El rapto de Europa

La idea de "rapto" puede ser adecuada en los tiempos que vivimos y es que lo arcano tiene buena dosis de pedagogía vital y el relato de la princesa fenicia y el Dios travestido en toro blanco es símil adecuado a la agresión que sufre la vieja Europa. La Unión Europea es escenario de una complejidad creciente conforme va pasando el tiempo. Desde los seis países de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (Tratado de París, 1951) hasta los 27 actuales, han pasado muchas cosas. El contrato social tras el desastre de 1945 tiene poco que ver con …

La idea de "rapto" puede ser adecuada en los tiempos que vivimos y es que lo arcano tiene buena dosis de pedagogía vital y el relato de la princesa fenicia y el Dios travestido en toro blanco es símil adecuado a la agresión que sufre la vieja Europa.

La Unión Europea es escenario de una complejidad creciente conforme va pasando el tiempo. Desde los seis países de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (Tratado de París, 1951) hasta los 27 actuales, han pasado muchas cosas.

El contrato social tras el desastre de 1945 tiene poco que ver con la actualidad aunque no convendría olvidar la historia. Tal como dice Timothy Snyder, la historia puede ser la salvaguarda tanto ante la política de la inevitabilidad como de la eternidad. Los dos relatos conducen a la explotación o al autoritarismo en una especie de "cuesta abajo" que la sociedad parece haber elegido en un tiempo en el que la banalidad se ha instalado en el imaginario europeo como si no pasara nada y como si nunca fuera a pasar nada. Un grave error de percepción con aterrizaje forzoso en el fascio 2.0.

En la vieja Europa, después de siglos de guerras que desplazaron fronteras, crearon países, asesinando personas y pisoteando ideas, se apostó por la convivencia pacífica. Un escenario de derechos de la ciudadanía que, ni mucho menos es una generalidad en el planeta y que es indispensable defender, pero que también habría que repasar y repensar.

Si internet no miente hay en Bruselas más de 25.000 cabilderos (lobistas, en el lenguaje del Imperio), Teniendo en cuenta que hay 720 europarlamentarios, en un calculo grosero le corresponderían a cada uno de ellos casi 35 activistas del capitalismo. Un capitalismo que también ha cambiado lo suyo.

En opinión de este librepensador de guardia en la nube, la devaluación europea ha ido gradualmente en aumento. Del capitalismo productivo se pasó al financiero alentado por la globalización que ha desembocado en la supremacía de las grandes tecnológicas. Un recorrido en el que las prácticas empresariales de maximización de beneficios en el menor tiempo posible, pretende sustituir al propio estado. Y así, promotores inmobiliarios, presentadores de TV y magnates de las tecnológicas, todos blancos, supremacistas y racistas a más no poder, han hecho saltar el statu quo y van tras la conquista del mundo con la voluntad de hacerse más ricos de los que son. Una situación que, de una u otra forma, se podía intuir al ver la evolución de la acumulación de riqueza en los últimos años y de cómo las oligarquías mundiales aúpan el auge fascista como forma de control social.

Europa ha podido pecar de exceso/prepotencia y de seguidismo hacia el vencedor de la II Guerra Mundial que se aseguró la Alianza Atlántica como herramienta de poder mundial frente al bloque soviético. Sin embargo ese juego de equilibrios se tambalea, hace peligrar el orden europeo y resucita antiguas alarmas. Todo ello ambientado, a mayor abundamiento de peligros con la indiscutible crisis ambiental y de recursos auspiciada por la superación de los límites planetarios.

Posiblemente Europa debería haberse sido más cauta y menos ambiciosa. Demasiado fiel a la "política de la inevitabilidad", ha gestionado mal la geopolítica de los últimos decenios. Puede que tanto cabildero en Bruselas sea causa de estas decisiones y también puede que, en el otro extremo, alguien se pregunte por la razón de ser de la OTAN una vez desaparecido el Pacto de Varsovia.

Preguntones habrá que pensarán que, caído el telón de acero, hubiera sido más inteligente un acercamiento a las Rusias cuando el delirio Putin no estaba tan acusado, que la constricción a la que se la sometió obedeciendo los dictados USA. El espacio euroasiático podría ser escenario de oportunidad. Pero el (falso) gendarme de occidente basa en buena parte su economía en el negocio de las armas y ahí el modelo europeo ha sido raptado por la fuerza de los hechos que nos vuelve a colocar ante los cañones o la mantequilla.

Todo ello salvando las patologías de personas, pueblos e instituciones que buscan cada cual su mejor colocación en el eterno conflicto entre las naciones y la voracidad terrorista de unas oligarquías que contemplan, hoy más que ayer, la relación entre países como forma de negocio.

Los tres bloques, ahora en ciernes, con sus bombardeos y crímenes contra la humanidad, dibujan un difícil escenario para Europa que lo único que podría exportar al resto de del globalizado mundo sería el estado de derecho y un cierto respeto por la democracia que, hoy por hoy, parece que importa poco incluso a una parte de la población europea dispuesta a una alteración profunda en la gestión de los estados. También la sensibilidad de algunos europeos ha sido raptada por el mítico toro blanco. En este caso el raptor es el Dios Consumo que promete satisfacer la necesidad de banalidad que las oligarquías venden al módico precio de sus almas.

Antes de que el ánimo zozobre ante la alerta a la humanidad que el propio planeta lanza a través de sus sobrepasados límites o antes de la guerra escale los suficiente para satisfacer la codicia de sus mercaderes dejando el suelo lleno de cadáveres y el aire irrespirable, sería indispensable que cada mujer y cada hombre reiniciara su "inteligencia natural".

Es ya inaplazable encarar este estado de hipernormalización en que todo el mundo actúa como si no pasara nada. No se sabe si porque asume la "inevitabilidad", porque se encamina hacia la "eternidad" o simplemente por que es un ignorante atenazado por el miedo.

El término “hipernormalización”, como casi todo, no es nuevo. Pero, dado el cariz de los acontecimientos, parece inventado ayer para explicar los que pasa hoy. Acuñado por el antropólogo Alexei Yurchak para su análisis de los últimos tiempos de la Unión Soviética, describe que cuando la realidad se vuelve tan caótica y absurda la gente, incapaz de comprender y cambiar para adaptarse, asumen una ficción como hiperrealidad. Puede que el sistema esté podrido, pero fingimos que todo está bien para seguir adelante en una carrera hacia ninguna parte.

Llegados al párrafo de la esperanza que el librepensamiento intenta retener de la vasija de Pandora, solo nos vienen a la cabeza la posibilidad de un giro de cabeza. Un suave cambio en la postura de la caja ósea que protege las mentes que permita dejar de mirar hacia otro lado.

Como ejemplo de acción posible desde la esperanza, sirvan iniciativas como "NO NORMAL" en la que personalidades de la ciencia y el activismo proponen una visión ajustada de cuanto pasa a nuestro alrededor. Simple y llanamente que, ante las realidades que nos abruman día si y día también, dejemos de mirar a otro lado.

Nadie es patria. Todos lo somos. Jorge Luis Borges

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