Los centros de datos y su prosperidad destructiva en Aragón

25 mayo, 2026. 06:45

En 2019 Amazon fue la primera compañía en anunciar su intención de instalar un Centro de Procesamiento de Datos (en adelante CPD) en Aragón. Seis años después, en noviembre de 2025, las inversiones comprometidas o realizadas para construir estas infraestructuras superaban los 47.000 millones de euros. Blackstone, Microsoft, Amazon, incluso empresas locales como Forestalia están construyendo o van a hacerlo. Aunque los CPD han sido muy criticados por, entre otras razones, su consumo insostenible de agua y energía, el anuncio de cada nueva “inversión” es histriónicamente celebrado por un gobierno de Aragón que, de hecho, está declarando estos proyectos como inversiones de interés autonómico –condición previa a su declaración de Proyectos de Interés General para Aragón (PIGA)– asegurándoles un estatus especial que permite agilizar trámites burocráticos y bonificar o eximir de ciertos impuestos. El argumento estrella del gobierno autonómico alude a los “miles de puestos” de trabajo que, en teoría, generarán esos CPD. Su apuesta por estas infraestructuras es tan fuerte que el propio presidente Azcón viajó el año pasado a Virginia, estado que concentra buena parte de los CPD en todo EEUU.

Es curioso que los habitantes de Virginia no se muestren tan fascinados como el presidente aragonés con esta tecnología: tanto a nivel estatal como local, distintas administraciones llevan dos años aprobando legislaciones que dificultan la apertura de nuevos CPD. De hecho, aunque acabó rechazada, año una posible moratoria a la construcción de nuevos centros fue debatida por la Cámara de Delegados del Estado de Virginia hace unos meses. Iniciativas como esa se han sido presentadas también en otros estados norteamericanos como Nueva York, Florida o Vermont. Parece que, a medida que EEUU comienza a cansarse de los CPD, Aragón crecen las facilidades económicas y administrativas.

Quizá valga la pena conocer la situación en EEUU. A falta de un recuento oficial del número total de centros, el directorio del sector Datacentermap.com recoge más de 5.400 a principios de 2026, cifra similar a las estimaciones de diversas fuentes.

De viaje a EEUU

Los CPD no son en sí mismos una infraestructura nueva, son tan solo lugares que agrupan cierta cantidad de servidores. Han estado presentes en nuestras vidas desde los comienzos de la informática. Pero, mientras que 2018 los CPD en EEUU representaban el 1,9% de todo el consumo eléctrico del país, en 2023 suponían ya el 4’4%. Como recoge el informe elaborado en 2024 por el Lawrence Berkeley National Laboratory para el Departamento de energía de los EEUU –la fuente más fiable posible sobre el impacto de esta tecnología–, la demanda energética de los CPD creció al 7% anual en el periodo 2014-2018 y un 18% cada año entre 2018 y 2023. Como muestra el mismo informe, el acelerado aumento de la demanda de energía de los CPD observado desde 2018 se debe al impacto de la Inteligencia Artificial (en adelante IA).

Solo entre 2018 y 2023 el consumo eléctrico de los CPD pasó de 76 a 176 TWh –Teravatio/hora, equivalente a un billón de vatios por hora. Aunque en 2018 ya contábamos con casi todos los servicios digitales de los que disponemos hoy, el consumo eléctrico de los CPD aumentó en 100 TWh cada año de esos 5 cinco, para un consumo total de energía similar al de todos los hogares de España y Portugal juntos[1] o al consumo eléctrico de toda Colombia (transporte, producción, etc. incluidos), país con más de 50 millones de habitantes y el 33º Producto Interior Bruto del mundo.

De los CPD no solo asusta su consumo de energía sino también por un consumo directo de agua que en EEUU pasó de 21.200 millones de litros en 2014 a 66.000 en 2023 –equivalente al consumo de agua de una ciudad media europea de 700.000 habitantes como puede ser Zaragoza– y porque suelen utilizar agua en sus sistemas de refrigeración. Es cierto que la industria ha desarrollado sistemas de refrigeración de circuito cerrado –que reducen el uso de agua porque “solo pierden la que se evapora”– o tecnologías alternativas. Sin embargo, pese a estas mejoras en el consumo directo, las enormes cantidades de energía que un CPD sigue necesitando exigen grandes cantidades de agua. Así, mientras el consumo directo de agua de los CPD en EEUU fue de 66.000 millones de litros en 2023, su consumo indirecto ascendió a 800.000 millones de litros –necesarios para producir 176Twh de energía.

