La Paz de Westfalia versus las guerras de Ucrania y Gaza

"Cambio del epicentro: China, a muy corto plazo, será el ombligo del mundo". El ex­embajador en Georgia y excónsul en Milán, Shanghái y Moscú, José Antonio Zorrilla, participó este lunes en Zaragoza en el ciclo "Paremos la guerra, ganemos la paz" organizado por la Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las Guerras. 

El antiguo salón de actos de la DPZ se llenó para escuchar a José Antonio Zorrilla.

En la conferencia del ex embajador, José Antonio Zorrilla, con el título "En el umbral de Westfalia: Ucrania y Palestina", dada en un Salón de Plenos de la DPZ abarrotado, destacaron dos cosas. Su amplio bagaje geoestratégico, fruto de una vida dedicada a la representación diplomática del Estado español por el mundo y su discurso, alejado del que nos inundan en los medios informativos oficiales de todo tipo —prensa, radio y televisión— y, sin embargo, tan pegado a la realidad de dos guerras falseadas por estos mismos medios, de manera continuada.

Todos los imperios, cuando les llega el declive, generan una serie de sinergias negativas que afectan, primero, al imperio que deja de serlo y, después, al nuevo orden mundial que sustituye al anterior. En la Paz de Westfalia de mediados del siglo XVII, la derrota de los Habsburgos, junto a la decadencia de España como imperio, dio paso a un nuevo orden mundial con Francia como potencia emergente. Cuatro siglos más tarde, el que suceda al tambaleante imperio de Estados Unidos será el que girará en torno a China de epicentro y Asia como continente.

En 1945, Estados Unidos fue el gran vencedor, prácticamente a solas. Europa está arrasada, de forma parecida a la Unión Soviética. África no existe en el concierto mundial salvo para seguir siendo colonia. Asia era, en la práctica, una colección de países colonizados o arrasados y América estaba supeditada a la doctrina Monroe.

Es una situación, con los USA como imperio dominante, que ha permanecido más o menos invariable, hasta pocos años después del comienzo del siglo XXI. El alumbramiento, en 2010, de los BRICS, unión de cinco países, Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, apuntaba el inicio de ese desplazamiento del orden mundial en detrimento de Estados Unidos y del bloque llamado occidental.

Hoy, el PIB equivalente de China es similar al de Estados Unidos. Países que hace pocos años eran del "tercer mundo", pasan a tener una presencia crucial: China, India. Europa desciende en importancia relativa y su PIB equivale, tan solo, al 15% mundial, y bajando.

Los pilares de Estados Unidos se están desmoronando. El dólar como principal valedor de la economía mundial, con un director de orquesta como es ese país, está perdiendo fuelle desde hace varios años en favor de otro. En estos momentos, el dólar tiene tres billones de déficit mundial. Otro pilar son las bases americanas en el mundo. Cientos de ellas y con un gasto exorbitante. Trump quiere poner límites, aunque no sabe cómo. El tercer pilar se basa en una Europa, ampliada a Japón, Corea del Sur, Canadá y Australia, el denominado bloque occidental, como fiel seguidora de sus criterios, políticas y maniobras militares.

Hoy, Europa ha pasado de ser feudatario a vasallo sumiso sin más. Es la gran perdedora de estos conflictos y de su seguidismo a ultranza, con la OTAN como nudo gordiano. Además, a los estadounidenses nunca les ha interesado una Europa unida y autónoma. Mucho menos una Europa unida con la Rusia europea, criterio lógico donde los haya.

La política empleada por China o por Estados Unidos ante otros países es muy distinta. Tenemos un ejemplo con el hundimiento económico de Islandia en 2008. Ante eso, China comienza a darles dinero sin hacer preguntas ni pedir. Después, aplica la política de “vosotros pescad lo que queráis, que nosotros os lo compramos”. De esa manera, sin estridencias ni amenazas, China firma un tratado de libre comercio con este país y tiene participación en el Ártico. En cambio, Estados Unidos, en un claro ejemplo de imperialismo, lo que hace es plantear la compra o la invasión de Groenlandia para formar parte del Ártico.

