Entendiendo el legado de la lucha por la igualdad racial en EEUU a través del cine

Las razones que explican de la agitación racial en EEUU que despertó la muerte de George Floyd hunden sus raíces en lo más profundo de la historia de ese país. Para entender mejor qué está ocurriendo y por qué, se proponen algunas películas y series que abordan el tema desde la esclavitud hasta hoy. Todas están basadas en hechos reales.

Fotograma de ‘Enmienda XIII’, de la directora, guionista y productora estadounidense Ava DuVernay.

De la esclavitud a la segregación del sur profundo

EEUU, a menudo autoproclamado “líder del mundo libre”, fue de los últimos países en prohibir la esclavitud en 1865 mediante la 13ª enmienda a la Constitución. España por su parte la permitió en Cuba hasta 1886; el último país fue Brasil donde algunas personas eran una propiedad privada hasta 1888. La necesidad de mano de obra esclava explica la llegada de africanos a los EEUU y sienta el punto de partida de la difícil relación entre blancos y negros en ese país. La película de 2013 “12 años de esclavitud” (Filmin) relata la historia real de un ciudadano afroamericano libre de Nueva York que es secuestrado en 1841 y sometido a trabajar como esclavo en campos de algodón. Con este brutal retrato de la esclavitud el director Steve McQueen ganó tres Óscars incluyendo el de “mejor película”.

Con la abolición que siguió al fin de la guerra civil estadounidense en 1865 entraron en vigor las leyes de “Jim Crow” que reglamentaban el estatus jurídico de los nuevos libertos bajo la máxima de que negros y blancos vivieran “separados pero iguales”. La realidad cotidiana de las personas de raza negra seguía siendo muy dura: tenían peores empleos, peores escuelas, peores viviendas y -por supuesto- no podían votar. La película muda “El nacimiento de una nación” (YouTube), dirigida por D. W. Griffith en 1915 fue un gran éxito comercial. Tan adelantada fue en sus innovaciones técnicas como retrógrada en su mensaje explícitamente racista. La cinta expresó los temores de los hombres blancos del sur a los negros tras la pérdida de sus privilegios como esclavistas e inspiró la refundación del Ku Klux Klan (desaparecido desde 1872).

A pesar de todo, algunas personas racializadas consiguieron prosperar. Un ejemplo fue el barrio de Greenwood de Tulsa, Oklahoma, conocido entonces como el “Black Wall Street”; en su época llegó a ser la comunidad negra más próspera de Estados Unidos. La serie "Watchmen" (HBO) arranca con el peor evento racista de la historia de EEUU: la masacre que sufrió esta comunidad en 1921. Tras la acusación contra un limpiabotas negro de acosar a chica blanca, hombres blancos atacaron violentamente las viviendas y negocios de Greenwood. Se ignora el número real de muertos de este silenciado incidente pero se estima que pudo llegar a 300.

El movimiento de los derechos civiles en los años 60

Después de la II Guerra Mundial, la situación de la población negra no había cambiado en gran cosa. La opresión racial fue especialmente acentuada en los antiguos estados esclavistas del Deep South (Sur Profundo). Allí perduró un régimen de segregación racial -no muy diferente al apartheid- hasta bien entrados los años 60.

Este sangrante anacronismo no fue superado por la magnanimidad de los blancos en el poder. De hecho, éstos no parecían saber muy bien qué hacer con aquella población de origen africano, una vez había perdido su función como mano de obra gratuita en las grandes plantaciones de algodón. Fue el movimiento de base por los derechos civiles el que, con enorme sacrificio, logró la igualdad legal real tras una lucha épica.

La intransigencia de la clase dominante blanca y la negativa de los movimientos sociales a desistir en sus reivindicaciones fueron tensando el clima social y político hasta el extremo, alcanzando su máxima expresión en la década de 1960.

En 1964, en un pueblo del sur donde el racismo estaba profundamente arraigado y el Ku Klux Klan seguía bien presente tres activistas defensores de los derechos civiles desaparecieron sin dejar rastro. Este hecho real es contado en la película de 1988 "Arde Mississippi" (Filmin) dirigida por Alan Parker con Gene Hackman y Willem Dafoe en los papeles protagonistas, thriller nominado a siete Óscars.

Solo durante el conocido como “largo y caliente verano de 1967” hubo en EEUU 159 disturbios raciales con el resultado de 85 muertes, 2.100 personas heridas y más de 11.000 detenidas. En Detroit tuvo lugar uno de los más violentos altercados entre los cuerpos de seguridad y la población negra; acabó con 43 muertes (la mayoría negros) y casi 700 heridos. La película “Detroit” (Filmin) quizá sea la que retrate eventos más similares a los disturbios de hoy a raíz de la muerte de George Floyd. En ella, Kathryn Bigelow relata lo ocurrido con un gran poder narrativo, tanto que resulta difícil de ver cuando uno recuerda que está basada en hechos reales.

