Puede ser una guerra iniciada por motivos personales como la que ha emprendido Ursula von der Leyen, presidenta de la comisión europea, por haber perdido un pony a causa de un ataque de lobo. El pony estaba sin protección en zona lobera. Ella, como presidenta, ha decidido emprender una guerra desproporcionada y desde una posición preeminente en la sociedad.
Lejos de admitir su incompetencia para mantener al animal, se aprovecha de la posición que unos ciudadanos le han proporcionado para su venganza personal. Posiblemente, de haber expuesto este posicionamiento en contra del patrimonio común que es el lobo, no habría sido votada por las mismas personas que en su día lo hicieron. Ese uso ilegítimo y en beneficio personal de un cargo público, dice muy poco a favor de esa señora. Es comprensible su enfado y pena, pero cuando un carnívoro ataca a una mascota desprotegida, el culpable no puede ser el animal, que actúa por instinto, sino la persona, que es capaz de razonar y sabe como debe de proteger a sus mascotas.
Hemos leído hace unos días en el noticiero La Comarca, que el lobo ha causado pérdidas por valor de 30.000 euros a un ganadero. En donde vivimos, hacer esa afirmación por parte de un periodista no es raro, pero un profesional, siendo consciente que se trata de una afirmación sin pruebas, habría dicho que un ganadero asegura haber tenido 30.000 euros de pérdida que él achaca a los ataques de lobos, cosa que no se ha probado fehacientemente.
En la entrevista que hace el periodista, el ganadero, afectado como todo aquel que sufre un contratiempo, se queja de su situación personal. Se siente maltratado por los voraces lobos y por la administración, que somos todos y no le ayudamos. El PAR, siendo fiel a su extraña trayectoria, hace también afirmaciones que no se sostienen con ningún documento ni dato y traslada su petición de control de lobo a la DGA.
Esta propuesta es, cuando menos, ridícula. Como calificar sino, la presencia de cuatro ejemplares de lobo en un territorio que supone el 9% de la totalidad de la superficie del estado.

El efecto Von der Layen y el oportunismo político, no son cosas que se caractericen por la reflexión. Von der Layen no es la única persona que usa su cargo para fines poco claros. El PAR, o lo que quede de él, espera obtener beneficio propio en forma de algún voto si hay suerte.
Continúa el presunto artículo periodístico afirmando que han sido 248 las ovejas muertas y 400 los corderos que no han nacido. Evidentemente, las que no han nacido son un perjuicio económico, pero evidentemente, menor que el de las ovejas muertas, ya que el perjuicio no es de la totalidad del precio de cada cordero, sino del beneficio que de cada uno deseaba obtener, que según aseguran, es bastante escaso. Al no haber nacido, no hay inversión realizada en su manutención ni cuidados, con lo que la pérdida es menor.
Las únicas ayudas que el ganadero Simón Peguero Fandos asegura que ha recibido, son las de un vallado de 1.80 metros y el pastor eléctrico. Ponemos el nombre del ganadero por que en ese artículo lo menciona. Nos sirve conocer el nombre para contrastar lo que esta persona segura. Porque no lo dice en un bar, sino en un medio de comunicación, y si algo no cuadra, es cuestión de ponerlo en su lugar. Las ayudas, como son dineros públicos, se pueden contrastar. Una simple búsqueda por internet, nos dice que el ganadero tiene aprobada una ayuda del 100% de su inversión en concepto de vallado, pastor eléctrico, mastín y seguro por valor de 4.577,29 euros. Es sin duda una buena noticia para él que al parecer cree que sólo le van a pagar la valla. Nos alegramos de ser portadores de buenas noticias. Hasta el último céntimo de la factura presentada se le ha pagado con dinero del contribuyente.
A continuación se queja de que ha tenido que pagar las vacunas de otro mastín que le han regalado. No somos quienes para juzgar, pero podría haber adquirido alguno más, según precio consultado, dos, hasta llegar a los 6.000 euros de tope de la ayuda, que le pagamos nosotros. “Dos mastines por explotación hasta 500 cabezas y uno más por cada 250 cabezas adicionales” según dice la Orden /951/2023 del 17 de julio. No molestarse en comprar los mastines que necesita y que la administración le paga al 100% esperando que una asociación le regale uno y a continuación quejarse de que paga las vacunas, dice mucho.
