#MarchaEbro  Ecología

“En Teruel, los ríos también existen”, varias asociaciones se concentran para visibilizar el desastre ecológico del Guadalop

El lecho del río, las gravas laterales y la vegetación ribereña han perdido su capacidad de ser soporte de vida. Si falla la vegetación de las riberas, falla el filtro natural de las aguas, o el refugio y alimento a diferentes especies de animales, tanto del propio río como del entorno que sustenta.
| 17 abril, 2019 11.04
“En Teruel, los ríos también existen”, varias asociaciones se concentran para visibilizar el desastre ecológico del Guadalop
Río Guadalop

La forma en que se ha realizado el desembalse de las aguas de la presa de Santolea es para varias asociaciones un ejemplo más de “falta de seriedad y de interés” a la hora de actuar en la “España vacía”. La Asociación Amigos del Guadalope junto con otras entidades como la Asociación Santolea Viva, COAGRET, El Bergantes NO se Toca y Salvemos el Puente de Castellote ha denunciado las graves afecciones que han ocasionado los lodos del río para el agua de boca y de riego que consumen varios pueblos de la zona.

Algo parecido ocurrió en los años 1995-97 con el vaciado de la presa de Joaquín Costa (embalse de Barasona), cuando la cantidad de lodos que arrastró el agua originó tales daños que alertó la necesidad de regular de forma importante este tipo de actuaciones. A partir de entonces, todo vaciado de presa debe realizarse de forma paulatina, poniendo a salvo por un lado la fauna piscícola para evitar muertes masivas y por otro lado evitando que los lodos desciendan en grandes cantidades con el agua desembalsada, reteniéndolos y retirándolos del cauce.

Sin embargo, estas asociaciones han subrayado en un comunicado que “todo indica que esto no se ha hecho correctamente: cuatro meses después del vaciado de la Presa de Santolea, el ecosistema del Río Guadalop sigue gravemente alterado y las poblaciones aún no tienen agua de boca o para riegos”.

Ante esto, diversas entidades ciudadanas se han unido para realizar actos reivindicativos el día 17 de abril, conjuntamente con la “Marcha del Ebro” que viene recorriendo diferentes localidades en defensa del Ebro, de sus ríos y sus gentes.

Se ha convocado una concentración en Santolea, de donde saldrá una marcha ciclista que, pasando por Castellot, Abenfigo y Lo Mas de las Matas, terminará en Aiguaviva; allí se realizará un acto de presentación y el espectáculo de marionetas “Hubo” de la compañía de Teatro “El Patio”.

Esta cita en torno al Guadalop es un intento de “hacerse oír, puesto que pocas personas más allá de esta comarca saben que en Aguaviva se han tenido que tomar medidas urgentes para evitar que sus vecinos se quedaran sin agua de boca. Ni que por las acequias baja barro para regar los campos de Aguaviva, de Castellote o de Mas de las Matas, con mayor problema allí donde hay instalados sistemas de riego con las tuberías obstruidas”, recuerdan desde estas entidades.

Ni sobre las orillas del Guadalop, ahora cubiertas de varios centímetros de un lodo que no deja respirar a las raíces. El lecho del río, las gravas laterales y la vegetación ribereña han perdido su capacidad de ser soporte de vida. Si falla la vegetación de las riberas, falla el filtro natural de las aguas, o el refugio y alimento a diferentes especies de animales, tanto del propio río como del entorno que sustenta. Se está dejando sin vida las aguas de un Guadalop hasta ahora muy frecuentado y conocido por pescadores y amantes de la naturaleza.

Para estas entidades tampoco se conoce la historia del pueblo de Santoleya, sacrificado por la construcción del pantano. La próspera localidad finalmente fue demolida casa por casa en el año 1972, a pesar de que nunca se ha inundado ni se inundará por el embalse. Sus oriundos y descendientes piden que su memoria sea restituida antes de que las obras del pantano terminen, para así hacer justicia y reconocimiento a Santoleya.

Esta llamada sobre el Guadalop es también un intento de invitar a las gentes de esta zona “en una fuerza común, porque en los tiempos que corren, ahora más que nunca es necesario que en los pueblos se recuerde que la naturaleza son la base de su existencia, que las tierras, los montes y los ríos son parte de su identidad; que sin ríos vivos no hay pueblos vivos”, añaden.

El proyecto del recrecimiento del embalse lleva décadas sobre la mesa. Una vez autorizado y comenzadas las obras, tuvo que retirarse porque que el proyecto que no tuvo en cuenta “ciertos problemas de estabilidad geológica de la zona”. Reescrito de nuevo, los hechos constatan otro flagrante error: el proyecto no había incorporado las afecciones a los usos derivados del Azud de Abenfigo. Además se cuestiona la capacidad de la ataguía construida para retener los lodos.

“Es posible que con las lluvias de primavera bajen más lodos y la lengua de barro llegue al embalse de Calanda. Es posible que la capacidad de las riberas de regenerar vida se agote y acabe también muriendo. Es posible que el azud, que ya no es azud porque está totalmente colmatado de barro, continúe desviando agua con lodos a las acequias. Y es posible que los pueblos afectados se unan en una sola voz y tomen las riendas de lo que ocurre en sus tierras”, concluyen desde estas asociaciones.

17 abril, 2019

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