Martin Luther King con su mediático discurso “Tengo un sueño” es la figura más conocida de esta época. La transformación de este joven pastor en carismático líder popular fue retratado la miniserie de tres capítulos “King” (Filmin). Cabe destacar su liderazgo de la marcha de 1965 para reivindicar el sufragio negro en Alabama, uno de los bastiones racistas del Sur Profundo. Esos difíciles 87 km desde Selma a Montgomery valieron la pena: ese mismo año se reconoció por fin la igualdad de derechos de toda la ciudadanía estadounidense independientemente de su color de piel. La gesta fue recogida por la aclamada película “Selma” (Filmin) de Ava DuVernay, subrayando su compromiso con la no violencia, que siempre consideró parte esencial de su la lucha. Su oposición a la guerra de Vietnam y su progresivo pero sólido acercamiento a la causa obrera -fue asesinado tras apoyar una huelga de basureros en Memphis- resultan cuestiones casi olvidadas hoy, como si los problemas raciales fueran ajenos a los de clase.

El activismo radical de Angela Davis y Malcolm X

Aunque su contribución a los derechos civiles de la población negra es incuestionable, Luther King ha eclipsado otras figuras de la época más radicales y acreedoras de no menos reconocimiento. 

Entre las figuras que merecerían mayor atención por su trayectoria de compromiso con la lucha está Angela Davis. El barrio de Birmingham, Alabama donde se crió, era conocido como Dynamite Hill por las bombas que sufría la población negra que cometían la osadía de mudarse allí. A pesar de las enormes dificultades, su tenacidad e inteligencia la llevaron a aprender francés y alemán y estudiar filosofía en la Sorbona y Fráncfort, donde descubrió el marxismo y conoció a Marcuse quien sería su director de tesis. Durante toda su vida ha compaginado el estudio e interés intelectual con el activismo radical.

Davis no solo era negra; también era mujer, feminista y comunista, ingredientes explosivos en el contexto estadounidense durante la Guerra Fría. Esto le granjeó no solo la esperable aversión de “las personas respetables” sino también el rechazo de no pocos Panteras Negras. En 1969 fue expulsada de la universidad donde enseñaba Filosofía por comunista. Tras una campaña popular por su readmisión pudo regresar a su puesto de trabajo. En esa época de activismo radical recibía tantas amenazas que necesitaba seguridad personal día y noche y llevaba un arma siempre encima. Una de sus armas fue usada en un asesinato y un secuestro, hechos por los que fue acusada. Temiendo una farsa judicial, entró en la clandestinidad y pasó a la lista de las 10 personas más buscadas por el FBI. Poco después fue capturada. Lo endeble de la acusación y su creciente figura como activista, desencadenaron una gran campaña internacional para su liberación. Tras año y medio en prisión (gran parte del cual estuvo aislada) y por momentos creyendo que iba a ir a la cámara de gas, fue absuelta. Al salir, viajó por el mundo para denunciar la situación de las y los presos políticos en EEUU y con solo 28 años escribió una autobiografía. Podemos escuchar a Angela y a muchas otras figuras importantes de la época en el documental “The Black Power Mixtape” (Filmin), en él se palpa el agitado ambiente político y social de esa época. Qué extraño y hasta extravagante resulta hoy el compromiso que ella adquirió, arriesgando su propia vida por personas que no conocía y sufriendo las consecuencias por ello. A día de hoy, Davis sigue comprometida contra el sistema carcelario y el racismo. Ofrece conferencias por todo el mundo que pueden ser fácilmente encontradas en internet. En el siguiente video, por ejemplo, habla frente a un CIE del Estado español (Centro de Internamiento de Extranjeros) de las condiciones que sufre la población extranjera en nuestro estado.

En el reciente documental “I Am Not Your Negro” (Filmin), se adapta la obra inacabada del escritor y activista James Baldwin “Remember This House” usando fragmentos del libro original como voz en off. La película aporta una visión sin adulterar de quien ha sufrido en sus carnes el racismo más cruel. El relato se detiene en las vidas de sus amigos y activistas Luther King, Medgar Evers y Malcolm X. 

