No siempre ocurre así pero tampoco es nada infrecuente que este factor sea considerado fundamental cuando un grupo de ciudadanas han de decidir las siglas bajo las que concurrir a un proceso electoral de ámbito municipal. Y quienes se alejan más claramente, y de manera expresa, de esta lógica son las invisibilizadas agrupaciones electorales, una de las tres posibles fórmulas que la ley electoral contempla para su presentación a las elecciones junto a partidos políticos y coaliciones de partidos.
Además, llevar a la práctica esta fórmula en concreto conlleva algunas particularidades respecto a partidos y coaliciones. La legislación estatal española define la agrupación de electores como “un conjunto de ciudadanos que se asocia temporalmente con el único fin de presentar una candidatura a unas determinadas elecciones”, de manera que al día siguiente de concluir el proceso electoral la agrupación como tal queda extinguida legalmente. Esto no impide que las concejalas electas puedan formar grupos municipales y su desempeño en el consistorio es igual al de miembros de partidos y coaliciones. Pero si la misma agrupación quisiera volver a presentarse 4 años después, habrá de realizar de nuevo los trámites necesarios para su constitución: ha de reunir un determinado número de firmas para cada tipo de convocatoria electoral, siendo en las elecciones municipales, y en municipios de menos de 5.000 habitantes, el 1% de las personas inscritas siempre que el número de firmantes sea más del doble que el de concejalas a elegir.
Respecto las próximas elecciones municipales del 28 de mayo, no resulta fácil realizar un recuento exacto de las candidaturas de este tipo que se presentan en Aragón. En la proclamación de las candidaturas en los tres boletines provinciales, muchas veces no aparece especificada la fórmula jurídica con la que se presenta cada una de ellas. Pero con cierto margen de error, y sin ánimo de ser exhaustivas, podríamos hablar de la concurrencia de en torno a unas 40 agrupaciones electorales en Aragón.
En cuanto a su distribución por el territorio, parecen ser algo más abundantes en la zona central y occidental del país, siendo la Comarca Central y la Plana de Uesca las dos comarcas con mayor número de agrupaciones. También cabría destacar el Campo de Borja, la Comunidad de Calatayud y Os Monegros. Por el contrario, casi la mitad de comarcas aragonesas carecen de una sola de estas agrupaciones, y son especialmente escasas en las comarcas del sur de Aragón.
Muchas de ellas se presentan bajo el nombre genérico de "agrupación de electores" o "agrupación electoral" como las de Ibieca, Luesia, o Astorito, pero otras adoptan nombres específicos para destacar su carácter activo y movilizador o su íntima unión con la propia localidad. Son el caso por ejemplo de Juntos por Mediana, Aire Nuevo Magallón, Trabajando por Gelsa, Ainzón Vivo, Lituénigo entre Todos, Somos Pastriz o Sobre Todo Torrijo.
Alguna contiene en su nombre palabras específicamente aragonesas, como Muel con Rasmia, y otras se nombran en catalán, como Massalió Viu o de manera bilingüe como Con Todos-En Tots de Sopeira. Otras, por último, apuestan por imaginativos juegos de palabras el del acrónimo Loporvenir de Loporzano.

También son numerosas las que arrancan su andadura para estas elecciones pero otras repiten después de haber contado con algunas concejalas ya en la recién acabada legislatura e incluso optan a reeditar el puesto de alcaldía que han desempeñado en esta última legislatura. Es el caso, también excepcional por su composición no mixta, de una de las más conocidas, la Agrupación de Mujeres por el Municipio de Angüés, tras cuya acción de gobierno la localidad ha experimentado una esperanzadora recuperación demográfica.
En cuanto a su posicionamiento ideológico, las propuestas de muchas de ellas suelen corresponderse más bien con posiciones progresistas o de izquierdas pero tampoco faltan aquellas que proclaman no tener “etiquetas ideológicas” o “ideología política”. Lo más habitual es que resalten su carácter ciudadano, transversal y sobre todo local poniendo el énfasis en que su centro de interés es el propio pueblo, algo por otro lado que también es habitual escuchar en las candidaturas municipales de partidos y coaliciones.
Irene Benito, primera candidata en la lista de la agrupación de Mozota, enumera para AraInfo algunas de las razones que les han llevado a decantarse por la fórmula de la agrupación de electores. Considera que la política ahora mismo está muy alejada de la realidad de un Ayuntamiento como el de su pueblo de poco más de un centenar de habitantes, por lo que no se sienten representadas por ninguna fuerza política en concreto. Valoran asimismo el hecho de haberse ahorrado el debate sobre la fuerza política por la que se iban a presentar para dedicar sus energías a cuestiones más productivas y necesarias. Y ven por último como algo positivo la posibilidad de hacer balance dentro de cuatro años y volver a plantearse en ese momento si reeditar o no la candidatura.
Con escasez de medios económicos, por razones evidentes, lo habitual es que estas agrupaciones difundan sus mensajes a través de Facebook, y algunas también por Instagram. En todo caso, el boca a boca y el contacto directo entre vecinas podrían ser una de sus grandes bazas frente a otras propuestas electorales menos arraigadas en el ámbito local.
Las hay en pueblos de muy pequeño tamaño, donde como el resto de candidaturas, suelen ser unipersonales, pero también en cabeceras comarcales y poblaciones destacadas y pujantes. Entre las primeras por ejemplo se encuentran las de Torrelisa, Sediles o Cerveruela. Por cierto que en este último pueblo de menos de 40 habitantes censados, se produce una ratio insólita de una persona candidata por cada ocho habitantes debido a que en estas elecciones concurren hasta cinco candidaturas diferentes, y todas ellas unipersonales. El extremo opuesto a esta ratio seguramente sea Monroig donde no ha llegado a ser proclamada ninguna candidatura para estas elecciones municipales.
Especialmente en las localidades de menor tamaño, figurar en una lista electoral y que se haga público el posicionamiento ideológico personal puede suscitar un incómodo señalamiento por parte de otras vecinas. Pero ello no impide que muchas ciudadanas decidan dar este paso al frente. Es el caso del candidato de la agrupación electoral de un pueblo aragonés de pequeño tamaño que, tras ponerse AraInfo en contacto con él, ha preferido mantener su anonimato. Se trata de una persona que, después de vivir varios años en el que ahora es su pueblo, califica la vida política de su municipio como "de un caciquismo brutal y con una absoluta falta de transparencia". Denuncia afecciones medioambientales, tejemanejes legales y ausencia de cualquier plan o procedimiento para que el conjunto del vecindario pueda aportar su opinión sobre los asuntos municipales. Sus objetivos, si finalmente resulta elegido, son comunicar al resto de vecinas lo que ocurre en el interior del consistorio, plantear alternativas en el pleno y, sobre todo, que el funcionamiento municipal sea lo más participativo posible.
No disponemos de datos suficientes con los que valorar una posible evolución de este tipo de candidaturas durante los últimos años, y su ámbito meramente local dificulta su visibilidad desde un contexto territorial más amplio, pero sí que podría relacionarse su presencia con el desencanto que despierta la fórmula del partido político al uso en parte de la ciudadanía y con el vigor de un medio rural, más o menos despoblado, pero que intenta afrontar sus necesidades de democracia y participación desde una lógica diferente a la clientelar o partidista.

