El pasado viernes, la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA) presentaba en Zaragoza su Balance 2024, una herramienta imprescindible con los datos profesionales “para conocer nuestro sector”, afirmaban.
Afirman que el año 2024 ha continuado la tendencia del 2023 y ha estado marcado “por las adversidades climáticas, fundamentalmente por la sequía” en las comarcas centrales y del sur “y por la guerra de Ucrania. Y que los buenos precios registrados en la campaña 2022 “comienzan a recordarse como excepcionales”, ya que en 2024 han continuado, por segunda campaña consecutiva, descendiendo.
En cuanto a la meteorología, que ha tenido un comportamiento muy desigual en Aragón “provocó un desarrollo idóneo de los cultivos herbáceos en la margen izquierda del Ebro, mientras que en la margen derecha las lluvias no llegaron durante la siembra y no fue hasta febrero cuando comenzaron a nacer los sembrados, lo que provocó que no acabaran el ciclo”.
La campaña 2024 en el sector de la fruta está dentro de los volúmenes normales. “Se han recuperado las cifras de producción gracias a la ausencia de incidentes meteorológicos destacables, pero tampoco han sido las condiciones óptimas para alcanzar el máximo potencial. Además, el aumento en la producción no se trasladó a los precios, que han sido más bajos que en 2023”, señalan desde UAGA.
Hay que destacar la reducción de la producción en olivar “un 60% menos de producción, sustentada por los regadíos. En los secanos, la vecería, unida a la sequía y el calor durante la floración, redujeron la cosecha drásticamente”, aseveran.
La producción final ganadera en 2024 ha sufrido un descenso del 1,9 % con respecto al año 2023, estableciendo una cifra en torno a 3.864.817.435 euros. Casi todos los subsectores (porcino, vacuno, otras ganaderías y productos ganaderos) han sufrido un descenso, algunos muy marcados como el cunícola y la avicultura de carne que, en el conjunto, han descendido un 13 % con respecto al año anterior “sobre todo debido al descenso de producción y de precios de ambos sectores”. Por el contrario, el sector ovino ha visto como en 2024 su producción final agraria se ha incrementado considerablemente en más del 18 % “todo influenciado por el incremento de su producción en un 7 % y el incremento de los precios percibidos en un 6,7 %”.
Con respecto al sector porcino, este año su producción final agraria ha descendido levemente en un 1,8 % “ya que, aunque su producción cárnica ha aumentado, no ha llegado a compensar el descenso de precios sufrido por el sector”, destacan desde UAGA.
El ligero aumento de la producción en el sector agrícola, respecto al año 2023 de sequía extrema “se ha vuelto a ver acompañado de una reducción de precios que continúa ahondando en los bajos niveles de antes del conflicto bélico, por lo que el valor de la producción final agrícola ha aumentado mínimamente respecto al año 2023, hasta los 1.339.806.346,68 euros, pero sigue siendo un 34,79 % menos que en la campaña 2022”, destacan. A la lista de adversidades que siguen afectando a los agricultores y agricultoras, y ganaderos y ganaderas “se suma de nuevo la espiral inflacionista que se inició hace tres años como consecuencia del conflicto entre Ucrania y Rusia, con unos altos costes de producción, que han experimentado una subida sin precedentes, y unos altos costes de financiación, por el aumento de los tipos de interés, haciendo inviables numerosas explotaciones”, enfatizan.
Estas adversidades no impiden que las personas que se dedican profesionalmente a la agricultura y la ganadería incrementen su renta “sino todo lo contrario, ya que contrasta con los datos que proporciona el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en los que dice que la renta agraria se ha situado a nivel estatal en 37.759 millones de euros en 2024, lo que supone un incremento del 14,2 % respecto a 2023. Esto deja patente la desconexión del MAPA con la realidad del sector agrario, ya que desde su punto de vista es un sector cada vez más rentable y, sin embargo, cada año se pierde un buen número de profesionales y es un sector envejecido en el no hay relevo generacional”.
Fondos buitre de inversión versus explotaciones familiares
“Por esta razón, en estos análisis, el MAPA debería considerar la renta agraria de los fondos de inversión separada de la de las explotaciones familiares. Precisamente esta dificultad de la administración para evaluar la situación del sector agrario es la que le aboca a la elección de medidas políticas estratégicas erróneas, en vez de primar a la explotación familiar para garantizar una producción de alimentos de calidad y seguridad”, denuncian desde UAGA.

La producción final agraria en 2024 se ha cifrado en 5.204.623.781,68 €, lo que supone un aumento del 1,40 % respecto al año 2023. “La producción final agraria en Aragón depende en un 25,75 % de la actividad agrícola, mientras que el 74,25 % restante viene de la actividad ganadera”, destacan.
“Desde la subida de los insumos en 2022, fertilizantes, gasóleo, productos fitosanitarios, piensos… prácticamente se han estabilizado esos precios desorbitados y no hay que olvidar que muchos aumentaron más de un 50%. Esto, sumado al incremento de los precios en la maquinaria e instalaciones, está complicando la inversión en el sector agrario y disparando el endeudamiento, todo ello unido a los problemas de financiación debido al aumento de los tipos de interés y a la dificultad del acceso al crédito”, recalcan.
En el segundo año de aplicación del Plan Estratégico de la Política Agrícola Común se constata que es una PAC “con mayores exigencias ambientales en forma de trámites administrativos que ha introducido nuevos elementos como ecorregímenes, la condicionalidad reforzada (antiguo pago verde, rotación interanual de una parcela, franjas de protección con cauces), normas de nutrición sostenible, etc. Todo ello genera una mayor carga burocrática para las personas profesionales que, sin embargo, va acompañada de un descenso en los ingresos provenientes de las subvenciones”, aseguran desde UAGA.
En cuanto a las ayudas directas por la sequía, los 8,2 millones del Gobierno de Aragón “fueron insuficientes para compensar la pérdida de producción que sufrieron los agricultores y agricultoras y, además, dejaron fuera muchas zonas afectadas y también importantes cultivos como el almendro, la viña y el olivar”.
Respecto a las contrataciones en el sector agrario, en 2024 se recuperaron las cifras de años anteriores. El mayor número de contratación en Aragón se produjo en el mes de junio, con una media de 25.145 trabajadores, esto supone unas 15.000 contrataciones de temporada.
“Por provincias, en Uesca el máximo de contratación fue de 8.985 trabajadores, en Zaragoza 14.825 y en Teruel 1.384 (valores medios del mes). En las tres provincias y por ende en Aragón, la variación anual de contratación ha sido positiva”, detalla en su balance la UAGA.
Asimismo, señalan que “durante todo el año, el 80% de los trabajadores contratados provienen de otros países y casi en la misma proporción (80%) son varones. Así, se aprecia el continuo descenso de profesionales en el sector en los últimos seis años. Una reducción que se ha agudizado alarmantemente en el último año, con la pérdida de 344 agricultoras y ganaderos”.




