Casi 90 años después de su expulsión, la CNT de Zaragoza ha readmitido a título póstumo a Joaquín Ascaso Budría, histórico militante anarcosindicalista y presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón, ese “ente revolucionario que demostró al mundo que la utopía era posible”. La decisión, tomada por unanimidad en la asamblea general del sindicato en diciembre de 2024, pone fin a una exclusión marcada por los conflictos internos del movimiento libertario durante la Guerra de 1936. El anuncio se hizo público en el acto anual de homenaje celebrado el 22 de junio en el barrio zaragozano de Torrero, uno de los principales espacios de memoria antifascista de Aragón.
Durante su intervención en el homenaje, Nacho Muñoz, secretario general de la Regional Aragón-Rioja de CNT, hizo pública la decisión con un mensaje rotundo: “Joaquín Ascaso ya no está expulsado de la CNT”. En el acto, diversas voces hicieron un repaso al recorrido vital del militante del Sindicato de la Construcción de Zaragoza, su implicación en las luchas obreras y clandestinas bajo la dictadura de Primo de Rivera, su militancia en el grupo Los Solidarios, su papel al frente del Consejo Regional de Defensa de Aragón en 1936 y el exilio que lo llevó a morir lejos de su tierra, en Venezuela en 1977, tras décadas de silencio impuesto.
En agosto de 1937, el Gobierno republicano ordenó la disolución del Consejo de Aragón. “Ascaso fue detenido y acusado de haber obtenido lucro personal de su gestión al frente del Consejo, acusación que le valió 38 días en la cárcel y por la que finalmente no sufrió condena alguna. A pesar de ello, desde ese momento se vio apartado de cualquier puesto de responsabilidad política y, tras ser requerido como oficial en el frente de Uesca, huyó a Francia considerando que su vida estaba amenazada por los agentes del estalinismo”, recordó Muñoz.
La expulsión de Ascaso, decidida en 1938 por el Comité Nacional de la CNT, se basó en esta salida a Francia considerada como una deserción del Ejército Popular Republicano. Pero tal como explicó Muñoz, esa decisión se tomó sin que su sindicato de origen —ya desarticulado por la guerra— pudiera intervenir, y en un contexto marcado por la represión estalinista y la persecución contra figuras del anarquismo revolucionario como Antonio Ortiz o el italiano Camilo Berneri.
“No cuestionamos la legitimidad de aquella decisión, pero entendimos que era de justicia anular la expulsión”, declaró el portavoz anarcosindicalista. “Homenajear a un militante expulsado era una incoherencia. O dejábamos de participar en estos actos o lo readmitíamos. Optamos por lo justo”, remarcó Muñoz.
De la ruptura a la reparación

El gesto de la CNT no busca reescribir la historia ni idealizar el pasado, sino asumir sus contradicciones, comprender los errores y restituir la dignidad de quien representó una de las mayores caras visibles del anarcosindicalismo aragonés. La readmisión de Joaquín Ascaso se realizó conforme a los principios actuales de la organización: dado que el Sindicato de la Construcción ya no existe, el de Oficios Varios de Zaragoza —su heredero orgánico— asumió la responsabilidad de rehabilitar al militante libertario.
“Asumimos que el Consejo de Aragón se ha convertido en un importante símbolo para la construcción de la memoria histórica democrática y revolucionaria en Aragón. Independientemente de la lectura política que cada persona haga del Consejo y sus limitaciones, representa también para la CNT una obra desarrollada por la clase obrera aragonesa, mayoritariamente anarcosindicalista en esa época y que reivindicamos como parte de nuestra historia”, afirmó Muñoz.
“Una victoria de la memoria y de la coherencia”
El acto, celebrado frente al monolito dedicado al Consejo de Aragón en la calle Monzón, en el barrio natal de Joaquín Ascaso, fue organizado como todos los años por la Asociación Cultural El Cantero, la Asociación Vecinal Venecia y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA), dentro del calendario de memoria de Torrero. Participaron también los sindicatos CGT y CNT, y, en ausencia del historiador invitado Gustavo Alarés, por enfermedad, leyó su intervención su compañera Vita. Todo ello, con el Coro Libertario de Torrero que acompañó con su música una jornada cargada de memoria combativa.
Enrique Gómez, presidente de ARMHA, subrayó: “Joaquín Ascaso representa la dignidad de una clase obrera que intentó construir una sociedad más justa en medio del horror. Esta decisión de la CNT es una victoria de la memoria y de la coherencia”.
Contra el olvido y el silencio

El reconocimiento a Joaquín Ascaso llega en un momento en que los discursos de impunidad, revisionismo y criminalización de la memoria histórica ganan espacio en las instituciones. Frente a ello, desde el movimiento memorialista y el sindicalismo combativo se abren grietas de luz: actos como este demuestran que la historia no está cerrada, que todavía hay cuentas pendientes y que la memoria no es una cuestión del pasado, sino una herramienta para transformar el presente.
La CNT lo ha dejado claro. La expulsión de Joaquín Ascaso fue legítima en su momento. Pero ya no. Hoy, Joaquín Ascaso vuelve a ser parte del sindicato al que nunca debió serle negada la voz. Su rehabilitación no es sólo un acto simbólico: es la reivindicación de un legado de justicia social, autogobierno y resistencia que sigue vigente para nuevas generaciones.