A este último, Spike Lee le dedicó en 1992 la película titulada simplemente “Malcolm X” y protagonizada por Denzel Washington (ficha en Filmaffinity). Malcolm X fue un carismático líder del nacionalismo negro. Sustituyó su apellido de esclavo “Little” por X para remarcar que su verdadero apellido le fue arrebatado.

Su estancia en la cárcel le permitió evolucionar de la criminalidad hasta la línea más dura del nacionalismo negro representada por la Nación del Islam, organización político religiosa que más tarde ayudó a desarrollar y de la que fue una pieza clave. Tras denunciar la corrupción en la organización y acercarse a otros líderes del movimiento por los derechos civiles como Martin Luther King, decidió dejar la organización en 1964 y convertirse en un musulmán suní. Uno año más tarde fue asesinado a tiros por ex compañeros de la Nación del Islam, en un turbio caso sin resolver a día de hoy, salpicado por el programa de contrainteligencia del FBI, COINTELPRO. 

Precisamente, sobre el asesinato de Malcolm X, se estrenó hace unos meses el documental "Who killed Malcolm X" (Netflix). En esta pieza se muestra el trabajo del activista y periodista de investigación Abdur-Rahman Muhammad, que décadas después del asesinato del líder afroamericano, se embarca en una misión muy compleja: buscar la verdad en nombre de la justicia.

El racismo sobrevive a los 60 y adopta nuevas formas

Muchas reivindicaciones de los 60 siguen hoy tan vigentes como entonces: una reparación económica que satisfaga la deuda del país con su población negra, el cese del maltrato policial o terminar con el encarcelamiento enormemente desproporcionado de la población negra. Estas reivindicaciones son recogidas en el documental de 2016 “Enmienda XIII” (Disponible en Youtube).

El Ku Klux Klan también sobrevivió a los 60. Spike Lee nos cuenta con humor la improbable (pero real) historia de un policía negro que se infiltra en el Ku Klux Klan en 1978 en “BlacKkKlansman” (ficha en Filmaffinity). Esta entretenida película, que recibió muy buenas críticas y ganó un Óscar al mejor guión adaptado, en su escena final nos recuerda con imágenes reales de los eventos de Charlottesville en 2017 que la ideología del KKK sigue viva en los supremacistas blancos y la llamada “alt-right”.

A pesar de que la igualdad legal fue lograda sobre el papel, el sistema judicial estadounidense, no trató a las personas negras de la misma manera que si fueran blancas. Un triste ejemplo, ha sido expuesta en 2019 por  -una vez más- Ava DuVernay. A través de la miniserie de cuatro partes “Así nos ven” (Netflix) DuVernay nos cuenta la historia de cinco adolescentes que en 1989 fueron obligados a confesar la brutal violación de una joven banquera que fue encontrada casi muerta en Nueva York. En aquél momento un constructor (Donald Trump) pagó anuncios pidiendo la pena de muerte para los cinco y dio entrevistas diciendo que sentía odio. Después de que el verdadero autor confesara, sus condenas fueron anuladas en 2002. Hoy dedican sus vidas a luchar contra los abusos judiciales. Preguntado recientemente, Trump ha rechazado disculparse.

Aunque hoy casi nadie se autodenomina racista, el racismo no ha desaparecido; simplemente muta en formas más sutiles. Precisamente, la película “Queridos Blancos” o “Dear White People" y la serie homónima (Netflix) retratan desde la sátira y las relaciones amorosas en un campus las complejas relaciones entre diferentes grupos raciales en el EEUU contemporáneo. La falta de experiencia de ambas comunidades compartiendo espacios y tratándose como iguales pone de relieve el largo camino que queda para sanar las profundas heridas raciales que se hunden en la historia de este país. 

Por último, mencionaré la recién estrenada serie “Little Fires Everywhere” (Prime Video) cuyos ocho episodios nos plantean cómo algunos blancos, deseosos de dejar atrás la etiqueta de racistas, adoptan -desde el privilegio- una actitud paternalista y clasista hacia los negros a quienes en realidad no consideran como iguales. El guión nos plantea una historia emocionalmente intensa que desde lo íntimo y cotidiano dibuja un complejo problema social.

Las personas que combatieron la discriminación por razón de raza con su legado de lucha nos recuerdan hoy que la desobediencia civil y la acción directa masiva pueden ser efectivas para lograr importantes logros sociales. No nos debe sorprender que los ecos de la agitación producida por la muerte de George Floyd hayan llegado a todo el planeta, pues aún queda mucho camino por recorrer para alcanzar la igualdad real de todas las personas sin importar su origen o color de piel en todos los países del mundo, incluido el nuestro. Aunque no haya tanta y tan buena filmografía.

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