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El ultraderechista Bolsonaro asume el Gobierno de Brasil excluyendo a la población indígena y LGTBIQ

El nuevo presidente de Brasil ha prometido en su primer discurso tras jurar el cargo este 1 de enero que liberará al país de las "amarras ideológicas", con un pleno respeto "a las religiones y a las tradiciones judeo-cristianas", y combatirá "la ideología de género" que, en su opinión, imprimieron en la sociedad y la política los anteriores Gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff. Los primeros decretos firmados por Bolsonaro establecen la fijación del salario mínimo por debajo de lo pautado por el Congreso, la exclusión de la población LGBTIQ de las políticas de derechos humanos, la colocación de las tierras indígenas al servicio de actividades comerciales y la destitución de funcionarios que "defiendan ideas comunistas".
| 2 enero, 2019 16.01 | Última modificación: 20.30 horas
El ultraderechista Bolsonaro asume el Gobierno de Brasil excluyendo a la población indígena y LGTBIQ
Jair y Michelle Bolsonaro.

En un discurso de escasos diez minutos ante el pleno del Parlamento que evocaba al de los mandatarios de EEUU, el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abiertamente racista, machista y homófobo, declaró: “Convoco a cada uno de los congresistas a ayudar en la tarea de liberar definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia, de la sumisión ideológica”. “Este es el día en que el pueblo comenzó a liberarse del socialismo”, añadió.

Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército admirador de la dictadura brasileña y que ganó las elecciones del pasado octubre con un 55% de los votos, se comprometió también a promover los “valores” más conservadores de la sociedad y afirmó que impulsará el desarrollo de “buenas escuelas” con el fin de preparar a las nuevas generaciones para “el mercado laboral, y no para la militancia política”.

Igualmente, prometió que durante su mandato atenderá a los brasileños que “desean conquistar por mérito buenos empleos y sustentar sus familias” y que “exigen” salud, infraestructuras y “respeto de los derechos fundamentales”. “Orden y progreso (…), ninguna sociedad se desarrolla sin respetar esos preceptos”, expresó Bolsonaro en alusión al lema inscrito en la bandera de Brasil.

Su primer discurso se produjo ante el Congreso, poco después de jurar el cargo de presidente del país para los próximos cuatro años. “Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución brasileña” y “observar las leyes, por el bien del pueblo brasileño”, declaró el ahora gobernante, quien fue seguido por el nuevo vicepresidente Hamilton Mourao, general de la reserva del Ejército, en un juramento similar con la mano sobre la Carta Magna.

A la ceremonia han asistido los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra; y Uruguay, Tabaré Vázquez.

Asimismo, estaban presentes los primeros ministros de Israel, Benjamín Netanyahu; Hungría, Viktor Orbán; y Marruecos, Saadedine Othmani, así como los presidentes de Portugal, Marcelo Rebelo de Souza, y Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca, entre otras autoridades. El presidente de EEUU, Donald Trump, fue de los primeros en felicitar al mandatario ultraderechista brasileño.

Las primeras medidas de Bolsonaro contra la población indígena, el colectivo LGTBIQ y el “comunismo”

Los primeros decretos firmados este miércoles por Bolsonaro establecen, entre otras, la fijación del salario mínimo por debajo de lo pautado por el Congreso, la exclusión de la población LGBTIQ de las políticas de derechos humanos, la colocación de las tierras indígenas al servicio de actividades comerciales y la destitución de funcionarios públicos que “defiendan ideas comunistas”, según informa TeleSur.

El mandatario ultraderechista decidió la reducción del salario mínimo a 998 reales (257,5 dólares). Se trata de un ajuste de tan solo 96 reales anuales para 48 millones de personas que perciben el salario mínimo, el cual rige todas las relaciones de trabajo en el país y funciona como referencia para el monto de las jubilaciones.

Asimismo, se confirmó el desmantelamiento por decreto de la Secretaría de Educación Continuada, Alfabetización, Diversidad e Inclusión (Secadi), que el Gobierno del expresidente Lula Da Silva había creado en 2004 para abordar temas relacionados a los derechos humanos, la diversidad y las relaciones étnicas.

Además, con este decreto quedó excluida en la práctica la inclusión de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, intersexuales y queers, en la nueva política del Ministerio de la Familia, Ciudadanía y Derechos Humanos, comandado por la pastora evangélica Damas Alves.

Esta decisión del Gobierno de Bolsonaro indica que “condenará a esa población a la invisibilidad y la dejará fuera de las políticas públicas. Lo que es, sin duda un gran retroceso”, denunció la diputada del Partido de los Trabajadores (PT), María del Rosario.

Revisar toda la estructura de la administración pública y destituir a aquellos funcionarios que defiendan ideas “comunistas”, es otra de las medidas totalitarias asumidas por el Gobierno ultraderechista de Bolsonaro, tal y como informó el ministro de la Presidencia, Onyx Lorenzoni que ya ha anunciado la destitución de unos 300 funcionarios con contratos temporales en su cartera.

A través de otro polémico decreto Bolsonaro quitó potestades a la Fundación Nacional del Indio (Funai) y decidió traspasar al Ministerio de Agricultura la posibilidad identificar y delimitar la demarcación de las tierras indígenas del país, las cuales quedan abiertas para actividades comerciales, hasta ahora prohibidas, como la minería. “Donde hay tierra indígena hay riqueza debajo de ella”, ha llegado a afirmar el mandatario brasileño.

También ha comenzando su política de realineamiento con EEUU de Donald Trump. En este sentido, Bolsonaro recibió al secretario estadounidense, Mike Pompeo, quien asistió a la ceremonia de investidura en representación de Trump.

El nuevo presidente brasileño trata de emular a su homólogo de la Casablanca y ya ha mostrado su intención de abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático y trasladar la embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén en contra de las recomendaciones de la ONU. Dos medidas similares a las tomadas por Trump en Estados Unidos.

En materia de “justicia”, ya se ha hecho efectivo el nombramiento de Sergio Moro -el exjuez federal que encarceló a Lula-. Moro estará al frente del Ministerio de Justicia de Bolsonaro para “iniciar una nueva era de ley y orden”.

Pero esto no es todo ya que se espera que en las próximas semanas se anuncie la flexibilización de las leyes para la posesión y adquisición de armas de fuego y los detalles para avanzar en la privatización de Eletrobrás, entre otras medidas.

2 enero, 2019

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