Lambán decide morir matando al PSOE en Aragón: política, electoral y generacionalmente

La pérdida de su poder institucional, único valor político reconocible de Lambán, no ha ocasionado su inmediata dimisión, sino que le ha llevado a endurecer su lucha fratricida en el PSOE: o conmigo o contra mi, ahora en una batalla estéril por las listas del 23J.

Lambán decide morir matando al PSOE en Aragón: política, electoral y generacionalmente
Lambán en la reunión del Comité del PSOE de este pasado viernes | Foto: PSOE

Tras su derrota electoral del pasado 28M, Javier Lambán podría haber acelerado su salida de la política activa con elegancia y buen perder. Podría haber dimitido y facilitado un relevo tranquilo en la cúpula del PSOE en Aragón, pero su soberbia y egocentrismo le están llevando por una espiral destructiva en la que está arrastrando al PSOE y hasta a sus más fieles seguidores.

Cabe destacar brevemente la trayectoria profesional de Javier Lambán y sus méritos políticos. Tras licenciarse en la Universidad de Barcelona probó a trabajar como profesor, durante unos escasos años, en una academia que el mismo fundó. Lambán se afilió al PSOE en 1983, y ese mismo año fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Exeya. Aquí comenzó su gris carrera política con un objetivo claro: ir acumulando con constancia y lentitud poder orgánico (dentro del PSOE) e institucional, reforzando el uno con el otro, al mejor estilo del PSOE que conoció y le educó, -simplificando- el PSOE de los Marco y su red clientelar.

Desde entonces sus mayores logros políticos fueron: pasar desapercibido y crear sus propias redes de intereses en el seno del PSOE. Al no ser un político brillante, o excelso orador, o insigne intelectual, o personaje de gran carisma, esto le llevó unos cuantos años. Pero como decimos, a falta de estas cualidades, Lambán ha destacado por su constancia en la búsqueda y mantenimiento del poder.

En 1991 consiguió entrar en la Diputación de Zaragoza, y en el 99 acceder al cargo de presidente de la misma. Este fue el trampolín definitivo que buscaba para afianzar su poder dentro del PSOE. Fueron doce años de presidente en los que esperó tranquilo su oportunidad mientras ‘hacía partido’ desde la institución. Y esta llegó con la salida de la política activa de Marcelino Iglesias -tan del PSOE como de Uesca-.

En 2011 abandonó la Diputación de Zaragoza para ocupar un escaño en las Cortes de Aragón, y hacerse un año después con la secretaria general del PSOE en Aragón, pues entonces ya contaba con el control del PSOE de Zaragoza e indirectamente del de Teruel, y consiguió el ‘permiso’ del PSOE de Uesca. Tuvo así tres años para que la maquinaria partidista e institucional del PSOE trabajará para él, para que la sociedad aragonesa conociera el nombre de Javier Lambán, hasta entonces prácticamente desconocido para la gran mayoría.

En 2015 consiguió ser elegido presidente del Gobierno de Aragón, y comenzaron así los ocho años de Lambanato. Entre su entrada como concejal del Ayuntamiento de Exeya y su salida este año de la presidencia de la DGA, han pasado 40 años, toda una vida laboral como profesional de la política.

Matar al PSOE electoralmente

Lambán y sus fieles están librando su penúltima batalla en la elaboración de las listas para el próximo 23J. Tanto Lambán como su equipo son grandes conocedores de las reglas internas del PSOE, pero esto no les ha impedido forzar la maquinaria elaborando unas listas electorales que sabían que serían rehechas por su ejecutiva federal -o española-, como siempre ha ocurrido en el PSOE, pues para sus compañeros de Madrid, Aragón es un territorio sometido al poder central, sin más.

Sin embargo, no han perdido la oportunidad de poder hacerse las víctimas. Este pasado viernes la Comisión Ejecutiva del PSOE Aragón hacía publica su “profunda disconformidad con la decisión de la Comisión Federal de listas en relación a las candidaturas al Congreso y al Senado de Zaragoza y de Teruel, cuya composición apenas tiene nada que ver con las propuestas de los correspondientes comités y, por tanto, con la opinión de los militantes”, como si la democracia interna hubiera existido alguna vez en el PSOE.

Y amenazaban al PSOE, y a su secretario general español Pedro Sánchez, asegurando que “lamentamos profundamente esta decisión que va a producir, con toda seguridad, un profundo desánimo entre los militantes a pocas semanas de las elecciones”, eludiendo toda responsabilidad, y colocándose una venda antes de la herida, ante un posible mal resultado electoral.

A diferencia de Lambán, y sus fieles de Zaragoza y Teruel, los representantes del PSOE ‘altoaragonés’ no dieron plantón este pasado sábado a su secretario general Pedro Sánchez, y cumpliendo con su obligación, acudieron a Madrid para celebrar su Comité Federal de elaboración de listas.