La competencia actual entre China y Estados Unidos se manifiesta en varios “cracks” estructurales: 1. Automoción. China en la fabricación de coches eléctricos, le ha ganado la partida a Estados Unidos; 2. Telefonía y comunicaciones. Con Huawei, ha pasado lo mismo; 3. Carrera en el espacio. China está avanzando a tal velocidad que está superando a las otras dos potencias. Ha conseguido aterrizar en la Luna, ha lanzado su propia estación espacial y desarrolla un cohete propulsado por energía nuclear en su carrera hacia Marte; 4. Patentes y marcas. Hace mucho tiempo que China ha doblado a Estados Unidos en este aspecto; 5. Robots y drones. Igual. Una gran mayoría de estos elementos avanzados son tecnología china; 6. Aviación. China está ya en el desarrollo de cazas de sexta generación.

Y también en “cracks” institucionales. De los cinco BRICS en 2010, en estos momentos hay fila para entrar, entre socios y adheridos. Rondan la treintena, en un claro ejemplo del traslado del mundo unipolar de USA a otro multipolar liderado por Rusia y China. Actualmente, hay bancos y organizaciones supranacionales con sedes en Asia. El Banco de Desarrollo es un claro ejemplo que está desplazando al Banco Mundial manejado por Estados Unidos.

La generación actual debe irse preparando para un nuevo orden mundial con sede en China

José Antonio Zorrilla en la conferencia de este lunes en Zaragoza.

Las respuestas de los Estados Unidos a los problemas mundiales son exclusivamente imperialistas: la compra o invasión de Groenlandia, la invasión del canal de Panamá, la sugerencia a Canadá de ser el estado número 51 de los Estados Unidos… Ideas expuestas por Donald Trump antes de volver a la Casa Blanca, pero que no debemos pensar que son excentricidades de un individuo, sino manifestaciones extremas de esa decadencia del imperio.

Las guerras en Ucrania o Gaza son expresiones, paradójicamente, de esa decadencia, de un régimen obsoleto con un instrumento militar, la OTAN, obsoleto. En Ucrania, después de un millón de muertos, de un bajón demográfico sin precedentes en la historia contemporánea, de 66.000 millones de dólares gastados en armas, está devastada, con numerosos índices de estados fallidos: la mayor población encarcelada por ideas en Europa, el mayor índice de mortalidad infantil o la menor tasas de libertades democráticas.

Se hace cierto la tesis de que “cuando las estructuras políticas no son capaces de dar soluciones, se recurre a impulsar individuos (Trump, Mussolini, Hitler)”.

La respuesta de los USA ante la pérdida de protagonismo, cada vez mayor, es aplicar aranceles —y eso está reñido con problemas como la inflación— o aplicar sanciones económicas que ya no funcionan si es que lo hacen sobre las economías de Rusia o China. Con estas sanciones, Rusia ha pasado a ser la cuarta potencia a costa de Alemania que ha pasado a ser la quinta. Es Europa la que pierde, además, y se empequeñece tanto económica como en su autoridad moral. La cadena de valor de un producto, en vez de estudiarla en función de qué país es el más idóneo, los americanos la practican en función del “friend”, del amigo.

La guerra en Ucrania, guerra entre la OTAN y la Federación Rusa, podríamos, perfectamente, llamarla “guerra civil europea”. El concepto de Europa no se entiende sin la Rusia europea. En ese contexto, Rusia lo es tanto como los estados español y francés.

Continúa el ciclo

El ciclo "Paremos la guerra, ganemos la paz" arrancó el lunes 13 de enero con la presencia de Tica Font. El pasado sábado estuvo en la capital aragonesa Shigemitsu Tanaka, superviviente de la bomba atómica. Tras la conferencia de José Antonio Zorrilla, la programación continúa hasta primeros de marzo con diversas actividades en Zaragoza. Aquí puedes leer todas las noticias.

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