La sesión se iniciará con la proyección de la versión previa del documental El Refor, continuará con un foro abierto a la ciudadanía y finalizará con la visita a una exposición fotográfica.
El derribo del inmueble, en verano del año 2022, ha amputado la memoria de los cientos de personas que se han relacionado con él: aquellas que lo construyeron, los arquitectos y los gremios implicados, aquellas que lo vivieron, internos y trabajadores, y aquellas que convivieron con él, la vecindad de Valdefierro. “Su testimonio revela algunas de las consecuencias más importantes que imponen determinadas decisiones de la administración pública”, destacan desde la organización de la jornada, y añaden que “a la ruptura de los vínculos emocionales, se suma la pérdida de un bien patrimonial de la arquitectura contemporánea de la ciudad que se encontraba perfectamente imbricado en la producción del Estudio Borobio, uno de los más representativos de un periodo esencial en la Zaragoza contemporánea”. Asimismo, indican que “el derribo del edificio también ha eliminado uno de los conjuntos más extensos de graffiti y arte mural que se conservaban en la ciudad”.
El corto documental, realizado por Adictos Producciones, recoge la historia y los valores del centro a través del testimonio de las personas vinculadas con el reformatorio. Se trata de una presentación previa al resultado final porque está previsto incorporar algunos testimonios u opiniones nuevas que se realicen en el foro abierto a la ciudadanía. El estreno del documental, en su versión definitiva, está previsto para los próximos meses, en una fecha y lugar todavía por determinar. “Por todo ello, invitamos a asistir y participar activamente a todas las personas relacionadas con el Reformatorio o comprometidas con la situación del patrimonio de la ciudad”, explican desde la organización.
La exposición consta de 32 fotografías, seleccionadas de un reportaje mucho más amplio realizado por el grupo GAP-Universidad de Zaragoza tan solo unos días antes de iniciarse el derribo del edificio.
El proyecto se ha desarrollado durante tres años (2020-2023) y experimenta con un modelo de investigación interdisciplinar a través de colaboraciones horizontales y compartidas entre la universidad pública aragonesa y el contexto penitenciario, con la presencia de artistas, profesoras, académicas y expertas, y la participación de 20 estudiantes de doctorado en humanidades y ciencias de todo el mundo.
Los objetivos del GAP son múltiples: estudiar los graffiti de espacios históricos de privación de libertad (Plazzo Chiaromonte Steri, Torre del Trovador del Palacio de la Aljafería…) y relacionarlos con otros ejemplos de graffiti y pinturas murales de prisiones contemporáneas. El proyecto se basa en el valor de la inclusión, “y a través de procesos participativos experimenta formas de relación y aprendizaje empático entre diferentes sujetos, sin distinción de origen”.
Desde un punto de vista científico, se considerarán diversos lugares de encarcelamiento y respuestas artísticas a estos entornos específicos, en sus múltiples dimensiones: material, corporal, psicológica, espacial y temporal. “La cárcel puede ser un centro de detención, un campo de concentración, un hospital psiquiátrico o, en general, una condición de privación y falta de libertad”, describen, pero también se abordan cuestiones metodológicas relacionadas con el graffiti, como la relación entre libertad y censura, los límites entre arte y vandalismo, la teoría y la práctica del graffiti en diferentes épocas y lugares, incluido su papel como protesta política y crítica del sistema. “Una parte importante del proyecto consiste en llevar el graffiti como práctica artística contemporánea a los reformatorios y cárceles actuales mediante la puesta en marcha de programas artísticos para presos, con el fin de mejorar sus condiciones de vida y contribuir a su rehabilitación y reinserción en la sociedad”, aseguran desde la organización de la jornada.
El equipo de la Universidad de Zaragoza está formado por las profesoras del Departamento de Historia del Arte: Ascensión Hernández Martínez (investigadora principal), Pilar Biel Ibáñez, Jorge Jiménez López y Juan Carlos Lozano López, y por las estudiantes de doctorado: Belén Buil Pallás, Inés Colás Biel, María Foradada Pina y Marcos Larraz Rincón.


