Israel finaliza un “muro de hierro” en Gaza

Las torretas militares israelíes hoy han perdido todavía más la presencia de soldados y están dirigidas desde un centro de mando. De eso se trata, de robots contra pájaros. De tecnología contra libertad.

Muro fronterizo entre Israel y Gaza, Beit Hanoun, Franja de Gaza | Foto: Ryan Rodrick Beiler (Activestills.org)

En 2016, Israel presentó al mundo su intención de construir un muro subterráneo, que también se alzaría varios metros sobre la tierra, para bloquear completamente el este de la franja de Gaza. Por aquel entonces, Ronni Shaked, ex oficial del servicio de inteligencia interior israelí, si es que se puede colocar el “ex” en este tipo de trabajos, nos contaba por teléfono en una entrevista que el gobierno israelí está dispuesto a gastar grandes cantidades de dinero solo para satisfacer a la población israelí”.

En la operación 'Días de Penitencia' lanzada en 2004 contra Gaza ya existía un muro metálico subterráneo y las milicias palestinas lograron traspasarlo. No hay duda que la tensión, siempre existente, de un posible secuestro de soldados israelíes ha hecho de los túneles una verdadera obsesión para las autoridades israelíes.

Levantar muros ha sido casi tan importante como levantar asentamientos. Para el sionismo ha sido, de hecho, su carta de presentación como futuro “Estado judío”. Lo expresó Ze'ev Labotinsky, teórico sionista, en su ensayo 'Muro de Hierro' en 1924 y Herzl en su “Estado judío”: “Seremos una barrera entre Europa y Asia, entre la civilización y la barbarie”. A las premisas racistas de esta ideología se suma la estrategia: vender la estabilidad y la “protección”, no solo a la población israelí, sino al resto del mundo.

En diciembre pasado los israelíes finalizaron la construcción del muro de hierro en Gaza, aunque más que un nuevo muro se trata de la culminación de un proyecto que comenzó en 1976. Antes incluso de la creación de HAMAS, cuya aparición en la esfera política palestina ha servido a la perfección a Israel a la hora de lograr legitimar la matanza de población civil en Gaza. Desde el Ministerio israelí de Defensa se ha hablado de este muro como uno de los proyectos “más complejos” que Israel ha realizado en toda su historia.

Se trata de un muro que sobresale de la superficie terrestre hasta los seis metros de altura y que penetra el subsuelo unos tres metros. Posee un sistema con el que la arena se convierte en un sensor de movimiento, con aparatos robóticos autónomos, tecnología bioeléctrica de alta gama que no habría sido posible sin la participación de un I+D+i israelí y europeo.

Con una inversión de más de mil millones de dólares (en 2016 se dijo que sería la mitad de esa cantidad), el muro se ha construido usando dos millones de metros cúbicos de hormigón y 140.000 toneladas de acero. Mientras la población gazatí apenas puede conseguir material de construcción para levantar casas o reconstruirlas de los bombardeos, desde el Ministerio de Defensa israelí se jarta del volumen utilizado, diciendo que con ese hormigón se podría construir una carretera hasta Bulgaria o que las barras de acero puestas en fila llegarían hasta Australia. Y el proyecto aún continua desarrollándose.

Testado en combate

Benni Gantz asegura que el sistema usado en el muro es único en el mundo entero por lo que ya tienen amortizada la inversión. La venta de un sistema “testado en combate”, provado y comprobado en Palestina bajo ocupación, es sinónimo de éxito para la industria bélica israelí.

En 2020, la Unión Europea contrató a la ‘Israel Aerospace Industries’ y a la empresa israelí Elbit para “vigilar” la entrada de personas migrantes en el Mediterráneo con su sistema de drones. Este “muro de hierro” en Gaza tiene todas las características para satisfacer las políticas antimigratorias.

Hasta Gaza han llegado mosquitos-espía israelíes, en sus costas nadan delfines entrenados por la marina israelí. Los cohetes de HAMAS o de la Yihad Islámica Palestina se han ido desarrollando a lo largo de los años, pero su tecnología nunca alcanzará a la desarrollada por Israel, más precisa, más infalible, siempre y cuando lo quieran.

Mientras tanto, la población de la franja de Gaza entra este 2022 en el 16º año de bloqueo, por tierra, mar y aire. Es curioso oír cómo a veces falla la tecnología más desarrollada… En 2013 un menor palestino logró entrar a Israel desde Gaza. Los soldados israelíes lo detuvieron bien adentro de su territorio donde el joven pretendía buscar trabajo. Sorprendidos, en el interrogatorio los servicios secretos israelíes le prometieron que le dejarían libre si les explicaba cómo lo había logrado. El menor, un pobre hijo de campesinos gazatíes dijo: “Observando los pájaros. Cuando se posaban en las torretas militares significaba que no había nadie y entonces yo avanzaba”.

Las torretas militares israelíes hoy han perdido todavía más la presencia de soldados y están dirigidas desde un centro de mando. De eso se trata, de robots contra pájaros. De tecnología contra libertad.

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