La oportunidad histórica de la izquierda francesa

La elección de los días 12 y 19 de junio determinará el rumbo de la política nacional durante los próximos años

Un chaleco amarillo donde se lee 'Macron dimisión' en francés en una marcha de la izquierda francesa
Foto: ev (Unsplash)

La Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES) se articula como el proyecto más ambicioso en el campo de la izquierda gala desde el inicio de la Vª República. Las encuestas arrojan un empate técnico con la mayoría presidencial macronista para las elecciones legislativas del 12 de junio.

Contexto y origen de la NUPES

Los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 10 de abril supusieron una derrota agridulce para la izquierda. Emmanuel Macron y Marine Le Pen conseguían reeditar el resultado de 2017, calificándose para la segunda vuelta. Sin embargo, Jean-Luc Mélenchon, candidato de La Francia Insumisa (LFI) se quedó a las puertas de conseguir la hazaña, por algo menos del 1,2% de los votos.

La estrategia del resto de candidatos progresistas de acudir a las urnas por separado se reveló como perdedora, habida cuenta de los resultados obtenidos: Yannick Jadot (Europa Ecología Los Verdes, EELV) se hizo con el 4,63% de los votos, mientras que Fabien Roussel (Partido Comunista Francés, PCF) y Anne Hidalgo (Partido Socialista, PS), alcanzaron respectivamente el 2,28% y el 1,74% de los sufragios.

Tras confirmarse la victoria de Macron (La República en Marcha, LREM) en segunda vuelta el 24 de abril, la izquierda francesa comenzó a negociar una futura coalición de cara a las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio. Finalmente, el 7 de mayo se lanzaría oficialmente, en la localidad de Aubervilliers, la NUPES, compuesta por La Francia Insumisa, Europa Ecología Los Verdes, el Partido Comunista Francés, el Partido Socialista y la pequeña formación Génération·s, fundada por el excandidato socialista Benoît Hamon. Por su parte, el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) señaló que, si bien no deseaba formar parte de la nueva coalición, consideraría darle su apoyo en algunas circunscripciones electorales.

El programa común

La verdadera novedad con respecto a otras coaliciones electorales pasadas – el Frente Popular de la década de 1930 o la Izquierda Plural entre 1997 y 2022 – es que, por primera vez, todos los partidos miembros se presentan con un mismo programa. El texto se compone de 650 medidas compartidas, de las cuales 33 cuentan con matices en función de los intereses ideológicos de las agrupaciones políticas. Pueden destacarse algunas de ellas:

  • Aumento del salario mínimo a 1.500 euros netos: ampliación de la propuesta planteada por LFI para las elecciones presidenciales, ya que se le añaden 100 euros con motivo de la inflación generalizada.
  • Jubilación a los 60 años con 40 anualidades cotizadas: frente a la propuesta de Macron de aumentarla hasta los 65 años.
  • Bloqueo de precios de los bienes de primera necesidad: imitando el modelo ya existente en el territorio de ultramar de La Reunión, se procederá a la fijación de precios de todos aquellos bienes considerados de primera necesidad, consensuados con diferentes agentes sociales. Incluye el bloqueo del precio de la gasolina a niveles previos al conflicto ruso-ucraniano (en torno a los 1,40€/L).
  • Planificación ecológica: constitucionalizar la "regla verde", esto es, no tomar de la naturaleza más de lo que ésta pueda regenerar.
  • Asignación de 1.063 euros para la autonomía de los jóvenes: de cara a su emancipación a partir de los 18 años.
  • Restablecimiento del Impuesto sobre las Grandes Fortunas (ISF): busca recaudar12.000 millones de euros, que servirían para financiar subidas salariales a los funcionarios públicos.

La importancia de las elecciones legislativas

El sistema político francés – semi-presidencialista – es una rara avis con respecto a los países de su entorno. Se da la paradoja de que puedan coincidir los mandatos del Presidente de la República y del Primer Ministro sin que éstos pertenezcan a la misma fuerza política, fenómeno conocido como "cohabitación". Mientras que el Presidente, en tanto Jefe del Estado, posee atribuciones en política exterior y tiene la capacidad de disolver la Asamblea Nacional, la verdadera acción de gobierno es llevada a cabo por el Primer Ministro y el resto del gabinete ministerial.

La elección de los días 12 y 19 de junio determinará el rumbo de la política nacional durante los próximos años. De este modo, en caso de que la NUPES consiga alcanzar la mayoría absoluta – 289 escaños –, Emmanuel Macron deberá proponer a Jean-Luc Mélenchon, a la sazón líder de la coalición de izquierdas, la formación de un nuevo gobierno.

En cuanto al reparto de las 577 circunscripciones electorales, de carácter uninominal, la NUPES ha tenido en cuenta tanto los resultados electorales de las elecciones presidenciales, como el arraigo territorial de las distintas formaciones políticas que la componen. Así, LFI contará con 326 circunscripciones; EELV con 100; el PS con 70; el PCF con 50, mientras que las 31 restantes se repartirán entre diversos candidatos no afiliados a los partidos mencionados, correspondientes a la isla de Córcega y a los departamentos y territorios de ultramar.

¿Mélenchon, Primer Ministro?

Una de las claves para conseguir movilizar a la población, fundamentalmente a los abstencionistas y a los habitantes de los barrios populares, es la de presentar estas elecciones legislativas como una suerte de tercera vuelta de las presidenciales. La estrategia de la NUPES pasa por convencer a los contrarios a Macron de que es posible dejarle en fuera de juego, siempre que exista una importante movilización en todo el país.

A escasos días de que tengan lugar las votaciones, los principales medios otorgan un empate técnico a la coalición gubernamental – Ensemble! – y a la NUPES, que rondarían el 25% de los votos. No obstante, al tratarse de un sistema uninominal mayoritario a dos vueltas, la asignación final de escaños es difícil de prever.

En estas elecciones, el veterano Jean-Luc Mélenchon ha redoblado su apuesta y se la juega a todo o nada. Sus discursos tienen un tinte épico, enarbolando las banderas del humanismo de finales del siglo XV, el ecologismo o el feminismo. Dotado de una gran capacidad de oratoria, sus rivales potencian sus eventuales defectos: un tono demasiado colérico y un cierto narcisismo que lo alejaría del ciudadano medio.

Está por ver si la ansiada unión de la izquierda consigue alcanzar los objetivos planteados. Parafraseando al propio Mélenchon, durante el cierre del mitin del 1 de junio en París: "No os garantizo que, de la noche a la mañana, vayamos a crear el paraíso. Pero sí os puedo garantizar que, de la noche a la mañana, acabaremos con el infierno". La suerte está echada.

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