La contaminación del aire es mucho más mortal que el coronavirus

Según la Organización Mundial de la Salud, 9 de cada 10 personas en el mundo respiran aire contaminado y desde las organizaciones ecologistas advierten que esto sí es una crisis de salud pública: casos de neumonía infantil, bronquiolitis, crisis asmáticas y sustancias cancerígenas en el aire

Foto: AEMA

Mientras el coronavirus ocupa todos los titulares a nivel mundial, hay un "asesino" mucho más silencioso que está provocando casi 7 millones de muertes más al año: la contaminación del aire.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 9 de cada 10 personas en el mundo respiran aire contaminado y, en el Estado español, cada año mueren cerca de 35.000 personas por este motivo. Nos enfrentamos a una crisis de salud pública: casos de neumonía infantil, bronquiolitis y crisis asmáticas se disparan en presencia de estas partículas microscópicas que se consideran sustancias cancerígenas de primer orden.

El Instituto Nacional de Estadística ha publicado las cifras de hospitalizaciones durante 2018, las enfermedades del aparato respiratorio (13,0% del total) fueron el diagnóstico principal de las altas producidas. Por detrás se situaron las enfermedades del aparato circulatorio (12,5%) y las enfermedades del aparato digestivo (12,5%).

Asimismo, en 2018 fallecieron 191.486 personas en los hospitales, un 2,1% más que en 2017. Las principales causas de defunción fueron los tumores (21,7% del total), las enfermedades del aparato circulatorio (20,2%) y las enfermedades del aparato respiratorio (20,0%).

Los últimos datos que ha recogido Greenpeace señalan que el cambio climático está aumentando los niveles de contaminación del aire: incendios forestales como los de Australia, Brasil, Indonesia o Los Ángeles y tormentas de arena como la de las Islas Canarias juegan un importante papel en la mala calidad del aire.

Las emisiones ligadas al transporte están creciendo más rápidamente que cualquier otra fuente. En ciudades como Madrid y Barcelona año tras año se superan los máximos legales de emisiones nocivas ligadas al tráfico, un incumplimiento que perjudica especialmente a la población más vulnerable como menores, tercera edad o personas con enfermedades respiratorias.

Además, las fuentes de contaminación que más afectan a nuestra salud, como la quema de carbón, son también las responsables del cambio climático. El Estado español es uno de los países que más va a sufrir sus peores consecuencias, en forma de olas de calor, sequías, pérdida de especies o fenómenos meteorológicos extremos.

 

Desde la campaña de cambio climático de Greenpeace reclaman al Gobierno español que cierre las centrales térmicas de carbón y ponga fecha final a la venta de coches de combustión antes de 2030, "por nuestra salud y la del planeta".

 

 

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