La Plataforma ‘No es sequía, es saqueo’ lleva su campaña contra los centros de datos a Muel y Luceni

La entidad ciudadana continúa la campaña contra los centros, en esta ocasión, acudiendo directamente a dos territorios afectados, Muel y Luceni, de la mano de otras plataformas defensoras del territorio, la Plataforma en Defensa de la Estepa del Huerva y El Juncar es Vida de la Ribera Alta del Ebro

Foto: ‘No es sequía, es saqueo’

Ambas localidades se ven afectadas por dos proyectos de centros de datos. En la Ribera del Huerva se proyectan tres centros de datos, uno a iniciativa de Box2Bit / Capital Energy en Cariñena y otros dos dentro del campus anunciado por Forestalia, en Botorrita y Alfamén. En Luceni, fue SAMCA quien anunció hace unos meses tres centros de datos en las cercanías del pueblo. Los seis se suman al masivo y contestado despliegue de renovables que se encuentra entre los motivos principales del nacimiento de la Plataforma en defensa de la estepa del Huerva y de El Juncar es Vida, plataforma en defensa de la Ribera alta del Ebro.

En Muel, la Plataforma en Defensa de la estepa del Huerva moderó una mesa redonda en la que las ponentes de ‘No es sequía, es saqueo’ expusieron la trayectoria de los centros de datos en Aragón. Se expusieron las causas de la aceleración en el despliegue de centros de datos de los últimos años, así como algunas de sus consecuencias en el sistema energético, la soberanía digital o la política territorial, tanto a nivel global como en Aragón. Así, se subrayó la importancia que han alcanzado las empresas energéticas en el desarrollo de infraestructura digital en Aragón, un rasgo particular de nuestro país, que se explica por la reciente tendencia a la baja de los rendimientos de las inversiones en renovables. También se recalcó la importancia que ha alcanzado en el caso aragonés una figura tan controvertida como la del PIGA en la atracción de inversiones tecnológicas, que cuestiona seriamente las bases de la autonomía municipal.

Por su parte, el Juncar es Vida junto con ‘No es sequía, es saqueo’, coordinaron una jornada informativa en la Bodega del Ayuntamiento de Luceni en la que se comenzó exponiendo la trayectoria de los proyectos eólicos planeados en la Ribera Alta del Ebro, muchos de ellos en zona de regadío. También se explicó cómo fue la creación de la Plataforma El Juncar es Vida y cómo en parte, gracias a la movilización social organizada, se consiguió que se desestimaran algunos de estos proyectos que ahora se pretenden reactivar para suministrar energía a la macroplanta de baterías de Stellantis.

Foto: ‘No es sequía, es saqueo’

A continuación, desde el Proyecto Educativo Bajar de la Nube se charró del impacto de los centros de datos en la población y el territorio a través de un taller de educación crítica digital. El objetivo de esta actividad era ofrecer un contrapeso crítico al discurso promovido por el Gobierno de Aragón, grandes tecnológicas y fondos de inversión sobre el despliegue de centros de datos, popularmente conocidos como la "nube", en nuestro país, buscando fomentar el pensamiento crítico y capacitar a las personas para que puedan participar activamente en la oposición a esta “futura hipoteca de Aragón”. El taller comenzó con una contextualización histórica para definir qué es un centro de datos, para a continuación realizar un análisis del impacto económico, ambiental y sociocomunitario que estas grandes infraestructuras digitales generan sobre la población y la naturaleza. El taller culminó con una reflexión política, económica y filosófica acerca de la creciente incertidumbre y los enormes desequilibrios derivados de la dependencia digital y energética en el siglo XXI.

Más allá de estas dos actividades, ‘No es sequía, es saqueo’ participó en una mesa redonda de unas jornadas organizadas por La Casa Invisible de Málaga, en las que se expusieron modelos de resistencias locales, nacionales e internacionales, y se vincularon los centros de datos con la gentrificación energética y la pérdida de espacio público, el rastro material de la nube y sus consecuencias, el racismo y el aspecto dual de la ciudad y la tecnología, como la militarización de los desahucios, empresas de gran capital invirtiendo en Málaga, las fronteras, los CIEs, el Mediterráneo, la ciudad, los algoritmos, la tecnología “testada” en conflictos, etc.

La campaña ‘No es sequía, es saqueo’ surge para dar a conocer las implicaciones de estos centros de datos en Aragón, ya que temen “la opacidad con la que grandes multimillonarios y fondos de inversión están actuando”, y el expolio de recursos que han tenido lugar en otros territorios donde se han instalado estas enormes infraestructuras. Desde el colectivo aseguran que se seguirán organizando charlas, talleres y debates los próximos meses y hacen un llamamiento “a las personas que puedan estar interesadas en colaborar”, a contactar con ellas y unirse a las asambleas periódicas.

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