La oportunidad histórica de la izquierda francesa (II)

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas confirmaron los presagios. La Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES) se hizo con el 26,16% de los votos, mientras que el macronismo de la coalición gubernamental (Ensemble!) obtuvo el 25,86%. Este domingo, la segunda vuelta.

Hemiciclo de la Asamblea Nacional francesa.

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas, celebradas el pasado domingo 12 de junio, vinieron a confirmar los presagios, que auguraban un empate entre la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES) y la coalición gubernamental (Ensemble!). Finalmente, la NUPES se hizo con el 26,16% de los votos, mientras que el macronismo obtuvo el 25,86%.

Cabe destacar que desde el Ministerio del Interior se optó por ofrecer unos datos ligeramente modificados, al clasificar a los candidatos de ultramar de la coalición de izquierdas fuera de la etiqueta NUPES, presentando así a la alianza de Gobierno como vencedora de los comicios. Esta dudosa maniobra fue criticada no sólo por los propios perjudicados, sino también por medios de comunicación poco sospechosos de simpatizar con las ideas de Jean-Luc Mélenchon, como el diario "Le Monde".

La abstención, vencedora de las elecciones

Las elecciones legislativas francesas cuentan, tradicionalmente, con una baja participación. En la última década, ésta ha descendido hasta diez puntos porcentuales. Si en 2012 participó el 57,2% de los electores con derecho a voto, el pasado 12 de junio únicamente acudió a las urnas el 47,5%. Existen diversos factores que explican el fenómeno: desencanto y distanciamiento entre representantes y representados, abstencionismo como método de castigo a los cargos electos, síndrome de "fatiga democrática", cercanía con las elecciones presidenciales de abril, etc.

Si se analizan las franjas etarias, la abstención es particularmente elevada entre la juventud. Así, el 69% de los jóvenes de entre 18 y 24 años decidieron no ir a votar, por un 71% de los comprendidos entre los 25 y los 34 años. En cambio, la abstención fue del 40% entre la población de 60 a 69 años y de un 31% entre los mayores de 70 años.

Una sociedad polarizada

Más allá del bloque mayoritario – los abstencionistas –, el sentido del voto entre los tramos de edad muestra una realidad clara. Los jóvenes de 18 a 24 y los de 25 a 34 años votaron mayoritariamente por la NUPES, un 42% y un 38% respectivamente. Hasta los 49 años, la coalición de izquierdas domina el escrutinio de manera holgada, si bien es partir de esta edad cuando los resultados comienzan a invertirse. En la franja que va de los 50 a los 59 años, la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen se impone con un 30% de los votos. Por su parte, Ensemble! no se erige en vencedor más que en entre los mayores de 60 (28%) y de 70 años (38%).

Por otra parte, se ha de señalar que la suma de todas las izquierdas es minoritaria en la totalidad de los tramos de edad, desde los 18 a 24 años, con un 49%, hasta los mayores de 70 años, donde obtiene el 23% de los votos. En la derecha mantiene un peso relativo la suma de Los Republicanos (LR) y la Unión de los Demócratas e Independientes (UDI), y en menor medida del partido de Éric Zemmour (¡Reconquista!), uno de los grandes derrotados de la primera vuelta.

Una mayoría gubernamental golpeada

Los días posteriores a la celebración de los comicios han escenificado la sorpresa generada por los resultados entre el macronismo. La falta de una estrategia clara, las dudas a la hora de aclarar el sentido del voto en segunda vuelta en aquellas circunscripciones donde se enfrentarán la NUPES y la Agrupación Nacional, o la gira internacional de Macron por Rumanía, Moldavia y Ucrania, son buena prueba de ello. La izquierda se encuentra en una posición cómoda, dominando el marco discursivo, así como la agenda política y mediática. Jean-Luc Mélenchon es el dirigente más mencionado y entrevistado en los medios de comunicación, lo que le permite posicionar sin dificultades su mensaje. A grandes rasgos, incide en la crítica hacia la figura de Emmanuel Macron, quien habría "huido" para no afrontar ningún tipo de debate, abandonando al pueblo francés en un momento tan decisivo. Además, se pregunta de dónde se van a recortar los 90.000 millones de euros necesarios para reducir el déficit público al 3%, tal y como prometió Macron a la Comisión Europea. Cuestión que, por cierto, no ha recibido respuesta.

La NUPES, a la caza del voto joven y de los abstencionistas

Cuestionado frecuentemente acerca de su escasa reserva o granero de votos, Mélenchon insiste: si la juventud de Francia y los barrios populares se movilizan, la NUPES alcanzará la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. Si bien la participación experimenta siempre un aumento en la segunda vuelta, el objetivo marcado exigirá un auge de los sufragios mayor del habitual. Con todo, desde el equipo de campaña se insiste en que nada está perdido y todo está por decidir. En cifras totales, la NUPES consiguió clasificar para la segunda vuelta a sus candidatos en un total de 406 circunscripciones, por 417 de Ensemble!, 208 de la Agrupación Nacional o 71 de LR-UDI. Para alcanzar la mayoría absoluta, se requieren al menos 289 diputados, si bien lo más probable es que ninguna de las formaciones políticas alcance dicha cifra, lo que obligaría a la conformación de un Gobierno en minoría y a la negociación con los diferentes grupos parlamentarios a la hora de aprobar las reformas legislativas.

Conscientes de su nicho electoral, los dirigentes de la NUPES han redoblado esfuerzos en la semana decisiva, centrando sus mensajes en la juventud y en los 25 millones de abstencionistas. Para ello, la táctica consiste en plantear dicotomías programáticas simples: ¿Jubilación a los 65 años o a los 60? ¿Salario mínimo congelado o aumento hasta los 1500 euros netos? ¿Subida continua del coste de la vida o bloqueo de los precios en los bienes de primera necesidad?

Por último, si bien Jean-Luc Mélenchon ha adoptado en los últimos días un tono pausado, dista de caer en la condescendencia. A modo de ejemplo, el pasado 13 de junio, durante una alocución dirigida a la juventud, expresó: "Es necesario que los jóvenes os ocupéis de vuestros propios asuntos. Si compartimos la inquietud en materia ecológica, es el momento de enviar a la Asamblea Nacional a diputados que respondan ante este problema. Hay que moverse". De ello dependerá su éxito o su fracaso.

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