Tras este Comité, también el PSOE del norte de Aragón ha hecho publica su valoración, en la que Fernando Sabés, secretario general “de la Federación Altoaragonesa del PSOE”, destacaba “la unidad y la lealtad como básicas para que el progreso se imponga al retroceso el próximo 23 de julio”, en clara alusión a la posición defendida por Lambán y sus fieles.

“Las listas que el PSOE Alto Aragón aprobó el pasado 7 de junio por unanimidad han sido refrendadas por unanimidad este sábado en el Comité Federal. Un respaldo que el secretario general de los socialistas altoaragoneses ha agradecido en su intervención”, explicaban, y que a juicio de Sabés son “una buena muestra de que esta federación debe continuar con la forma de trabajar que ha seguido hasta ahora, todos unidos, y con la misma actitud de los últimos años: alejados de las estridencias y el ruido, de los insultos groseros y los ataques personales, centrándonos en lo que de verdad importa: ayudar a la sociedad a avanzar”. Es de suponer que en alusión a los tristemente habituales exabruptos de Lambán contra nuestras vecinas catalanas y vascas.

Sabés reiteraba que “la unidad del partido y la lealtad entre compañeros son la condición principal para que el progreso se imponga sobre el retroceso el próximo 23 de julio”. “Necesitamos trabajar todos en la misma dirección, no ponernos palos en las ruedas. Porque así no le hacemos ningún bien ni al conjunto de los españoles ni, mucho menos, al Partido Socialista, que tras 144 años de historia sigue manteniendo el propósito con el que nació: transformar y mejorar la vida de las personas”, remarcaba en un claro aviso a Lambán y a las intenciones de sus seguidores en Zaragoza y Teruel.

Matar al PSOE políticamente

Pero el legado de Javier Lambán transciende de lo meramente electoral. Los ocho años de Lambanato han supuesto un claro retroceso de las tesis socialdemócratas del PSOE aragonés. Sus ataques al medio natural aragonés, el abandono del Aragón Vaciado, su apuesta por desmontar servicios públicos básicos y esenciales, su terquedad en repetir las fallidas colaboraciones público-privadas, su defensa de un nacionalismo español de bramido y peineta, sus constantes coqueteos con el neoliberalismo (con Ciudadanos o con el PP), o su ególatra sobreexposicón pública en defensa de los sectores más reaccionarios de la sociedad, han colocado al PSOE aragonés, más cerca del conservadurismo liberal norteamericano que de la socialdemocracia europea.

Javier Lambán pasará a la historia del PSOE aragonés como el líder más derechista de su historia reciente, el que condujo a su partido desde las tesis de la socialdemocracia light, a abrazar acríticamente las tesis conservadoras más thatcheristas. El líder ‘socialista’ más monárquico, más taurino, más capitalista, y más parecido a los líderes del PP, el líder socialista bajo cuyo mandato menos derechos sociales se ampliaron o instauraron para nuestra sociedad.

Este ‘formidable legado’ también está en cuestión en la lucha interna abierta en el PSOE aragonés por el futuro control de la organización, aunque tampoco queda nada claro que ‘la Federación Altoaragonesa del PSOE’, al parecer la única fuera del control directo del Lambanato, esté por la labor de devolver al PSOE a una práctica política socialdemócrata.

Matar al PSOE generacionalmete

Por si le faltaban ingredientes a la crisis del PSOE aragonés, Lambán en su huida hacia ninguna parte, y en su estrategia de ‘morir matando’ está arrastrando a las nuevas generaciones llamadas a dirigir el PSOE aragonés en los próximos años hacia un abismo de profundidad desconocida.

Al estilo del maestro Lambán algunos jóvenes del PSOE aragonés ya han catado el poder, la moqueta, y los buenos sueldos públicos, pero su jefe les está colocando en una situación difícil para asegurarse un futuro profesional en la política.

Convencidos u obligados, están en el mismo barco que Lambán, y la Comisión Ejecutiva del PSOE Aragón de este pasado viernes también anunció que “los miembros de las candidaturas al Congreso Noemí Villagrasa, José Antonio Remón, Ángeles Malo, Abraham Martínez, Ángeles Pérez, Manuel Morte, Virtudes Borque y Adrián Gimeno, y al Senado Ana Isabel Villar, Oscar Galeano, Mar Bruna, María Pilar Capdevila, José Igancio Andrés, Eugenio Torrubia y Raquel Naranjo renuncian a formar parte de las candidaturas por no compartir los criterios seguidos. No se descartan más renuncias en las próximas horas”.

Ardua, larga e intensa la tarea que les queda a quienes releven a Lambán al frente del PSOE aragonés si quieren volver a hacer de su partido una opción política referencial entre el electorado aragonés de centro y centro-izquierda, reconstruir su unidad interna dinamitada por Lambán, o presentarse ante la sociedad aragonesa como una socialdemocracia capaz de mejorar, si quiera levemente, las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto.

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