El silencio de los corderos: las múltiples amenazas al sector primario y su debilidad

Ante las últimas declaraciones del consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, desde el Colectivo Malas Yerbas proponemos que sean las organizaciones agrarias UAGA y UPA, pues la pequeña agricultura y ganadería no se puede defender sola cuando la administración está del lado de los fondos de inversión, quienes defiendan el modelo productivo soberano, sostenible medioambientalmente y viable económicamente: una forma de producir local, social y familiarmente que alimenta al mundo y que vertebra el territorio

Foto: Sam Carter en unsplash

Javier Rincón, consejero de Agricultura de la DGA, fue entrevistado el pasado 13 de enero en el programa La Rebotica de la Cadena Ser. Muy tranquilo y seguro respondió a las preguntas a cerca de la situación del sector primario, del relevo generacional, de la llegada de fondos de inversión al campo, de los centros de datos, de los grandes proyectos de transformación agroalimentaria que están en marcha, de la implantación de las energías renovables, de la gestión del agua y los regadíos, de la Ley de Agricultura Social y Familiar y de la falta de trabajadores en su Departamento del Gobierno de Aragón.

Todos esos temas tratados por el consejero de Agricultura, Javier Rincón, son temas capitales para el presente y futuro de la producción de alimentos en Aragón y la permanencia de las personas agricultoras y ganaderas en nuestra actividad. Cuestiones que dentro del sector nos quitan el sueño, debatimos sobre ellas ampliamente y asistimos a una pugna entre distintos intereses que podríamos sintetizar de la siguiente manera.

Por un lado está la opción de un modelo productivo basado en la concentración de tierras, el aumento de la dimensión y la especialización de la producción agraria, la tecnificación y digitalización sin límites, para satisfacer a un mercado de alimentos, injusto y desregulado, que desperdicia el 40% de los alimentos que se producen. No importa quién posea las tierras ni lo que haga en ellas, tanto si es una persona que vive y forma parte del territorio como si es un fondo de inversión inglés que adquiere 600 hectáreas en las Cinco Villas, lo importante es ser competitivo en un mercado global y asumir las demandas del mercado. Las personas del sector primario se deben ‘modernizar’ para adaptarse a esta nueva situación o dejar la actividad y vender sus campos a esas grandes empresas o fondos de inversión ávidos, como el cáncer, de extenderse sin medida. En éste modelo el beneficio económico está en el centro y gracias a él Aragón ha perdido 1.300 agricultores y agricultoras en los últimos cinco años.

Por otro lado está la opción que sitúa el derecho a una alimentación accesible y de calidad de todas las personas en el centro y defiende un modelo productivo soberano, sostenible medioambientalmente y viable económicamente. Con personas viviendo y produciendo en los pueblos para una sociedad en donde la alimentación no sea un bien de mercado más. Es eso que llamamos agricultura y ganadería socialmente necesarias y se traduce en una forma de producir local, social y familiar. Es el modelo que alimenta al mundo y que vertebra el territorio, que da salida profesional digna a las personas y que podría ser una opción de futuro para el medio rural, el clima y las demandas sociales de alimentos sanos y sostenibles. La agricultura y ganadería social y familiar. El modelo que dicen defender las organizaciones agrarias UAGA y UPA.

Las palabras de Javier Rincón en dicha entrevista muestran, claramente, cómo la apuesta de la DGA por el segundo modelo, por la agricultura social y familiar, se diluye a medida que la riada de grandes inversiones y de proyectos macro productivos nos arrasa.

Es tremendamente preocupante que, con esa seguridad, el consejero despache unas declaraciones que van en contra de la inmensa mayoría de agricultores y ganaderas de Aragón, que nos vemos amenazadas por una nueva realidad que se impone a base de billetera y complicidad institucional. Los nuevos modelos, y los nuevos agentes, no vienen a garantizar una producción de alimentos de calidad y accesibles, tampoco las personas productoras de siempre que se suben a ése barco lo harán. Necesitamos parar esta dinámica que supondrá, en pocos años, el fin de lo poco que queda de un modelo de producción de alimentos sostenible y en manos de pequeños agricultores. Es escandaloso que desde la administración se relativice la gravedad de ésta situación y se juegue al Monopoly con las cosas de comer de la sociedad y con el futuro de las personas que vivimos y trabajamos en nuestros pueblos y que, aún hoy, alimentamos al mundo.

La pequeña agricultura y ganadería no se puede defender sola de esto y menos cuando la administración está del otro lado. Son las organizaciones agrarias que defienden un modelo de producción social y familiar las que deben sentir insoportable el zumbido de oídos al escuchar al consejero despacharse de éste modo. Son las organizaciones agrarias las que disponen de estructura y herramientas para combatir ésta amenaza y defender al pequeño agricultor que cada día cultiva sus tierras y vende sus productos.

Deben buscar alianzas en la sociedad civil, ésta situación nos ocupa a todos y a todas, existen muchas voces preocupadas por los mismos problemas y debemos aunar esfuerzos ante tamaña amenaza. Son las organizaciones agrarias las que deberían levantar la voz y responder a éstas declaraciones de Javier Rincón contundentemente, exigiendo una rectificación y llamando al sector y a la sociedad a defenderse y movilizarse ante una amenaza clara, el cambio de paradigma productivo. Las herramientas para defendernos deben funcionar. Las personas productoras nos despertamos gritando pensando en lo que se viene, pero de seguir así pronto guardaremos también silencio. El silencio de los corderos.

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