La sequía y las altas temperaturas pone en riesgo las cosechas del campo aragonés

La escasez de agua que ahora se denuncia se suma a la de los últimos años, en los que se han sucedido sequías y récords por altas temperaturas, lo que demuestra que el cambio climático es una realidad que afecta de lleno a nuestra agricultura y ganadería, y a toda nuestra cadena alimentaria

Imagen: Matteo Raimondi (Unsplash).

La Unión de Pequeños Agricultores en Aragón hace un llamamiento a las autoridades competentes para que pongan en marcha un Plan integral que se adelante a la grave situación de pérdidas que va a vivir el campo aragonés debido a la falta de agua este año, una falta derivada de las altas temperaturas, las casi nulas precipitaciones y la escasez de agua embalsada.

Los cultivos de secano (trigo, cebada, avena...) que ocupan más de 700.000 hectáreas en Aragón y que necesitan la lluvia para desarrollarse, están agonizando en todo el territorio. La mayor incidencia se da en las márgenes derecha e izquierda del Ebro, la comarca de Belchite y el Baixo Aragón, zonas en las que se da por perdido el 50% de la cosecha de cereal de invierno.

El resto del territorio que está ya viviendo los efectos negativos de la falta de lluvias, están en mejor situación, pero bajo la presión del estrés hídrico por la falta de lluvias y las altas temperaturas. Aunque para conocer la afectación real deberán pasar todavía unas semanas, el tiempo meteorológico de los próximos 7-10 días será definitivo.

Si en este periodo no hay lluvias, podríamos estar hablando de una situación catastrófica, y de una de las campañas más difíciles que se recuerden. En aquellas zonas en las que, por ser más tardías o más frescas, el cereal aún aguanta, se verán en una situación irreversible si las lluvias no llegan en estos días.

Los cultivos leñosos en secano (olivar, frutos secos, viñedo...) que, habitualmente tienen una mejor resistencia a la sequía, se encuentra ya en estas fechas muy afectados, principalmente porque arrastran varios años de bajas precipitaciones y de intenso calor.

En algunas zonas, está en peligro la supervivencia de los árboles, especialmente los más jóvenes y aquellos que no pueden tener riegos de apoyo. En el olivar están en el inicio de una de sus etapas claves de cara a la próxima campaña como es la floración que, además, se ha adelantado un par de semanas debido a las altas temperaturas.

Los cultivos de regadío (hortalizas, maíz, oleaginosas, frutales...) que dependen principalmente del agua embalsada, está en una situación de incertidumbre, ya que el agua acumulada en las presas es un 12% menor que en años anteriores, lo que está haciendo que los sistemas de riego trasladen ya restricciones que derivarán, previsiblemente, en pérdidas cuantiosas para los agricultores por menores producciones y calidades más bajas.

En la ganadería –especialmente extensiva y semi-extensiva- es ya seguro que no habrá suficiente pasto disponible y que las pérdidas para los y las ganaderas serán millonarias, ya que se van a ver obligadas a adquirir más piensos, lo que incrementará notablemente sus gastos debido a los altos precios que registran, además de tener que recurrir en los casos más extremos a llevar cisternas a sus animales para que puedan beber.

El sector, además, está preocupado por las olas de incendios que ya han empezado a afectar a zonas de pastoreo del ganado. Estos incendios han sido muy tempranos, comparados con otros años, y si la climatología sigue así, “este verano se puede llegar a vivir una situación dantesca donde el ganado sea un afectado de primer orden”, aseguran desde UPA Aragón.

La escasez de agua que ahora se denuncia se suma a la de los últimos años, en los que se han sucedido sequías y récords por altas temperaturas, lo que demuestra que el Cambio Climático es una realidad que afecta de lleno a nuestra agricultura y ganadería, y a toda nuestra cadena alimentaria.

Desde UPA ARAGÓN se preguntan"qué más tiene que pasar para que se tomen medidas reales, a todos los niveles, especialmente a nivel mundial, para hacer frente a este gravísimo fenómeno". Por ello, acudirán a la reunión convocada por la consejería de Agricultora del Gobierno de Aragón, con el consejero Joaquín Olona al frente, para pedir un plan de apoyo urgente para ayudar a las personas más afectadas por la sequía. Además de más inversión en modernización de regadíos, para utilizar tecnologías que aprovechen cada gota de agua para producir alimentos.

El total de agua embalsada en Aragón a día 10 de abril de 2023 era 4.479hm3, lo que supone un 56.25% del total de la capacidad de los embalses aragoneses. Comparados estos datos con los del mismo periodo temporal en 2022, cuando los embalses rozaban el 66% de su capacidad, este año hay casi un 12% menos de agua embalsada disponible para afrontar la próxima campaña de riego.

La merma de agua disponible en los últimos diez años ha sido superior al 17%, analizando los datos del mismo periodo temporal, ya que en el año 2013 los pantanos superaban el 75,5% de su capacidad, en la misma semana.

Ha habido años en los que la falta de reserva hídrica ha sido muy importante en Aragón. La peculiaridad de este año viene dada por la prontitud de la misma. El año 2023 se ha registrado ya como uno de los más secos desde su comienzo. Así lo certifican los datos publicados por el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) que apuntan que marzo ha sido el segundo más cálido y con menos lluvias de todo el siglo XXI, especialmente en Aragón y Catalunya, y el tercero más cálido desde que comenzaron los registros, en 1961.

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