Glifosato, el veneno cancerígeno con el que se eliminan árboles en Zaragoza

El Ayuntamiento de Zaragoza está eliminando no solo los árboles afectados por las obras del Huerva, sino también otros ejemplares de la especie ailanto, catalogada como especie invasora. Un proceso que se está llevando a cabo en algunas ocasiones con el uso de un herbicida potencialmente cancerígeno y sin la debida comunicación a la ciudadanía.

Árbol de la especie ailanto envenenado con glifosfato en el Parque Bruil de Zaragoza

Integrantes del “Colectivo Planta Árboles Parque Bruil”, del que forman parte desde asociaciones vecinales y ampas de La Madalena, hasta otras entidades como la Asociación Mujeres Hispanoparlantes, y otras usuarias del Parque Bruil. expresan su máxima preocupación por el envenenamiento de árboles de la especie ailanto en dicho parque con un conocido herbicida: el glifosato, una sustancia extremadamente potente, utilizada por la gran resistencia de esta especie, y considerada potencialmente cancerígena por organizaciones como la OMS y denunciada por diferentes colectivos entre los que se encuentra Ecologistas en Acción.

Este procedimiento vulnera, además, la legislación vigente ya que según el Real Decreto 1311/2012 (art. 49.9), “la administración competente debe informar a los vecinos, directamente o a través de la empresa que realice el tratamiento, del lugar y fecha de aplicación del producto fitosanitario”. Sin embargo, desde el Colectivo ciudadano se asegura que “no se ha informado adecuadamente ni se ha señalizado la intervención, pese al riesgo que supone”.

El Ayuntamiento de Zaragoza liderado por el PP de Natalia Chueca viene ejecutado numerosas obras en distintas zonas de la ciudad que han supuesto un conflicto creciente con asociaciones ecologistas y vecinales. La desaparición progresiva de ejemplares de gran valor como las oliveras de Plaza Salamero, los árboles de Plaza Santa Engracia, o la tala de más de doscientos árboles en el Parque del Barranco además de los más de dos mil pinos que se planifica talar en los Pinares de Venecia en Torrero —con motivo de la ampliación del Parque de Atracciones—, forman parte de una estrategia que deja cada vez más zonas sin árboles maduros reemplazados por árboles pequeños, plantas de flor de temporada o enredaderas de maceta sin gran fuerza de sombra ni acción sobre el medioambiente.

Operarios en el Parque Bruil manipulando glifosfato

Este mes, el Ayuntamiento de la capital ha comunicado que gran parte de los árboles talados eran ailantos. Y, aunque esta especie está incluida en el listado de especies invasoras por la Unión Europea, dicho organismo recomienda su control y contención, pero no su erradicación masiva, especialmente en entornos urbanos donde no existe riesgo de expansión natural.

Los ailantos son la especie más afectada por las talas que se están llevando a cabo en la rivera del Huerva, y su desaparición se ha extendido a calles del centro de Zaragoza y parques aledaños del centro histórico. Curiosamente, muchos de estos ejemplares estaban situados en lugares donde se están instalando nuevas marquesinas del transporte público, lo que genera aún más indignación sobre la verdadera motivación para su erradicación.

Falta de información y peligros añadidos

A esta situación se suma la controversia entre ecologistas sobre si retirar o no el ailanto. Muchas coinciden en que, más allá de la catalogación de la especie, “la falta de información” sobre los riesgos y las motivaciones reales de estas talas “es preocupante”. Además, destacan el peligro que supone para las criaturas que a diario juegan en el parque de poder tocar árboles envenenados. En este sentido, asociaciones y colectivos subrayan que los árboles del Parque Bruil “no estaban incluidos en el Plan del Huerva”, y que una intervención así debería haber contado con un plan de reposición previo. “No se puede sustituir un árbol de más de 20 años por un palito sin graves consecuencias ecológicas, y menos en primavera, época de cría de aves”, manifiestan alguno de los vecinos.

¿Por qué hay tantos ailantos plantados en Zaragoza?

El ailanto o “árbol del cielo” es como se sabe una especie originaria de China. Y aunque hoy está considerada invasora, durante décadas se plantó de forma masiva en ciudades europeas por su alta resistencia a condiciones extremas y su rápido crecimiento. Zaragoza, con inviernos duros y veranos extremadamente calurosos, ha sido un entorno idóneo para esta especie, capaz de tolerar la baja calidad del aire por la contaminación, los suelos pobres, el viento, la cal del agua, la salinidad y la sequía. Además, no provoca grandes alergias, genera una abundante sombra gracias a su denso follaje y requiere muy poco mantenimiento. Así, esa capacidad de adaptación lo han convertido en una especie eficaz para crear rápidamente grandes zonas de sombra en barrios expuestos al tráfico y calles con poca vegetación.

Arboles de ailanto talados en la rivera del Huerva

El Glifosato, ¿es necesario un veneno tan potente?

El ailanto al ser un árbol tan resistente, si se tala sin más, suele rebrotar desde sus raíces. Por eso, para eliminarlo de forma definitiva, se recurre a métodos extremos como la inyección de hongos saprófitos o herbicidas sistémicos como el glifosato. Sin embargo, este método es altamente cuestionado en espacios urbanos, por su impacto ambiental y su peligrosidad para la salud de la vecindad, animales y del propio suelo.

El uso de este veneno potencialmente cancerígeno es un debate abierto en la UE, ya que datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman por ejemplo, que “alrededor de 10.000 agricultores mueren cada año debido a la intoxicación causada por plaguicidas”. A pesar de estos y otros datos preocupantes sobre su uso, en noviembre de 2023, la Comisión Europea renovó la autorización del plaguicida por un período de 10 años, hasta el 15 de diciembre de 2033. Una decisión objeto de controversia a la que grupos de investigadoras, ambientalistas y partidos políticos han expresado su oposición. Por ejemplo, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó al glifosato como “probablemente carcinógeno para los humanos” en 2015. Sin embargo, la UE aprobó su uso con recomendaciones concretas e información de la ciudadanía.

La utilización de glifosato en zonas verdes urbanas contradice los principios básicos de sostenibilidad y cuidado de la población y va en contra de las recomendaciones de numerosas entidades científicas, sanitarias y ambientales. A pesar de ello, el Ayuntamiento de Zaragoza ha optado por esta vía sin transparencia ni debate público.

Sombra de árboles de ailanto en Asalto, Alonso V y rivera del Huerva

Llamado ciudadano a la responsabilidad ecológica y sanitaria

Las asociaciones vecinales y colectivos ambientalistas exigen “la creación de una Mesa de diálogo ambiental con expertos independientes, para evaluar el riesgo real de los ailantos y su potencial beneficio ambiental en el contexto de cambio climático y tala desproporcionada”.

Asimismo, solicitan “una revisión urgente del plan de talas y sustituciones urbanas”, así como “soluciones sostenibles y progresivas para el control del ailanto, evitando productos tóxicos”. Y por todo ello, exigen “la paralización inmediata del uso de glifosato en zonas verdes, residenciales y de tránsito peatonal”.

“Zaragoza no puede permitirse seguir perdiendo árboles adultos —muchos de ellos los únicos que dan sombra real en verano— mientras se incrementa el cemento y desaparecen espacios verdes consolidados”, concluyen desde las entidades de la Madalena y el Parque Bruil.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies