"No more Hiroshimas and Nagasakis"

El del sábado fue un día intenso en Zaragoza. El señor Shigemitsu Tanaka, superviviente de la bomba atómica, mirando, fijamente, al auditorio de un Paraninfo repleto, repitió esa frase, haciendo un llamamiento a la paralización de las guerras y el repudio de las bombas nucleares. Un día histórico dentro del ciclo organizado por la Asamblea Ciudadana por la Paz.

Shigemitsu Tanaka, en el acto en Zaragoza.

Fue un día intenso, quizá histórico en la capital aragonesa. Por la mañana, en un día frío, ausente de viento y con sol, las mesas por la paz, recibieron firmas de apoyo. Por la tarde, en un Paraninfo con el máximo de capacidad y otras cuatrocientas personas sin poder entrar a causa del aforo, las palabras de Shigemitsu Tanaka, Nobel de la Paz, volvieron a resonar pidiendo la paralización de las guerras y el repudio de las bombas nucleares.

Las nubes, espesas, se abrieron de golpe. El niño, al pie del árbol, apuntó a un cielo que se había convertido en azul.

− Abuelo, ahí arriba.

Era un avión lo señalado por el niño. Mecánicamente, el abuelo miró el reloj. Las once y un minuto. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. El enorme pájaro metálico no tenía un contorno familiar. Nagasaki era una ciudad abierta, sin empresas de armamentos y, por lo tanto, deberían estar libre de esas preocupaciones que pudiera traer el viento. Hacía calor, el bochorno clásico de un día de agosto se dejaría sentir.

− Shigemitsu, coge a tu hermano y vamos adentro con tu madre.

La luz cegadora los dejó paralizados y medio cegados. A los pocos instantes, un ruido que ensordecía y un viento muy fuerte que rompió todos los cristales de la casa les aterrorizó. El niño pequeño rompió a llorar, Shigemitsu apretó fuerte la mano rugosa del abuelo mientras, con los ojos muy abiertos, miraba una enorme nube parecida a un hongo, cada vez más alta y gigantesco, que se perfilaba a poca distancia. El cielo se tiñó de rojo y el abuelo reaccionó tirando de los dos niños hacia la casa.

Shigemitsu Tanaka tenía cuatro años cuando la segunda bomba atómica, algo que los americanos llamaron “Fat man”, hombre gordo, dejaron caer sobre Nagasaki a las 11:02 horas de un 9 de agosto de 1945. Fueron 21 kilotones de potencia en una bomba de plutonio 239 los que provocaron setenta mil muertes directas. En el epicentro, con temperaturas del orden de 20.000 grados centígrados, cientos de personas se evaporaron directamente en cuestión de segundos.

Ni Shigemitsu Tanaka ni su familia murieron ese día, pero quedaron condenados, junto a 600.000 supervivientes del horror nuclear, a una vida de penurias.

El señor Shigemitsu Tanaka, superviviente -hibakusha- del holocausto, ochenta años más tarde y en cientos de escenarios, dedica tiempo y esfuerzo a repetir: “No more Hiroshimas and Nagasakis”.

Vicepresidente de Nihon Hidankyo, organización nacional que agrupa a los hibakushas, Nobel 2024 de la Paz, estuvo este sábado en Zaragoza advirtiéndonos de ese horror. "La amenaza de un ataque nuclear está, hoy, más viva que nunca".

Madrid el viernes, Zaragoza, sábado, y Barcelona, domingo, han sido los únicos lugares del periplo en la península que han tenido el honor de recibir al señor Tanaka y a una delegación de Nihon Hidankyo en su gira europea.

Zaragoza ha tenido ese privilegio gracias a la labor de la Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las guerras, dentro del ciclo "Paremos la guerra, ganemos la paz", junto al apoyo indiscutible de la Universidad, con su rector a la cabeza.

En la Mesa del Paraninfo, presidiendo, José Antonio Mayoral, rector, Carmen Magallón, presidenta de la Fundación SIP, Carlos Umaña, directivo internacional del ICAN, Adolfo Burriel, de la Asamblea Ciudadana por la Paz y contra las guerras, Yayoi Tsuchida, secretaria general de Gensuikyo y Shigemitsu Tanaka, copresidente de Nikon Hidankyo, Nobel de la Paz 2024.

Lo ha tenido pese al ninguneo de la DGA, del Ayuntamiento y el de los medios locales informativos respecto a la Asamblea por la Paz. Pero ese desinterés calculado, en un efecto boomerang, los marcará, indefectiblemente. Este sábado, en Zaragoza, sobra el quizá; rotundamente, fue un día histórico.

Continúa el ciclo

El ciclo "Paremos la guerra, ganemos la paz", que arrancó el lunes 13 de enero con la presencia de Tica Font, tiene este lunes una nueva cita con José Antonio Zorrilla Álvarez, ex­embajador en Georgia y excónsul en Milán, Shanghái y Moscú. Visita Zaragoza, invitado por el Ateneo Republicano, para dar una conferencia sobre geopolítica mundial. Con el título "En el umbral de Westfalia: Ucrania y Palestina". A las 18:30, en el antiguo salón de plenos de la DPZ.

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