Elecciones legislativas en Venezuela: entre el asedio de EEUU, el boicot electoral y la pandemia

Más de 20 millones de venezolanos y venezolanas están llamadas de nuevo a las urnas este domingo para renovar la Asamblea Nacional. Este órgano tendrá de "sentar las bases legales para que Venezuela esté en mejores condiciones de enfrentar los grandes desafíos que impone el bloqueo, abriendo las puertas para la recuperación económica y la protección de los derechos del pueblo, vulnerados por la agresión internacional y sus cómplices internos".

Una venezolana porta los retratos de Hugo Chávez y Simón Bolivar. Foto: PSUV

Venezuela ha entrado esta semana en la recta final hacia sus elecciones legislativas y lo ha hecho tras el levantamiento de las restricciones establecidas para intentar controlar la pandemia por COVID-19, mientras las autoridades ofrecen un proceso de votación "seguro" para este domingo, 6 de diciembre, cuando la población venezolana está llamada de nuevo a las urnas para renovar la Asamblea Nacional.

Esta elecciones, en las que se elegirán a 277 diputados y diputadas, corresponden al período 2021-2026, tal como establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que fija en cinco años el período parlamentario. La nueva Asamblea que resulte de esta elección debe instalarse el 5 de enero del 2021, según marca la ley venezolana. El proceso registra la participación de 107 partidos políticos, con un total de 14.000 postulaciones. Según el Registro Electoral Definitivo podrán ejercer su derecho al voto 20.710.421 electores y electoras.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), "cumpliendo con los principios de democracia, transparencia, celeridad y eficiencia", adquirió un nuevo modelo de máquina de votación que garantiza un voto automatizado más rápido y confiable, que agilizará los procesos de elección, así como los de auditoría previa y posterior, informa el Ministerio de Exteriores venezolano en una nota de prensa. "La confianza en el sistema electoral venezolano se basa en la existencia de 16 auditorias antes y después de las elecciones con la participación de todos los factores políticos participantes en las elecciones, quienes garantizan y certifican el funcionamiento y comportamiento del sistema automatizado de votación", añade la nota.

Asimismo, ante la situación especial causada por la pandemia del COVID-19, el Poder Electoral, en coordinación con otros órganos del Estado, desarrolla el Plan Estratégico de Bioseguridad, para proteger a la ciudadanía de este importante evento de la democracia venezolana.

Contexto: bloqueo y boicot electoral

Las elecciones se realizarán en un contexto de país asediado por el bloqueo que impone el gobierno de Estados Unidos, y de amenazas permanentes de intervención por parte de la principal potencia militar del mundo, que pese a sus reiterados fracasos, ha seguido empeñada en ejecutar desde 2002, su doctrina del "cambio de régimen", apelando a intentos de golpes de Estado, financiando a la oposición terrorista, intentos de magnicidio, imposición de un gobierno paralelo, y más recientemente, el despliegue fallido de una invasión mercenaria.

"El compromiso estrecho de actores de la derecha y la ultraderecha venezolana con esta agenda injerencista y golpista diseñada desde EEUU, se ha visto expresado también de manera reiterada en el intento de boicot a los procesos electorales, como única vía para deslegitimar a priori sus resultados", denuncia el Ministerio de Exteriores. Esta fórmula opera desde 2005 "cuando sectores opositores se negaron a participar en las elecciones parlamentarias, pero su fracaso como estrategia política, ha apuntalado enormes fricciones y el resquebrajamiento de la unidad que una vez exhibiera el bloque opositor de derechas".

Pasados 10 años, van unidos en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las que la oposición obtuvo una mayoría. Estos comicios se realizaron con las mismas normas y protocolos vigentes para este año 2020, y sin la necesidad de observación internacional alguna. Sus resultados fueron de inmediato reconocidos por el presidente de la República, Nicolás Maduro, y las fuerzas políticas que apoyan al Gobierno Bolivariano.

En estas elecciones, un numeroso y mayoritario grupo de partidos de oposición se ha revelado contra el intento de sabotaje de las elecciones impulsada por otro sector de la oposición. "De este modo se recupera la participación electoral y la gran pluralidad política existente en la sociedad venezolana. Estas elecciones se constituyen en el verdadero diálogo político entre el pueblo venezolano que contribuirá, una vez instalada la Asamblea Nacional, al desarrollo social, político y económico de Venezuela, con la participación de todos los sectores políticos y los Poderes del Estado", continúa la nota. Estas elecciones "también permitirán dejar en evidencia y aislados a aquellos sectores que se niegan al ejercicio de la política por las vías democráticas y constitucionales".

El Presidente Nicolás Maduro, ha hecho públicas las invitaciones a este proceso electoral a la Unión Europea, así como a distintos organismos multilaterales y a partidos y gobiernos del mundo para que se integren al acompañamiento internacional, "con apego al respeto a la soberanía y a la libre autodeterminación de los pueblos".

Venezuela quiere paz

El gobierno bolivariano ha tenido como "propósito fundamental" profundizar el proceso de "reconciliación nacional" para que los asuntos políticos "sean dirimidos por vías pacíficas y democráticas".