Además, en la búsqueda, como también es dinero público, nos salen las ayudas recibidas por la PAC. Un total de 92.672,41 euros. Tiene perfecto derecho a reclamarlas, como cualquier otro agricultor y ganadero. Pero estas ayudas, se dan en varios conceptos. Sería de recibo, que si no quiere convivir con el lobo, como dice, devolviese los 26.149,01 euros que le hemos entregado en concepto de pago para prácticas agrícolas beneficiosas para el clima y el medio ambiente. El hecho de querer retirar especies que “estorban” no parece ir de acuerdo con ese capítulo de prácticas beneficiosas para el medio ambiente, de modo que si quiere quedarse con el resto, no tenemos nada que objetar, pero sería de desear que renunciase a esa partida.
Además sabemos que al cumplir con los requisitos, como otras muchas empresas y autónomos del sector agroganadero tendrá acceso a una nueva ayuda, esta, para paliar las dificultades económicas derivadas del conflicto bélico en Ucrania que asciende a 3.495,52 euros.
Además si la presencia del lobo se constata en el término municipal, por cada oveja a partir de 100 y hasta un tope de 2.000, recibirá seis euros por cabeza tenga ataques de lobo o no.
No somos pocas las personas que hemos tenido que postergar el ternasco a las mesas de fiesta familiar, pues la pérdida de poder adquisitivo de algunas familias ronda ya un 20% con respecto a hace diez años. Si hacemos un discurso idéntico al que realiza el señor Simón, podríamos hacerlo. Vamos a ensayar.
La ganadería y la agricultura son sectores estratégicos a nivel estatal. Como la sanidad, la educación, el medio ambiente y la energía. Si hacemos un discurso paralelo al del señor Peguero, sólo contemplando y observando únicamente nuestro interés como ciudadanos, enseguida deduciríamos que no necesitamos al señor Simón Peguero para nada y que nos convendría más que se buscase otra faena o que trabajase para la ciudadanía como pastor por cuenta ajena para la DGA.
Los 92.000 euros de dinero público que nos gastamos en concepto de PAC y que recibe el señor Simón, dan para contratarle a él y a tres pastores cobrando según convenio con costos de seguridad social incluidos, de modo que las mismas ovejas que tiene el señor Peguero, estarían con un pastor mañana y tarde incluso los festivos. La presencia de pastor inhibe en gran medida el ataque de los lobos, según se ha comprobado, con lo que no tendría que sufrir por las pérdidas, y si las hubiere, serían pérdidas del patrimonio común perfectamente asumibles.
El vallado, el mastín y el pastor eléctrico ya lo hemos pagado, y aún podríamos adquirir 2 mastines más con lo presupuestado por la DGA. Los beneficios que el señor Peguero obtiene por su trabajo, no serían necesarios, pues ya cobraba un sueldo junto con otras tres personas más tan sólo con la ayuda que ahora percibe por la PAC. Luego los 400 corderos no nacidos, si tampoco necesitan generar beneficio, no supondrían ningún contratiempo. Al no ser necesario el beneficio industrial del señor Simón, que aunque dice que es poco algo tendrá, el precio del ternasco será más económico, pudiendo acceder a él aquellas familias que ahora no pueden hacerlo con la misma lógica de las ayudas, salvo que estas serían al consumo, y no a la producción al no ser necesarias.
Como ve el señor Simón, si solo ponemos en la mesa una parte de lo que supone vivir en sociedad, sale más económica la expropiación del negocios privados que se sostienen con ayudas, que mantener dichos negocios. Algo que ya sabemos por paralelismo con la sanidad pública. No utilicemos pues discursos catastrofistas ni falsos, porque usando discursos verdaderos, salen mal paradas las afirmaciones vertidas en la prensa.
Una cosa suscita dudas. El artículo no nos dice si el vallado de 1,80 metros estaba puesto y el lobo lo saltó o si por el contrario estaba guardado en el almacén. No será el primer ganadero que sufre un ataque en Aragón teniendo el vallado que le hemos comprado entre todas para que no sufra daños por el lobo, que es patrimonio también de todos, y que estaba sin poner y bien guardado.




