Escuchamos con consternación las llamadas a la guerra. Braman púlpitos, tribunas, tertulias y tabernas. En plena orgía orwelliana, “La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza”.
¿Quiénes van a escucharnos cuando afirmamos que cada vida es única y que todas merecen la pena ser vividas mientras autorizamos a personas a matar y a ser matados por … (rellene Ud. la justificación que considere oportuna) ¿Acaso la vida sólo vale al inicio y al final, como parecen insinuar algunas proclamas?
La izquierda habló del “mientras tanto”, las iglesias del “mal menor” en el tránsito hacia un cielo y una tierra nuevas, hacia una sociedad ideal sin desigualdades. ¿Éste es el camino, Sres. Ministros, Sras. Ministras, enviar herramientas de destrucción mientras cerramos las puertas a objetores, defensoras de Derechos Humanos, personas refugiadas, estudiantes … ?
La sangre de las personas inocentes (todas mientras no se demuestre lo contrario) sube hasta el cielo y clama justicia. La guerra es injusta, muerde a la gente y enriquece a quien mira, discursea y moraliza.
Otorgamos derechos a defenderse a los estados y se los negamos, cerrando puertas y vendiendo instrumentos de muerte, a las personas, a las comunidades, a las familias. Esas que rompemos al recibir, con un insoportable tufo machista y edadista, a ancianos, mujeres y niños, y sacrificamos a los hombres en el altar de Moloch, de la codicia metálica.
Volvemos con dos cantinelas, asociar el gasto militar con la libertad y la seguridad, y con la ampliación y el refuerzo de la OTAN ¿Esa OTAN con tantos “éxitos” en la extinta Yugoslavia, en Afganistán, en Iraq …? ¿Vender a crédito endeudador y tiránico barcos, lanzamisiles, bombas ... a Ucrania, a Arabia Saudí y a Emiratos Árabes Unidos para que se sigan matando en Yemen, a las “democracias” de Omán, Pakistán, Egipto o Turquía mientras reprimen salvajemente a sus poblaciones …? ¿Encerrar en Centros de Internamiento, en alambradas o en desiertos a la gente huida de otros conflictos armados tan bien alimentados?
Mientras, solo en España prevéis despilfarrar 75,7 millones de euros diarios en 2023, destinar a la compra de armas el 30% de las inversiones estatales cuando la principal amenaza para la humanidad es la intolerable pobreza y la crisis climática. Supondrá el doble de todo el dinero destinado a las familias (una partida que incluye el Ingreso Mínimo Vital, la prestación de nacimiento y cuidado, las prestaciones de riesgos durante el embarazo, la prestación de cuidado de menores y lactancia, las prestaciones familiares y las ayudas a la dependencia), y superará el 2% del PIB prometido por el sr. Sánchez. ¿Así se cuida a las personas para que nadie se quede atrás?
Sra. Robles, Ud. que se proclama como cristiana ¿acaso no escuchó las palabras de Francisco en el lejano marzo, donde expresaba que “La verdadera respuesta, como he dicho, no son otras armas, otras sanciones, otras alianzas político-militares, sino otro enfoque, una forma diferente de gobernar el mundo globalizado —no enseñando los dientes, como ahora—, una forma diferente de establecer las relaciones internacionales. El modelo del cuidado ya se está realizado, gracias a Dios, pero lamentablemente todavía está sometido al del poder económico-tecnocrático-militar”?
Y aún nos preguntan, soberbias y vanidosos, quienes cada día alimentan la violencia internacional y continúan gastando en políticas públicas basadas en el incremento y la renovación de los arsenales militares qué haríamos en Ucrania quienes nos oponemos a todas las guerras.
Falaz pregunta pues llevamos décadas respondiendo. Apostamos por dejar de financiar a la industria militar, por la prevención, la diplomacia y el diálogo orientado a reducir tensiones y gasto militar, primamos las inversiones en seguridad humana (vivienda, salud, educación, trabajo digno, seguridad alimentaria, medio ambiente…), que son las que protegen realmente a las personas y al planeta, reivindicamos la acogida de personas refugiadas y desplazadas, de las víctimas de las matanzas y de desertores de cualquiera de los bandos en guerra una vez iniciada…
Todo ello se complementa, tal y como declara el pacifista ucraniano Yurii Sheliazhenko, con la asunción de una verdad: la crisis actual, cualquier crisis, tiene una larga y compleja historia de mal comportamiento que no puede reducirse a un relato de “ángeles buenos” y “demonios malvados”.
“Y, por último pero no menos importante, las personas necesitan educación para la paz y necesitan esperanza para superar el miedo y el odio y adoptar soluciones no violentas. […] Sin inversiones en el desarrollo de la cultura de la paz y la educación para la paz para la ciudadanía no lograremos una paz genuina.” En suma, un nuevo paradigma de seguridad que deje de basarse en la violencia, implícita o explícita.
Coda impertinente: esta semana la Unión Europea ha aprobado sanciones contra Irán. ¿Fijarán su repercusión solo en las élites dirigentes y no en el pueblo llano? ¿Acogeremos con generosidad a las personas que huyan de allí? ¿Lo haremos con las afganas, pakistaníes, azerbaiyanas, armenias, rusas …? Nuestra respuesta es clara. ¿Y la suya, Comisión Europea y gobierno del Reino de España?

