
70 años después de la tristemente famosa ley franquista, el trifachito que gobierna la ciudad (PP, no adscritos, ex C's que se han ido al PP y Vox), consuma sus políticas de acoso y derribo dirigidas a la ciudadanía de a pie en general y la más desfavorecida en particular, que ha venido desarrollando durante toda la legislatura, y, aprueba una ordenanza municipal que coarta libertades y castiga la pobreza, devolviendo a nuestra querida ciudad a tiempos oscuros ya pasados y que creíamos superados.
Todo comenzó en la primavera del 2020, con una pandemia mundial que castiga sobremanera a las personas más vulnerables; el gobierno municipal cierra los Centros de Servicios Sociales. La gente de los barrios se autorganiza alrededor de Redes de Apoyo, dando respuesta a los problemas y necesidades de los vecinos y vecinas, un trabajo que depende de las instituciones públicas. Los servicios sociales municipales ya nunca volverán a ser los de antes, se privatiza la línea de atención telefónica y se reduce el número de profesionales y la inversión y se precariza la atención.
El derecho a reuniones y celebraciones populares, reinterpretando normativas, se coarta; no a las fiestas populares, no a las hogueras, no a cualquier muestra de cultura comunitaria, no al diálogo, no a reunirse con colectivos para propiciar soluciones. La nueva ordenanza añade aún más requisitos a los colectivos y entidades que ya se veían abocadas a un laberinto administrativo y a afrontar grandes gastos a la hora de realizar cualquier acto en plazas, calles y parques, (requisitos que el Ayuntamiento en la mayoría de ocasiones, no está obligado a cumplir).
Instalan cámaras en las calles para “detectar comportamientos sospechosos”, en vez de destinar recursos a reparar y fomentar la convivencia, (castigar en vez de educar), dejando de ejecutar la mitad de la partida destinada a acción social, pudiendo vulnerar además, el derecho a la intimidad personal y familiar que reconoce la Constitución.
Criminalizan la pobreza multando a las personas que manipulen, rebusquen o saquen residuos de los contenedores de basura, como si fuera de gusto de cualquiera tener que sobrevivir de la basura de los demás; podríamos hablar de economía circular, cantidad de comedores, comercios y bares y restaurantes tiran alimentos y comida sobrante a la basura (de nuevo política restrictiva en vez de reparadora).
Esta es una pequeña lista de las muchas políticas autoritarias impuestas por el trifachito durante sus cuatro años de gobierno. Debemos luchar por revertirlas antes de que sea demasiado tarde y pronto tendremos la oportunidad democráticamente en las urnas. Porque Zaragoza la decides tú y si tú no haces política otros la harán por ti.

