El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos. Con esta cita de Antonio Gramsci comienza "La sanidad pública en la era post-covid". Un libro coral, colectivo, escrito por una veintena de autores y autoras profesionales de la Medicina, que invita a reflexionar sobre lo que hemos vivido en estos últimos tres años de pandemia mundial, un periodo demoledor que también supo sacar lo mejor de mucha gente: solidaridad, apoyo mutuo, tejer redes. Este es un libro que ofrece alternativas desde la solidaridad social y el derecho fundamental a la protección de la salud de todas las personas, desde lo público por encima de los intereses privados.
"La sanidad pública en la era post-covid", editado por Catarata, fue presentado en Zaragoza el pasado 21 de diciembre en un acto organizado por la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Aragón (ADSPA) y la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP). En la presentación participaron Carmen Sánchez Bellido, autora del capítulo "La influencia del medioambiente en la salud y en los sistemas sanitarios"; y Marciano Sánchez Bayle, coordinador de la publicación, doctor en Medicina, portavoz de la FADSP, vicepresidente de la Internacional Association of Health Policy, entre otros cargos.
Con Marciano Sánchez Bayle, que arrancó su intervención condenando el genocidio en Palestina, pudimos conversar antes de la presentación sobre las experiencias y lecciones aprendidas, los retos y problemas a los que se enfrenta el sistema sanitario, sobre la defensa de la sanidad pública, o la emergencia climática, las políticas farmacéuticas y las privatizaciones a la orden del día. Justo ahora cuando estamos viendo el regreso de las mascarillas a los centros sanitarios ante el notable aumento de las infecciones por virus respiratorios, que vuelven a poner en jaque al sistema de salud.
Todo, mientras gobiernos territoriales, como el aragonés de PP-Vox-PAR, presentan presupuestos con los que "no pretenden mejorar ni fortalecer nuestra sanidad pública", como denunció recientemente la ADSPA ante las cuentas del Ejecutivo de Jorge Azcón, apenas nueves meses después del aviso lanzado por la Mesa Aragonesa de la Sanidad en una multitudinaria movilización en la capital aragonesa: "Hemos llegado a una situación límite". Sin embargo, "la sanidad pública seguirá existiendo mientras haya gente dispuesta a defenderla", y, como cerró el acto Marciano Sánchez -citando de nuevo a Gramsci-, actuando "con el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad".
Un informe difundido por Sanidad, este 21 de diciembre, afirma que "la falta de coordinación y medios agravó el golpe de la pandemia en el Estado español”
Es una cosa evidente, en el libro ya lo señalamos. No solamente en España, en la mayoría de los países del mundo la repercusiones de los recortes de la crisis de 2008 tuvieron mucha influencia en la falta de capacidad en los sistemas sanitarios para responder a la pandemia. En el caso España, por poner un ejemplo, los presupuestos que tenía la sanidad pública en dinero nominal, sin descontar la inflación, no se recuperaron hasta el año 2019. Entonces claro, eso hizo que el sistema tuviese mucha menos capacidad de respuesta de la que hubiese sido deseable y razonable. Por otro lado, yo creo que hubo otra cosa, que también pasó en España, pero no solo en España prácticamente en todo el mundo, que a pesar de que la Organización Mundial de la Salud venía alertando desde diez o veinte años antes que existían muchos riesgos de que se produjese una pandemia de características más o menos similares a la que se produjo, pues los países no habían tomado no habían hecho los planes para poder responder con rapidez y eficacia. Pero en esto también en el mundo hubo situaciones muy distintas, porque está claro que en la zona del sudeste asiático la respuesta fue más rápida y eficaz.
"Si ahora volviese a surgir una pandemia de características similares la situación de partida sería peor"

Una de las preguntas clave del libro es: ¿Hemos aprendido algo de la pandemia?
