La mascarilla de su vida

No hace falta que ponga una mascarilla en su vida. De hecho, lo deseable es que la evite a toda costa. El coronavirus se propaga a través de pequeñas gotitas expulsadas al toser, reír o hablar una persona contagiada. Esas gotitas pueden ser inhaladas o ingeridas por individuos próximos al emisor en los instantes siguientes a su expulsión, pero también pueden posarse sobre cualquier superficie y quedarse allí con potencial patogénico hasta nueve días después. Si piensa en esto segundo, en la posibilidad de que cualquier persona contagiada (con o sin síntomas aparentes) haya circulado hablando y tosiendo, comprenderá que …

Foto: OMS

No hace falta que ponga una mascarilla en su vida. De hecho, lo deseable es que la evite a toda costa.

El coronavirus se propaga a través de pequeñas gotitas expulsadas al toser, reír o hablar una persona contagiada. Esas gotitas pueden ser inhaladas o ingeridas por individuos próximos al emisor en los instantes siguientes a su expulsión, pero también pueden posarse sobre cualquier superficie y quedarse allí con potencial patogénico hasta nueve días después.

Si piensa en esto segundo, en la posibilidad de que cualquier persona contagiada (con o sin síntomas aparentes) haya circulado hablando y tosiendo, comprenderá que el coronavirus podría estar en cualquier parte que usted toque. Inconscientemente, nos llevamos las manos a boca, ojos, nariz (y otras puertas de entrada para los "bichitos" que nos circundan) muchas veces sin un lavado o desinfección de manos previos.

¿Quiere esto decir que en vez de mascarilla lo que realmente nos protegería sería llevar guantes?

POR SUPUESTO QUE NO.

La auténtica medida de protección estrella es el lavado efectivo de manos.

Llevar guantes podría darnos una falsa sensación de impunidad, máxime si tenemos en cuenta que la mayor parte de la población no está adiestrada para emplearlos adecuadamente en la protección ante microorganismos. No sirven de nada los guantes si no sabemos colocarlos, llevarlos y retirarlos de forma adecuada.

Es infinitamente más sencillo, barato y efectivo EL LAVADO DE MANOS.

Comprar compulsiva y enfermizamente mascarillas, robarlas y hasta traficar con ellas, es un síntoma de la irracional alarma creada en esta doctrina del shock global fruto del liberalismo en el que vivimos.

Soy enfermera en una unidad de enfermedades infecciosas en Zaragoza y hace unos días se nos informó de que iban a guardarse guantes y mascarillas bajo llave debido a la desaparición masiva de los mismos en nuestro hospital al igual que en muchos del país.

En mi servicio trabajamos en contacto estrecho con las gripes A y B, el virus respiratorio sincitial, la tuberculosis, estafilococos, estreptococos, rotavirus... y muchos otros patógenos.

La mascarilla es una parte imprescindible de nuestro uniforme de trabajo. ¿Qué sucederá si deja de haber disponibles? Nosotras sí las necesitamos imperiosamente para evitar contagiarnos de decenas de enfermedades y/o difundirlas en nuestros puestos de trabajo.

La globalizalización del miedo es la verdadera amenaza a nuestros estados de bienestar.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies