El senador Bernie Sanders se impuso en el llamado supermartes en California, el gran premio de las primarias del Partido Demócrata en Estados Unidos por ser el estado más poblado del país, que reparte 415 delegados para la convención demócrata.
La noticia cambió el panorama de una noche que había sonreído hasta entonces al exvicepresidente Joe Biden, quien se anotó victorias en ocho estados frente a los cuatro en total de Sanders.
Estos resultados consolidan la pugna por el control del partido entre el aparato representado por Biden y la alternativa izquierdista con Sanders en cabeza.
Los ocho estados que ganó Biden reparten en total 559 delegados y delegadas que votarán para elegir el candidato del partido a la Casa Blanca para las elecciones del 3 de noviembre en la convención demócrata, mientras que de los cuatro de Sanders –California, Colorado, Utah y Vermont– dependen 527 compromisarios.
Sin embargo, el reparto de delegados en esos estados será proporcional según el porcentaje que hayan ganado todos los precandidatos que obtengan más del 15 % de los votos.
Por tanto, Biden y Sanders solo se llevarán parte de los delegados de cada estado que hayan ganado, y algunos compromisarios irán a parar a su principal rival y a los otros tres precandidatos que siguen en liza: la senadora Elizabeth Warren, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg y la congresista Tulsi Gabbard.
En un discurso en Vermont, Sanders subrayó que no se puede "ganar (al presidente Donald) Trump con el mismo tipo de viejas políticas", en referencia a Biden.