En este contexto, en este año de elecciones, el Presidente Nicolás Maduro decretó una Ley de Amnistía que permitió la libertad de 50 presos y el perdón para 60 dirigentes opositores que participaron activamente en los actos de terrorismo político (guarimbas) que vivió el país entre los años 2014 y 2017, cuando se produjeron más de 40 muertes, incluyendo personas que fueron quemadas vivas en las calles, así como severos daños materiales a instituciones públicas y privadas, y un clima general de zozobra que atentó contra la paz ciudadana.

La oposición ante los procesos electorales

Según afirma el Ministerio de Exteriores, un sector de la oposición venezolana, que goza de apoyo mediático y político de un grupo de gobiernos extranjeros que sigue la agenda injerencista de EEUU, "se mantiene en la línea no democrática, al no participar ni en los procesos de diálogo, -donde sí han intervenido otros actores de oposición-, ni en las elecciones, pues persisten en buscar una fractura institucional con fines desestabilizadores".

Sin embargo, "nuevamente se exhibe un resquebrajamiento de la unidad del bloque opositor, al deslindarse diversos partidos políticos que optan por la vía democrática, que rechazan abiertamente el boicot a las elecciones y la agenda de violencia política y de injerencia, que han venido siguiendo a rajatabla partidos como Primero Justicia y Voluntad Popular".

Unidos en el bloque denominado Alianza Democrática, los partidos de la oposición democrática que formaron parte de la Mesa de Diálogo y Paz con el gobierno bolivariano, participarán en estas elecciones. La conforman los históricos partidos Acción Democrática y Copei, además de El Cambio, Cambiemos y Avanzada Progresista.

El clímax de la división opositora se puso en evidencia más recientemente cuando el dirigente opositor Henrique Capriles, ex gobernador de Miranda y militante de Primero Justicia, expresó su distanciamiento de Juan Guaidó y su agenda abstencionista, al manifestar su intención de participar en las elecciones, apoyado por un grupo de diputados de la actual Asamblea Nacional y diversas agrupaciones civiles, incluida la patronal de empresarios. Más tarde, Capriles se retractó de participar, exigiendo la postergación del proceso para el mes de marzo del 2021.

Por su parte la Conferencia Episcopal Venezolana, hasta ahora alineada con la agenda de la oposición golpista, también abogó por la participación electoral.

Asamblea Nacional, "institución clave para la democracia"

La elección del 6 de diciembre es "la oportunidad constitucional de renovar y restablecer el pleno funcionamiento de uno de los pilares del Estado, como es la Asamblea Nacional, foro político por excelencia, espacio de equilibrio, de pluralidad, diversidad y convivencia política", añade la nota del Gobierno venezolano.

El Parlamento "es la vida del Estado democrático, social, de derecho y de justicia que mandata la Constitución y que le corresponde al pueblo elegir, confiando en que cumplirá su papel constitucional, como centro del debate político entre las más diversas fuerzas que reflejan la pluralidad del país, teniendo como fundamento la Constitución y el respeto a la soberanía nacional".

La nueva Asamblea Nacional, tendrá "la misión estratégica" de "contribuir a la normalización de la vida institucional del país", a ser "parte clave de la estabilidad política" y "sentar las bases legales para que Venezuela esté en mejores condiciones de enfrentar los grandes desafíos que impone el bloqueo, abriendo las puertas para la recuperación económica y la protección de los derechos del pueblo, vulnerados por la agresión internacional y sus cómplices internos".

Por el respeto a la soberanía del pueblo de Venezuela

En 20 años desde el triunfo de la revolución bolivariana, se han celebrado veinticuatro elecciones que "permitieron a su ciudadanía determinar su futuro eligiendo a las personas y organizaciones políticas de forma libre y soberana", recuerdan, en un manifiesto conjunto, el Partido Comunista de España (PCE), Partido AKEL de Chipre, los Partido Comunistas de Bohemia y Moravia, Palestina, Portugal, Sudan y el Partido del Trabajo de Corea.

Desde el triunfo el triunfo de las elecciones presidenciales de Hugo Chávez el 6 de diciembre de 1998 con el 56,5% de los votos hasta el día de hoy, "la oligarquía y las élites venezolanas, que aprovecharon durante decenios la enorme riqueza del país para acumular grandes riquezas a costa de la desigualdad, analfabetismo y la pobreza de la mayoría del pueblo, no se resignaron a aceptar la soberanía popular realizando todo tipo de acciones, incluido golpes de estado, para torcer la voluntad popular expresada en las urnas", denuncian.

"La derecha y ultraderecha internacional sometieron al pueblo venezolano a una continua y planificada injerencia en coordinación con la oposición golpista venezolana para impedir u obstaculizar el programa comprometido de la revolución bolivariana de transformación social con una economía al servicio de la mayoría social. Con la administración del recientemente derrotado presidente Trump, el nivel de injerencia se acentuó hasta el extremo de reconocer a un 'autoproclamado presidente' Juan Guaidó incurso en operaciones violentas y golpistas alentando el bloqueo económico criminal dirigido por la Administración norteamericana. El objetivo del imperialismo no solo era y es torcer la voluntad popular venezolana, sino propiciar en toda América Latina y Caribe una ruptura con el proceso de regionalización iniciada con políticas enfrentadas al neoliberalismo tutelado por los EEUU de América", critican.

Por todo ello, llaman a respetar el proceso electoral legislativo del 6 de diciembre en Venezuela y a denunciar cualquier tipo de injerencia. Del mismo modo, manifiestan su solidaridad "con el pueblo venezolano en su empeño por diseñar su propio futuro".

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