La situación de Saif Abu Keshek y Thiago Ávila, detenidos tras el asalto a la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales, se agrava. El Tribunal de Magistrados de Ashkelón ha decidido prorrogar otros seis días su detención, en una audiencia que en el caso de Abu Keshek apenas duró 12 minutos. Ambos permanecen en la prisión de Shikma, en la Palestina ocupada, bajo custodia israelí.
Según ha denunciado el equipo legal de Adalah tras poder visitarlos, los dos activistas siguen sometidos a condiciones de detención extremadamente duras. Los interrogatorios se prolongan durante más de ocho horas, bajo amenazas de muerte, mientras permanecen en celdas de aislamiento con luz constante las 24 horas, una práctica orientada a la desorientación y la privación del sueño. También denuncian exposición a frío extremo y traslados continuos con los ojos vendados, incluso durante exploraciones médicas.
Las defensas subrayan que los interrogatorios se centran en la propia flotilla, lo que, a su juicio, confirma que el objetivo de la detención es criminalizar las acciones de solidaridad internacional con Palestina. Adalah insiste en que tanto la detención como el proceso judicial son ilegales y exige su liberación inmediata.
De la interceptación en alta mar a la represión sistemática
La detención de ambos activistas se produce tras el asalto a la Global Sumud Flotilla, interceptada en aguas internacionales rumbo a Gaza. En aquella operación, 175 civiles fueron secuestrados de 21 embarcaciones y trasladados al buque militar israelí Nahshon, donde sufrieron violencia física y verbal. Al menos 36 personas necesitaron atención hospitalaria, entre ellas un activista aragonés.
Tras su liberación en territorio griego, los canales de la flotilla difundieron imágenes que evidencian el trato violento y vejatorio recibido, denunciando además condiciones inhumanas como la falta de alimentos, restricciones de movimiento y ausencia de asistencia médica, en lo que califican de “colaboración necesaria” de las autoridades griegas.
Mientras tanto, parte de la misión continúa. Varias embarcaciones permanecen en aguas griegas tras evitar la interceptación, y las personas participantes aseguran que seguirán adelante con el objetivo de romper el bloqueo sobre Gaza.
Alarma internacional y denuncia del sistema de detención israelí
La Global Sumud Flotilla ha enmarcado estas detenciones dentro de una estrategia estructural de represión. Recuerda que más de 10.000 personas palestinas permanecen encarceladas por el estado sionista, más del doble que antes de octubre de 2023, con miles de ellas en detención administrativa sin cargos ni juicio, incluidas mujeres y menores.
Aalertan del riesgo que enfrentan Abu Keshek y Ávila, señalando precedentes de tortura y malos tratos a personas detenidas, como los casos del doctor Hussam Abu Safiya o del dirigente palestino Marwan Barghouti, encarcelado desde hace más de dos décadas.
Presión sindical y política: “No son criminales, son activistas”
La respuesta internacional continúa creciendo. Más de una veintena de organizaciones sindicales —entre ellas la IAC a la que pertenece Abu Keshek, así como CGT, CNT, CUT, OSTA, SOA, LAB, ELA, CCOO o UGT— han firmado un manifiesto conjunto en el que exigen la liberación inmediata de ambos activistas y denuncian la interceptación de la flotilla como una violación grave del derecho internacional.
Los sindicatos subrayan que Abu Keshek y Ávila “no son criminales, sino activistas solidarios” que participaban en una misión humanitaria para denunciar el bloqueo sobre Gaza. Reclaman además el fin de la persecución contra la flotilla, el levantamiento del bloqueo y el fin de la complicidad internacional con la política israelí.
En paralelo, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau ha presentado una denuncia contra Israel ante la Audiencia Nacional española por torturas y crímenes de lesa humanidad, en relación con su propia detención en una flotilla anterior, señalando una “política institucionalizada de represión” contra las misiones de ayuda humanitaria.
Volver a poner Palestina en el centro
En este contexto, desde la propia flotilla y los colectivos de apoyo insisten en la necesidad de volver a situar el genocidio en Palestina en el centro del foco mediático y político. Denuncian que la represión contra la flotilla forma parte de una estrategia para desplazar la atención internacional y llaman a romper ese silencio también en el terreno digital, señalando el papel de los algoritmos y reclamando una movilización sostenida que mantenga Palestina en el centro de las noticias y de las redes.
Más información del genocidio en Palestina en este especial.