Esto se puede tomar en dos sentidos. En el sentido de que si hemos aprendido lo que puede suceder, los problemas, etcétera, yo creo que sí. Ahora mismo, entre las y los sanitarios y también entre la población, todo el mundo es consciente de que existen riesgos de que se pueda volver a producir algún fenómeno de este tipo. Si la pregunta va en el sentido de que si hemos hecho los deberes para tomar aquellas acciones que pueden evitar que si hay una nueva pandemia tenga un impacto menor, claramente no. Y en el caso de España mucho menos.
¿En qué estado de salud se encuentra el sistema sanitario estatal?
Yo creo que en España, en el conjunto del país, la situación ha empeorado. Hay datos que aisladamente podrían ser anecdóticos, pero que en la práctica no lo son. Por ejemplo, la Atención Primaria sigue estando totalmente desactivada, no ha recuperado el tono que tenía previamente a la pandemia. Las demoras en la Atención Primaria siguen siendo generalizadas, muy importantes. Un porcentaje elevado de la población cuando pide una cita en su médico o su médica de familia la obtiene con más de una semana de demora. Eso, evidentemente, hace que la Atención Primaria no tenga capacidad de responder ante los problemas de salud de la gente. Ahí no se ha arreglado. Pero también en la atención hospitalaria sigue habiendo muchos problemas. El último barómetro sanitario sobre listas de espera, que publica el Ministerio de Sanidad, señala que en el primer semestre de 2023 se hicieron 109.000 intervenciones quirúrgicas en el conjunto del país menos que en el primer semestre de 2019. No hemos mejorado. Desgraciadamente, si ahora volviese a surgir una pandemia de características similares la situación de partida sería peor.
"Seguimos teniendo una gran debilidad de los sistemas de salud pública y muchos problemas de coordinación del conjunto del sistema sanitario"
Has nombrado las listas de espera y el mal funcionamiento de la Atención Primaria. ¿Son esos los problemas más importantes a los que se enfrenta la sanidad pública actualmente?
Son muchos los problemas. En lo que repercute directamente sobre la población, desde luego. El mal funcionamiento de la Atención Primaria y las listas de espera, tanto quirúrgica, de consulta externa o de pruebas diagnóstica. En cuanto al funcionamiento del sistema, está detrás de esto o es en gran parte la responsable de esta situación, es que seguimos con una infrafinanciación muy importante del sistema sanitario. Si no hay recursos suficientes, arreglar las cosas es mucho más complicado. Además, tenemos un problema importante con el gasto farmacéutico que en España es muy elevado y prácticamente fuera de control. Y seguimos teniendo una gran debilidad de los sistemas de salud pública y muchos problemas de coordinación del conjunto del sistema sanitario. Luego hay muchísimos más problemas.
Sobre la Atención Primaria, en el libro se lanza otra pregunta: ¿Es necesario un cambio de modelo para salvarla?
Yo creo que básicamente no. El modelo de Atención Primaria es un buen modelo, porque es un modelo de Atención Primaria de salud comunitaria. Son grupos multiprofesionales que están implicados con la población, que atienden a un colectivo de personas geográficamente delimitado y que no solamente se tienen que preocupar de la asistencia sanitaria, sino también de la prevención, de la promoción, la educación para la salud, etcétera. El problema es que eso, que eran y que son los objetivos que marca el modelo, en la práctica no se cumple. Lo que hay que hacer es recuperar esa situación.
"La colaboración público-privada no es tal. Se trata es de utilizar dinero público para fomentar y favorecer los negocios privados"

Los gobiernos, tanto el español y más los territoriales -ejemplo claro el de Aragón-, están apostando por la mal llamada “colaboración público-privado”. O sea, las privatizaciones. ¿Es una solución?
