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La muerte por atropello de un falso autónomo de Glovo indigna al colectivo rider

Desde Barcelona las protestas se han extendido a otras ciudades en una semana en la que un juicio a Deliveroo puede cambiar la situación de precariedad económica y laboral en la que se encuentra la mayor parte de estos repartidores
| 28 mayo, 2019 07.05
La muerte por atropello de un falso autónomo de Glovo indigna al colectivo rider
Foto: Paco Freire / La Directa.

La muerte de un joven de 22 años mientras trabajaba como repartidor de Glovo en un accidente que debería ser considerado como laboral ha indignado a un sector que, además de precarizado en lo económico, se encuentra en una situación de vulnerabilidad laboral en la que la administración pública no está actuando con la suficiente celeridad.

El accidente laboral tenía lugar a las 23.30 horas del pasado sábado en Barcelona cuando el joven era atropellado por un camión de recogida de basuras. Desde que se conociera el fallecimiento del joven estos repartidores, conocidos como riders han protagonizado protestas, tanto en Barcelona como en otras ciudades, reclamando unas condiciones dignas de trabajo.

Desde abril el limbo legal en el que se situaban estas empresas era resuelto por la Dirección General de Trabajo que publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) que estos trabajadores pasaban a incorporarse al Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería (ALEH). Esto es, tendrían que respetar el convenio de hostelería que era renovado hasta diciembre de 2020.

Aquello definía a duras penas la situación de algunos riders, pero no la de los que mantenían relación laboral con Deliveroo y Glovo, que continuaban en una situación de falsos autónomos. La relación de estas dos multinacionales con quienes deberían ser sus empleados continúa siendo mediante contrato mercantil, esto es, son trabajadores autónomos que ofrecen un servicio. Sin embargo, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ya ha denunciado esta relación ante los tribunales y ha ganado las primeras sentencias.

En su opinión, estos trabajadores no pueden fijar los precios y tampoco los horarios para realizar el trabajo, lo que muestra que existe una verdadera relación laboral entre la empresa y el autónomo. Si finalmente la Justicia obliga a estas empresas a regularizar a sus falsos autónomos como trabajadores asalariados, tendrá que respetar por fin el convenio de hostelería.

De momento Glovo se ha desmarcado de estas sentencias y tras la muerte del trabajador ha lanzado un breve comunicado en el que, si bien lamenta su muerte, trata a su repartidor como un proveedor de servicios y califica el accidente, a todas luces laboral, como “accidente de tráfico”.

El despacho de abogados Colectivo Ronda, implicado en la defensa legal de estos riders ha advertido este lunes de los peligros que implica la falta de formación en prevención de riesgos laborales entre los repartidores, déficit que ha vinculado con ser considerados autónomos en vez de trabajadores por cuenta ajena.

“Las empresas están sometiendo a los trabajadores a una situación de peligro constante; si las cosas siguen así y no actúan en el aspecto preventivo nos encontraremos cada vez más a menudo con sucesos de este tipo”, ha asegurado el abogado Nicolás Alonso, en referencia a la muerte del pasado sábado.

Alonso ha incidido en que, por el hecho de considerarlos autónomos, plataformas digitales de reparto como Deliveroo, Glovo, Stuart o Ubereats están “exoneradas de cualquier obligación en materia preventiva, pese a que se trata de una actividad con numerosos riesgos, como se ha visto este fin de semana pero también en el día a día”.

Los accidentes de tráfico y los efectos en la salud de estar expuestos a la contaminación durante su jornada laboral son “riesgos no evaluados y que, por tanto, no se previenen”, algo que no podría ocurrir bajo la legislación actual en el Estado español si se tratara de trabajadores por cuenta ajena.

Alonso ha recordado que por no ser sus empleados las compañías no aportan equipos de protección, no dan formación, no controlan el correcto estado de las herramientas de trabajo (como bicicletas y motos), ni someten a los repartidores a un reconocimiento médico para saber si pueden desarrollar este trabajo.

A ello se suma que las plataformas tampoco realizan un seguimiento de las horas que llevan trabajando los riders de forma continuada y sí valoran, por el contrario, la rapidez en las entregas, lo que en su opinión puede suponer un motivo de “presión”.

“Al final los repartidores son personas que necesitan trabajo y ven una oportunidad fácil en esto, porque no se les exige experiencia ni formación, y con sólo una bicicleta pueden empezar, pero existen riesgos al exponerse al tráfico y la contaminación en una ciudad como Madrid”, ha argumentado.

Los letrados de este despacho han citado como ejemplo las actas de la Inspección de Trabajo de Madrid en el caso que ha llevado a juicio a la empresa Deliveroo, en las que se precisa que más del 90 % del medio millar de repartidores que tenía la firma en la capital en 2017 no tenía experiencia previa en el sector del reparto.

Esta empresa afronta el viernes 31 de mayo un juicio, que ya fue aplazado en diciembre, en el juzgado de lo Social número 19 de Madrid por una demanda de la Tesorería de la Seguridad Social, un procedimiento iniciado después de que Inspección de Trabajo abriera un expediente contra Deliveroo por considerar que sus repartidores son en realidad “falsos autónomos”.

La abogada de Colectivo Ronda, Esther Comas, ha destacado que la compañía se enfrenta al pago de 1,2 millones de euros en cotizaciones atrasadas a la Seguridad Social de más de medio millar de repartidores en Madrid si finalmente el juez les da la razón.

En su opinión, Deliveroo está intentando alegar que sus repartidores trabajan para varias firmas a la vez, algo que “no desvirtúa el carácter de la relación laboral” y que en el Estado español también puede ser legal en el caso de los trabajadores por cuenta ajena, ya que la figura del pluriempleo existe.

“Deliveroo se dedica al reparto y no tiene ningún empleado por cuenta ajena dedicado a ello, sólo personal de oficina. Eso denota el fraude”, ha razonado Comas.

28 mayo, 2019

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