que vayan a poder cursarlas. Asimismo, reclaman la realización de estas prácticas de manera segura, sin poner en riesgo su salud ni la de sus familiares.

Otro conflicto que están viviendo las estudiantes es lo relativo a la vivienda, que ya tenían problemáticas previas como la especulación inmobiliaria y el monopolio que tienen agencias sobre los pisos de estudiantes. Además de la insuficiencia de becas, cuya resolución se da una vez muy entrado el curso, ocasionando la sincronización entre estudios y empleo, o el descarte de algunos grados por su lejanía; las estudiantes están en constante incertidumbre por el mantenimiento de la presencialidad de sus estudios o de los posibles nuevos confinamientos. “Temen que se repitan los conflictos ocurridos en marzo, cuando se dieron las injustas negociaciones entre compañeras de piso, agencias y caseras”, recuerdan.

En relación a los problemas con la vivienda, tanto el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA) como sus estudiantes están recibiendo un gran número de denuncias por parte del vecindario, debido al ruido que generan las estudiantes al ensayar en sus pisos. Puesto que el estudiantado del CSMA se ve obligado a estudiar y ensayar en sus pisos por la reducción de horas para la reserva de aulas y cabinas del CSMA.

Por otra parte, el transporte también ha sido problemático para las personas que estudian fuera de su ciudad y para las estudiantes que se desplazan mayoritariamente en transporte público. Exigen a las empresas gestoras del transporte público (​Samar en Teruel, ​Grupo Avanza en Huesca y Zaragoza, ​SEM ​Tranvía Zaragoza en los tranvías de Zaragoza) ampliar el número de vehículos, para que, ante las nuevas reducciones de aforo, puedan evitar aglomeraciones en las paradas y en el propio interior de los autobuses.

Otra de las grandes problemáticas que vive el estudiantado, sobre todo el universitario, es respecto a la contratación de profesorado. “Incluso por estas fechas, finales del primer cuatrimestre, existen multitud de asignaturas en las que no se ha dado la contratación de profesoras”, señalan. Esto provoca que parte del alumnado lleve tres meses sin dar clase, “una clara estafa ya que están pagando una matrícula sin recibir la educación que merecen a cambio. En algunas facultades se ha intentado solventar la falta de clases con profesoras a quienes no corresponde, y por lo tanto no conocen esa asignatura, y como resultado tienen clases que nada tienen que ver con la guía docente”.

Por último, una de las medidas principales del Gobierno para evitar el contagio de la COVD-19 es la ventilación natural de las aulas mediante la apertura constante de las ventanas y puertas. Esta normativa se estableció en los protocolos aprobados a inicios de curso por parte del Ministerio de Educación y Formación Profesional y el de Universidades. Posteriormente, el Ministerio de Ciencia impulsó una guía preparada para los colegios por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En este último documento, se recogen recomendaciones como: “Disponer de ropa de abrigo cómoda para interiores permitirá no abusar de la calefacción con ventanas parcialmente abiertas”, o “Las actividades en exterior son siempre preferibles”. Estas recomendaciones parecen no tener en cuenta las temperaturas medias que alcanzamos en Aragón, rondando entre los 0ºC y los 7ºC y las rachas de viento especialmente fuertes que tenemos.

Es necesaria una instalación de sistemas de ventilación que evite la concentración del virus como los equipos provistos de filtros HEPA destinados a la purificación del aire. Respecto a estos últimos, recomendados por la propia Guía, han sido rechazados por varios territorios debido a su alto coste.

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