Está claro que no. Por dos motivos, primero porque encarecen muchísimo el coste de la atención sanitaria. Lo que se conoce en España es que cuando se pone en marcha un modelo este tipo, el coste de atención sanitaria se multiplica entre siete y once veces lo que sería la alternativa de provisión pública. Pero luego, además porque se crean una gran cantidad de incentivos de mercado que lo que hacen es favorecer lo que ellos llaman la eficiencia en el sistema sanitario, es decir, la disminución de los costes de la atención sanitaria por encima de la calidad de la atención y del derecho a la salud de la población. En realidad, la colaboración público-privada no es tal. Lo que se podría decir es que lo que se trata es de utilizar dinero público para fomentar y favorecer los negocios privados.
¿Qué papel desempeñó el lobby farmacéutico en la pandemia?
Fundamentalmente está relacionado con las vacunas, aunque también influyeron con la promoción de muchos tratamientos que luego se demostró claramente que no tenían rentabilidad. En el tema de las vacunas, yo creo que lo que hicieron es incrementar los costes de una manera tremenda de unos productos farmacéuticos que se habían producido básicamente con investigación pública, con financiación pública y que al final acabaron revirtiendo en beneficios escandalosos para las empresas. También hay que decir que en este caso, como ha sucedido muchas otras veces, los gobiernos de los países occidentales fueron muy permisivos con la con la industria, porque a pesar de todo lo anterior, permitieron unos costes muy elevados y protegieron las patentes por encima de todo. Impidieron que se pudiera eliminar las patentes al menos para aquellos países que tienen una situación económica que no les permitía comprar a estos precios tan abusivos. Eso lo que acabó haciendo es que un gran porcentaje de la población mundial no tuviera acceso a las patentes y evidentemente produjo mucha mortalidad y muchos sufrimientos innecesarios.
"Atajar la emergencia climática y una intervención totalmente absurda de poner la rentabilidad económica por delante de los intereses de la humanidad. Reforzar la sanidad pública, potenciar la Atención Primaria y garantizar el acceso a la atención sanitaria"
“Si la sanidad pública es el pilar esencial del estado del bienestar, la universalidad es su motor", ha declarado la nueva ministra de Sanidad, Mónica García. Recientemente has dicho que "hacía tiempo que no se tenía un buen nombramiento en Sanidad". ¿Hay esperanza con la nueva ministra?
Hay una frase, de estas hechas, que dice “la esperanza es lo último que se pierde”. A ver. Yo creo que la ministra, Mónica, es una mujer con ideas bastante claras y que ha demostrado personalmente un gran compromiso con el sistema sanitario público, y es una luchadora. El margen de maniobra que tenga es difícil de saber porque depende de muchas cosas y desde luego se va a enfrentar con lobbies muy potentes, tanto de la industria farmacéutica como de la industria tecnológica o los seguros privados y el sector de provisión privada. Lo va a tener con bastante complicado, pero creo que lo va a intentar y naturalmente le deseamos la mejor suerte del mundo, que no será la suya, será la de todas y todos.
La última pregunta. La covid no ha sido una pandemia aislada, se está advirtiendo que pueden llegar otras. ¿Cómo nos preparamos para afrontar el futuro?
Aquí hay dos partes fundamentales. La primera, la prevención. Habría que hacer movimientos, hacer actuaciones, para evitar que se volviera a producir y eso tiene que ver fundamentalmente con atajar la emergencia climática, la destrucción del hábitat natural y una intervención totalmente absurda de poner la rentabilidad económica por delante de los intereses de la humanidad. Creo que esta es una parte que está muy clara. Y luego, la segunda parte es que como evidentemente el efecto de esta prevención será un efecto a medio y largo plazo, no lo va a ser a corto plazo, es prepararse para la próxima emergencia de salud pública que se plantee. Y eso significa reforzar la sanidad pública, aumentar sus recursos, potenciar la Atención Primaria, garantizar el acceso a la atención sanitaria y a los productos necesarios para mantener la salud a toda la población del mundo y establecer sistemas de integración y de coordinación que permitan una respuesta adecuada cuando vuelva a surgir un problema parecido.

