Flamenco, electrónica, reggae, hip hop, ska… Este domingo hubo un infalible cóctel de sonidos para dar forma a una de las noches más trepidantes de este Pirineos Sur 2024, protagonizada por La Plazuela e Iseo y Dodosound. El resultado fue miles de personas bailando hasta el desenfreno en Lanuza bajo la luz de la luna llena.
Unos de los grandes referentes del dub estatal del momento son Iseo & Dodosound. Una larga trayectoria les avala, pero con la publicación de su último trabajo, “En la tormenta”, están alcanzando mayores cotas de popularidad (además, cantando por primera vez en castellano). Fueron recibidos por un multitudinario público que se dejó llevar sin resistencia desde el primer tema, el que da título al disco. Para caldear más el ambiente, primero apareció Dodosound, lanzando bases desde la mesa mezclas; al poco le acompañó una sección de seis vientos; y la catarsis colectiva comenzó cuando apareció en escena Iseo, dando lecciones de carisma sobre las tablas.
Ofrecieron lo que mejor se les da: un gozoso cóctel de dub, reggae, ska y pequeñas dosis de drum & bass. Incluso se atrevieron con una estupenda versión de “Chan chan”, del trovador cubano Compay segundo. Y dieron un buen repaso a sus últimas canciones, ya completamente aceptadas por sus fieles (“Como un volcán”, “Lo que fue”, “Cuando salga el sol”...), y a otras de sus tres anteriores trabajos (“Frozen desert”, “My microphone”, “Pink safari”...). “Vampire” y “Ay, corazón” cerraron una actuación que a muchos se les hizo seguramente muy corta.

Como explicaron los propios Manuel Hidalgo y Luis Abril, La Plazuela irrumpió pasada la resaca de la pandemia y desde entonces su ascenso ha sido meteórico. El dúo ha recogido el flamenco de la calle y le han dado un lavado de cara con una fórmula en la que tiene cabida la electrónica más desacomplejada y el funk. Anoche casi 4.500 abarrotaron el anfiteatro para escuchar en directo el aclamado “Roneo funk club” y dejarse llevar por el desenfreno provocado por la banda.
En la primera parte de show sonaron “La primera helá”, “La primavera”, “Tu palabra”; canciones igual de bastardas que todas su discografía pero más cercanas a cierto flamenco más clásico. Pero la recta final, desde “El lao de la pena” apretaron el acelerador, subieron los bpms, y montaron una rave trepidante que acabó con una parte del público bailando en el propio pantano al ritmo de “Tangos de copera” y “La vuelta”. Sin duda, una de las noches más intensas de este Pirineos Sur.
Rawayana y Baiuca para una noche de ritmos tradicionales y vanguardistas

Siendo fiel al espíritu que siempre ha caracterizado a Pirineos Sur, la noche del sábado se vivió una de esas jornadas que son un reflejo de las diversas músicas que se crean por el mundo. Por un lado, Rawayana, una de las bandas más importantes de Venezuela del momento, que han triunfado con su contagiosa mezcla de reggae, pop y funk; y, por otro lado, Baiuca, el proyecto de Alejandro Guiñán que fusiona con maestría la música tradicional de su tierra, Galicia, con la electrónica más vanguardista.
El show de Baiuca fue mucho más que un concierto al uso; resultó una grata experiencia audiovisual, ideal para disfrutar con todos los sentidos en un espacio como el anfiteatro de Lanuza. Guiñán a los mandos, en la mesa de mezclas, apoyado por tres voces (Antia Muíño, Andrea Montero y Alejandra Montero), percusión y una pantalla que escupía sorprendentes imágenes entre futuristas y folclóricas, armó un setlist dominado por ritmo techno pero hábilmente mezclado con la tradición de su tierra.
Ya con la maquinaría en pleno funcionamiento y despachando beats a toda pastilla, el público no tardó en entrar en trance. “Veleno”, el tema que compartió con Rodrigo Cuevas (cuya actuación aún resuena en las montañas de valle de Tena), elevó aún más la temperatura, para no dar descanso hasta el final con unas contundentes “Diaño” y “Ribeirana”.
Los miembros de Rawayana se han convertido en una de las estrellas en alza de la música latina en los últimos años y tras triunfar hace escasos meses en el Wizink Center de Madrid, recalaron en Lanuza para presentar su último y aclamado disco “Quién trae cornetas”. Tras 10 años de trayectoria, han decidido pasarlo bien, celebrar la vida; y de eso trata precisamente su nuevo trabajo y así enfocaron su show.
Han encontrado una fórmula que les funciona, pero no quieren encasillarse en un género en concreto. Y eso demostraron. Durante casi dos horas dieron un repaso a su discografía en la que suena reggaeton, funky, pop, salsa, rock, reggae, disco o ritmos tropicales. Con una numerosa base de fans de su país, el recital ya comenzó como una fiesta, como una de las citas imprescindibles para bailar en el anfiteatro de Lanuza. Ahí estaban, por ejemplo, esos trallazos de cosecha propia que son “Binikini” o “High”.
Pero tuvieron tiempo para dos magníficas versiones muy bien llevadas a su terreno: “Don’t stop ‘til you get enough” de Michael Jackson y “World hold on” de Bob Sinclair. Y con “#Sádico” y “Dame un break” pusieron fin por todo lo alto a una primera actuación en Pirineos Sur. No debería ser la última.
Recta final
El Pirineos Sur encara esta semana su recta final. En el cartel, los conciertos de Ricky Martin, el miércoles; Chucho Valdés & Irakere 50 y Goxua'n Salsa, el jueves; Silvia Pérez Cruz y Maro, el viernes; Grupo Niche y La Lulu, el sábado; para cerrar el domingo con las actuaciones en Lanuza de Mon Laferte y Marilia Monzón.





