La ofensiva contra la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza ha entrado en una nueva fase tras confirmarse que Israel mantiene detenidos al catalano-palestino Saif Abu Keshek y al brasileño Thiago Ávila, trasladados a la prisión de Shikma, en la Palestina ocupada, al norte de Gaza. Ambos fueron retenidos tras el asalto en aguas internacionales y permanecen bajo custodia israelí.
Según ha informado este domingo el equipo legal de Adalah, que ha tenido acceso a ambos activistas, los dos habrían sufrido torturas durante su detención. Denuncian que han permanecido maniatados y con los ojos vendados durante largos periodos, han sido golpeados hasta perder el conocimiento en varias ocasiones y sometidos a posturas extremas de forma prolongada. Además, han sido interrogados por los servicios de inteligencia israelíes —Shabak y Mossad— sin que se haya facilitado información clara sobre los cargos, más allá de una supuesta vinculación con organizaciones consideradas “terroristas”.
Adalah insiste en que tanto la detención como los interrogatorios son “completamente ilegales” y exige su liberación inmediata. Ambos han comparecido este domingo ante un tribunal en Ashkelón, que ha acordado prorrogar su detención durante dos días más.
Colonial courts have granted an extension of Saif and Thiago’s illegal detention by two days. Lawyers will update us soon with more information. We demand their immediate release. Keep the pressure up.
📷 Yoav Etiel, Walla pic.twitter.com/9pBoaGbPOb
— Global Sumud Flotilla (@gbsumudflotilla) May 3, 2026
Testimonios de trato violento tras el secuestro en alta mar
Las denuncias de tortura se suman a los testimonios recabados en las horas posteriores al asalto. La Global Sumud Flotilla alertó ya el sábado de que Saif Abu Keshek fue sometido a torturas a bordo de un buque militar israelí tras ser separado del resto de la tripulación. Testigos presenciales relataron haber escuchado sus gritos mientras era golpeado durante la travesía.
La interceptación se produjo en aguas internacionales, a menos de 80 millas náuticas de la isla griega de Creta, donde fuerzas israelíes abordaron al menos 22 embarcaciones y secuestraron a 175 civiles. Todas las personas fueron posteriormente liberadas salvo Abu Keshek y Ávila, que fueron trasladados en el buque militar israelí Nahshon hacia territorio bajo control israelí.
Tras su liberación en territorio griego, los canales de la Global Sumud Flotilla han difundido material fotográfico que evidencia el trato violento y vejatorio sufrido durante la detención. Las personas participantes denunciaron además condiciones inhumanas, con falta de alimentos, restricciones de movimiento y ausencia de asistencia médica adecuada, en lo que la flotilla califica de “colaboración necesaria” de las autoridades griegas. Como consecuencia de la violencia sufrida durante la interceptación, al menos 36 personas requirieron atención hospitalaria, entre ellas el activista aragonés.

Riesgo de vulneración grave de derechos humanos
Organizaciones internacionales han elevado la alerta sobre la situación de ambos detenidos. Amnistía Internacional ha advertido del “alto riesgo de sufrir violaciones de derechos humanos, incluyendo tortura”, recordando precedentes documentados en la interceptación de flotillas en 2025. En el caso de Saif Abu Keshek, ciudadano palestino con nacionalidad española y sueca, la preocupación es aún mayor ante la posibilidad de que se le aplique legislación antiterrorista en un contexto que califican de discriminatorio.
Saif, nacido en el campo de refugiados de Askar (Nablus) y residente en Barcelona desde hace más de dos décadas, es una figura conocida del movimiento internacionalista y vinculado a la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC). Su trayectoria está ligada al Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM), referente en la acción noviolenta en Palestina.
Reacción internacional y presión diplomática
Los gobiernos del Estado español y Brasil han condenado la actuación israelí y han calificado los hechos de “detención ilegal” producida en aguas internacionales. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha señalado que se trata de un “secuestro” fuera de cualquier jurisdicción legítima. Ambos ejecutivos han confirmado que los activistas han podido recibir asistencia consular.
También desde Naciones Unidas, voces como la relatora Francesca Albanese han alertado de la gravedad del precedente, mientras crecen las denuncias sobre la vulneración del derecho internacional en el Mediterráneo.
Rescate en el mar y críticas a la inacción europea
Tras el asalto, la organización Open Arms participó en el rescate y remolque de varias embarcaciones que habían sido dejadas a la deriva tras la intervención israelí. Su fundador, Òscar Camps, ha denunciado que la actuación puso vidas en peligro al dejar barcos sin motores, sin GPS y sin comunicaciones en medio de una tormenta. “Esto no es seguridad. Es poner vidas en peligro”, ha afirmado, criticando además la falta de respuesta de la Unión Europea.
La misión continúa pese al ataque
Mientras tanto, parte de la flotilla ha logrado alcanzar aguas territoriales griegas. Unos 30 barcos permanecen fondeados en Creta a la espera de que pase el temporal, con la intención de continuar la misión. “Seguimos con confianza, determinación y ganas de seguir”, han señalado desde el grupo del Pirineo aragonés, reafirmando su objetivo de romper el bloqueo sobre Gaza y mantener la presión internacional.
La Global Sumud Flotilla había partido el pasado 12 de abril desde Barcelona con la participación de unas 3.000 personas de más de un centenar de países, incluyendo activistas aragoneses. Su objetivo: llevar ayuda humanitaria, denunciar el bloqueo y situar nuevamente la situación de Palestina en el centro del debate internacional, tras la interceptación de una misión anterior en 2025.
Más información del genocidio en Palestina en este especial.

