Hacia un socialismo ecológico (II)

Continuando con la reseña del interesante libro de Thomas Piketty (1) de mi artículo anterior, me centraré hoy en uno de sus 46 artículos mensuales (que constituyen la mayor parte del texto y que había publicado en Le Monde), concretamente en el que titula: "Por una Unión Parlamentaria Europea (UPE)", de junio de 2023. Habla de una nueva organización creada en 2022: La Comunidad Política Europea (CPE) que reúne, además de los 27 países de la Unión Europea (U.E.) a otros 20 más, entre los que cita a Noruega, Reino Unido, Suiza, Serbia, etc., indicando que "los debates y la …

Continuando con la reseña del interesante libro de Thomas Piketty (1) de mi artículo anterior, me centraré hoy en uno de sus 46 artículos mensuales (que constituyen la mayor parte del texto y que había publicado en Le Monde), concretamente en el que titula: "Por una Unión Parlamentaria Europea (UPE)", de junio de 2023.

Habla de una nueva organización creada en 2022: La Comunidad Política Europea (CPE) que reúne, además de los 27 países de la Unión Europea (U.E.) a otros 20 más, entre los que cita a Noruega, Reino Unido, Suiza, Serbia, etc., indicando que "los debates y la cooperación, cada vez más avanzados, deben extenderse a todo el continente y más allá, aunque sólo sea para afirmar y defender una base mínima de normas y principios políticos comunes, aun reconociendo que tendrá aún más dificultades que la U.E. para la toma de decisiones y poner en común los recursos necesarios para avanzar y tener peso en la evolución del mundo".

A causa de dichas dificultades, indica el interés de trabajar en varios niveles "comenzando con un núcleo de países dispuestos a ir más allá en la unión política", y a ese núcleo le propone un nombre: Unión Parlamentaria Europea (UPE). Y sugiere que "[...] dicho núcleo podría partir de la Asamblea parlamentaria franco-alemana creada en 2019, con ocasión de la renovación del tratado bilateral que une a ambos países, pero abriéndolo a todos los países que deseen adherirse y dotándola de poderes reales. Esta Asamblea desempeña actualmente un papel meramente consultivo, lo que también puede considerarse un periodo de rodaje".

Propone como ideal, que "la UPE incluyera al menos a Francia, Alemania, Italia y España, que juntas representan más del 70% de la población y del producto interior bruto de la eurozona, pero que incluso podría empezar con sólo dos o tres países". Este primer núcleo de países debería "avanzar en el campo del progreso social, medioambiental y de la justicia fiscal. [...] y en la práctica la UPE estaría facultada para aprobar un presupuesto de inversiones estratégicas, especialmente en las infraestructuras energéticas y de transporte, la renovación térmica de los edificios y un plan de inversiones masivas en sanidad, formación e investigación. El presupuesto sería votado por una asamblea europea compuesta por parlamentarios de los distintos países de la UPE, en proporción a las poblaciones y grupos políticos presentes en los distintos parlamentos nacionales. [...] Esa asamblea europea también tendría la facultad de contraer empréstitos conjuntos para financiar dicho presupuesto. E igualmente, habría que fijar límites a ese poder, especificados en el tratado intergubernamental por el que se creara la UPE, así como las condiciones para su reforma".

Para poder hacer frente a las numerosas crisis y desafíos que se presentarán "es esencial poder tomar decisiones con mayor flexibilidad y capacidad de reacción de lo que permiten las normas de unanimidad de la U.E. de 27 miembros", y [...] siguiendo el Manifiesto por la Democratización de Europa, lanzado en 2018 que consiguió más de cien mil firmas, la UPE también podría adoptar impuestos comunes sobre los beneficios de las multinacionales, las rentas y patrimonios más altos y los mayores emisores de carbono". Expone también que "el contexto de los últimos años permite ir aún más lejos y sustituir el difunto consenso de Maastricht por una nueva visión social y democrática del proyecto europeo, en la línea de las movilizaciones obreras de los dos últimos siglos [...]", y así, "imaginar que los países miembros confíen a la UPE la tarea de establecer normas mínimas para la representación de los trabajadores en el gobierno de las empresas o el sistema de financiación de los medios de comunicación y las campañas electorales".

Termina poniendo los pies en el suelo, indicando que "[...] sería absurdo pretender que el camino está trazado: está todo por inventar. No obstante, hay que insistir en dos puntos: en primer lugar, la alternativa que consistiría en una rápida refundación de los tratados de la Unión Europea con 27 miembros es una quimera. En segundo lugar, nada en las normas actuales impide a un núcleo duro de países avanzar más que los demás. Razón de más para ponerse manos a la obra, ahora mismo".

En la situación geopolítica actual, y especialmente con la crisis provocada en Oriente Medio por el presidente Trump con la guerra de Irán y la relación con la OTAN, esa nueva refundación de la UPE que propone Piketty podría encontrarse ya en el momento más oportuno, si Europa quiere realmente tener un papel reconocido en el mundo, frente a los tres bloques ahora configurados: Estados Unidos, China y Rusia.


(1) Hacia un socialismo ecológico. Crónicas 2020-2024. Thomas Piketty, 2024. Centro de Libros PAFF, SLU., 2024 (Traducción: Daniel Fuentes 2025).

Puedes leer la primera parte de este Altavoz aquí.

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