El lobo no se mata

Hace unos días nos despertamos con la sorpresa de que las Cortes de Aragón aprobaron en sesión plenaria una barbaridad: la Proposición No de Ley de la Agrupación Parlamentaria Partido Aragonés-Grupo Mixto en la que se insta al Gobierno de Aragón a “controlar exhaustivamente” al lobo y, además, se reclama que el lobo deje de ser especie incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

13 noviembre, 2023. 11:54
Estrategia para la Conservación del Lobo
Foto: FCQ

Esta propuesta no puede salir sino de alguien completamente desinformado con respecto al lobo o de alguien oportunista que quiere pescar votos, como tantos otros, a costa del pobre lobo. No se puede entender de otra manera.

Si con “control exhaustivo” y con retirar la insuficiente protección de la que se puede beneficiar el lobo se refieren a poder erradicar al animal a tiros legalmente, van muy desencaminados. Es muy triste que un partido, el PAR, proponga este tipo de medidas y mucho más que el PSOE de Aragón le secunde y que la CHA se ponga de perfil cobardemente. La actitud de estos partidos, junto a la de todo el arco de la derecha, demuestra una falta de conocimiento absoluta sobre el importante e insustituible papel que tiene el lobo, todos los depredadores apicales, en los ecosistemas y el importantísimo papel que tienen los ecosistemas para la vida general del planeta y de los seres humanos en particular.

Además, los compromisos internacionales contraídos por el Estado español en materia de conservación de la naturaleza (Convenio de Berna, Directiva de Hábitats de la Unión Europea) son de obligado cumplimiento. El mundo quiere conservar al lobo y nosotros tenemos la obligación de conservarlo ¿quién es el PAR para proponer matarlo o erradicarlo de ningún sitio? El sector cinegético jamás ha arreglado ningún problema ambiental, sólo ha profundizado los problemas y ha generado problemas nuevos muy graves (introducción de decenas de especies exóticas, extinción de especies, introducción de epidemias y epizootias…). El sector cinegético debe quedarse fuera de las conversaciones sobre gestión de la naturaleza.

El lobo es una especie clave en los ecosistemas ibéricos, el último de los depredadores apicales que nos queda y que está recuperándose lentamente, a duras penas. Bastantes problemas ambientales pueden encontrar una mejoría o la solución con la ayuda del lobo, pues éste hace un papel que el el ser humano jamás ha ejercido ni ejercerá. El lobo es un aliado del ganadero, pues controla enfermedades en los herbívoros salvajes, evitando que éstas pasen al ganado doméstico: la peste porcina en jabalíes, la tuberculosis en cérvidos, la turalemia en liebres, la mixomatosis en conejos… y gratis.

El lobo mejora los ecosistemas, proporciona áreas de pastos a los herbívoros y colabora a asegurar la regeneración de ecosistemas. El lobo ayuda a disminuir el número de accidentes por colisión con fauna salvaje, ayuda a controlar las poblaciones de herbívoros silvestres, mejora su selección genética… y mucho más.

Pero, sobre todo, el lobo, por el hecho de ser una especie biológica silvestre, tiene derecho a tener un lugar en el territorio, a vivir libre y salvaje sin que nadie lo mate. Así lo reconoce el Convenio de Berna. Por si fuera poco, Aragón es un territorio importantísimo para la conservación del lobo en la península ibérica, el primer lugar donde dos estirpes de lobos pueden encontrarse y enriquecerse genéticamente, algo que los científicos y naturalistas, conservacionistas, esperamos como agua de mayo.

El lobo, en Aragón, media docena de ejemplares a lo sumo, además de estar incluido en una norma de protección de ámbito estatal, el LESRPE, en el que el Gobierno de Aragón no tiene competencia, está protegido por el Convenio de Berna, suscrito por el Estado español, y está protegido estrictamente por la Unión Europea al Sur del río Duero (Directiva de Hábitats). Son normas que están por encima del Gobierno estatal y son normas de obligado cumplimiento.

Pero es que el portavoz del PAR falta a la verdad cuando asegura que el lobo es una especie “que amenaza a la ganadería extensiva de Aragón”. El lobo afecta a un porcentaje bajísimo de cabezas, menos de un 1% de la cabaña estatal. El problema de la ganadería extensiva no es el lobo, lo han reconocido bastantes ganaderos en Cantabria, Asturies, Galiza, León, Madrid... El problema de la ganadería es el mercado saturado, es la competencia, es la simplificación de los ecosistemas, es la avaricia y la sobrecarga ganadera, es la contaminación del agua, del suelo y del aire, es la concienciación creciente del costo ambiental de engordar animales y del rechazo creciente al consumo de productos cárnicos.

El problema de la ganadería extensiva es el ser humano. Es muy cobarde pretender descargar el colapso del sector ganadero en el más débil, en el malo oficial, en el lobo. A este tipo de señores les importa un rábano arreglar los problemas de los ganaderos, lo único que les importa es seguir viviendo de la política en un país donde a los políticos no se les pasa factura por no dar la talla mínima para ocupar el cargo que ocupan.

Con todo, una PNL no es una norma de obligado cumplimiento, no puede doblegar al Estado español… es poco más que papel mojado. Sólo es un gesto de cara a la galería, un lance de red al banco más desinformado de votos para seguir viviendo del cuento. Esto deben saberlo los ganaderos. También deben saber que hay múltiples casos de ganaderos que viven rodeados de lobos en zonas con las mayores densidades de Europa occidental y no tienen bajas en su ganado o tienen muy pocas, porque aplican las medidas preventivas adecuadas y son ganaderos profesionales y responsables, no negligentes caraduras que tienen al ganado abandonado días o semanas en el monte, solo, sin pastor ni perros, a merced de los depredadores… o de los ladrones de ganado.

También debemos saber todos que el Estado adjudica un capital a cada comunidad autónoma que suscriba la estrategia estatal del lobo, para compensar daños al ganado, para incentivar la toma de medidas preventivas y para propiciar un marco favorable a la recuperación de lobo en todo el territorio que ocupaba en el pasado. Todos debemos saber que la Política Agraria Común (PAC) destina cuantiosas subvenciones a los ganaderos para hacer compatible la explotación agropecuaria con la conservación de la biodiversidad salvaje y los lobos son parte fundamental de esa biodiversidad.

La dictadura que se nos quiere imponer desde sectores agro-trumpistas es indeseable e inaceptable. No podemos eliminar toda la biodiversidad, ninguna biodiversidad, para comodidad y apaciguamiento de un sector descontento de la población. El mundo rural es muy amplio y vive muchísima gente de él. Muchos vivimos de la biodiversidad natural, no nos la pueden arrebatar. Estamos condenados a entendernos y a compartir el territorio. El lobo es parte importantísima de nuestra historia, de nuestra cultura, de nuestros ecosistemas y, en algunas zonas de la península ibérica, es inclusos una fuente de oportunidades económicas.

Esperamos que la sociedad se posicione activamente contra este tipo de gestos políticos malintencionados y vacíos. Por nuestra parte, seguiremos trabajando para dar a conocer la verdadera realidad del lobo, para que conociéndole, aprendamos a respetarle y amarle y para que todos rechacemos de plano la bárbara intención de liquidar a balazos todo lo que no suponga objeto de nuestro negocio. Estaremos siempre vigilantes. Mientras la sociedad esté de nuestro lado, al menos legalmente, el lobo no se mata.

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