La educación en el tiempo libre en el Día Universal por los Derechos de la Infancia

Desde las entidades sociales por la inclusión pide que se de la importancia que merece a la participación infantil y adolescente. Además reclaman que los Servicios Sociales y los Servicios de Protección tienen que reforzar sus recursos y que es necesario mayor apoyo y refuerzo humano y material para Educación.

Infancia
Foto: Andrew Seaman en unsplash

Cada 20 de noviembre se conmemora el Día de los Derechos de la Infancia. Tal día como este viernes, en el año 1989, gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG´s y otras instituciones, acordaron el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los Estados que la han firmado.

La infancia y la juventud son la parte más vulnerable de la sociedad, y por otro lado, la más importante, ya que son el presente, y también son el futuro. Para que puedan ejercer como ciudadanía libre y de pleno derecho se torna fundamental acompañarles y guiarles para que adquieran conocimientos y herramientas y desarrollen y potencien todas sus capacidades. La Educación Formal y la Educación No Formal, son sin duda un pilar básico en esta consecución.

Como a nadie se le escapa, el Estado español se encuentra ante una situación sociosanitaria excepcional motivada por la pandemia mundial de la COVID-19. Durante el mes de marzo, a raíz de la Declaración del Estado de Alarma y el confinamiento domiciliario, se suspendieron todas las actividades educativas de carácter presencial. Desde la Red Aragonesa de Entidades Sociales por la Inclusión aseguran ser conscientes de los efectos del confinamiento en la población más joven (fundamentalmente a nivel emocional) así como la enorme necesidad que existía de que la Infancia y Adolescencia retomara la actividad presencial, tanto por necesidades de desarrollo físico y cognitivo, como relacional.

Las actividades de Educación No Formal permiten desarrollar competencias, capacidades y habilidades, diferentes y/o complementarias a las desarrolladas en la Educación Formal. Las estrictas limitaciones en las actividades de tiempo libre y Educación No Formal con los iguales “están teniendo un impacto demoledor en las relaciones interpersonales y en el estado emocional de las personas menores y jóvenes”, lamentan desde esta Red. “Las consecuencias sociales de esta falta de oferta de ocio regulado ya son una evidencia y se irán agravando si no se toman medidas adecuadas, consensuadas y a tiempo”, añaden.

Desde la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión, manifiestan que es necesario el reconocimiento de la educación no formal y las actividades de ocio y tiempo libre como esenciales en el desarrollo evolutivo de la infancia y juventud. Además, defiende que las entidades sociales cuentan con espacios seguros, personal cualificado y compromiso para cubrir de manera presencial las necesidades de la infancia y juventud.

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