Con todo este consumo/gasto de energía/agua y con todos los miles de millones invertidos, se estima que solo 23.000 personas trabajaban en CPD en EEUU en 2024. La propia Anthropic –desarrolladora de una de las IA más populares actualmente– anunció en noviembre de 2025 que su inversión de 50.000 millones de dólares para construir varios CPD en Texas y New York generaría 900 empleos permanentes. No-ve-cien-tos. En el estado de Virginia, capital de los CPD en EEUU, cada puesto de trabajo ha requerido una inversión estimada de 13 millones de dólares. Veamos a continuación si este cálculo es exclusivo del país norteamericano o puede trasladarse a Aragón.

Welcome to Aragón

En Aragón, cada nuevo proyecto de CPD anuncia la promesa de crear miles empleos. No hay estimaciones oficiales sobre el realismo de estas previsiones, pero la documentación elaborada para justificar la declaración de los CPD construidos por Microsoft como “Proyecto de Interés General” calcula que la inversión de la compañía generará 6.086 puestos de trabajo y, de ellos, “hasta” 300 serán “empleos fijos en la fase operativa del servicio” (p. 50). Es decir, la propia documentación oficial presentada por Microsoft y validada por la DGA con una inversión de más de 10.000 millones, reconoce que la inmensa mayoría de los empleos directos tienen que ver con la construcción de un CPD que funcionará con 300 operarios como máximo. Esta infraestructura de tecnología puntera, crucial para la expansión del capitalismo digital y sus corporaciones, crea empleos temporales para “electricistas, fontaneros y tuberos, carpinteros, trabajadores de estructuras de hierro y acero, hormigoneros...”. Sólo unos pocos cientos de empleos son estables y relacionados con esa tecnología. Miles de millones de inversión y una inmensa demanda energética para un puñado de empleos estables.

Solo disponemos de los datos relativos a los CPD de Microsoft, pero nada indica que las cifras de otras compañías vayan a variar sensiblemente. Aunque tampoco tenemos datos fiables sobre consumo energético/hídrico previsto, los datos procedentes de EEUU nos avisan de las enormes cantidades de energía y agua requeridas por cada CPD. El agua es, obviamente, un recurso limitado, por lo que dónde la destina un territorio debería ser, al menos, objeto de cierto debate. Y la energía, aunque no tiene -a escala humana- la misma naturaleza que el agua, debe ser producida y, según el método que se utilice para ello, generará un impacto ambiental u otro. En EEUU, por ejemplo, el nivel de consumo energético de los CPD está potenciando el uso de gas y petróleo para responder al rapidísimo aumento de la demanda, lo que tiene un impacto ambiental inmenso. En Aragón, aun siendo menos dependiente de los combustibles fósiles que EEUU y por “verde” que fuese la energía disponible, quizá la mejor idea no sea destinarla a una infraestructura tan altamente demandante y que devuelve tan poco al territorio.

Además, debe tenerse en cuenta que el desembarco en Aragón de los CPD llega de la mano de la expansión de la IA y, con ella, del enorme aumento de la demanda de estas infraestructuras a la que asistimos desde 2018. Aunque la IA es una tecnología con enormes potencialidades y aplicaciones, su reciente expansión –miles de millones de inversiones y nuevos modelos cada poco tiempo– ha despertado serias y razonables dudas sobre su sostenibilidad. Ahora mismo nadie parece tener capacidad para rentabilizar económicamente la IA más allá de captar inversiones de forma constante. Los principales actores del sector han creado un sistema de inversiones circulares que hace sospechar de la posible existencia de una “burbuja de la IA”. No hay certezas que aseguren la demanda esperada para los CPD que ya se encuentran en construcción. Tampoco se puede asegurar que el modelo de “crecimiento por construcción de centros de datos” –pues en la propia construcción de los centros es donde parece estar el “negocio”, como hemos visto– sea la mejor de las ideas. A menos, por supuesto, que se tenga importantes vínculos económicos y personales con el muy insigne y filantrópico sector de la construcción.


[1] Red Eléctrica Española calcula un consumo eléctrico medio por hogar de 3.272Kwh. El consumo en Portugal es ligeramente más bajo, pero podemos tomar como referencia al estado español. Según los respectivos institutos de estadística, en 2025 había 19.684.380 hogares en España y 4.562.089 en Portugal. Con una multiplicación rápida vemos que el consumo eléctrico anual de todos los hogares de la península no llega a los 80 TWh.

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