Los linces, que ya pueden verse en La Maleza, formaban parte como reproductores del programa de cría en cautividad que se está llevando a cabo en la península Ibérica. Vienen desde Andalucía, del centro El Acebuche de Doñana, el macho, y de La Olivilla en Jaén, la hembra. “Esta primavera aún tuvieron cachorros por lo que se encuentran en un fantástico momento”, y ya han sido bien acogidos en nuestro país, siendo el parque faunístico de Tramacastilla -Sierra de Albarracín- el único de Aragón donde poder observar a estos magníficos y mediáticos animales, bajo supervisión y en cautividad.
La llegada de Esparto y Fernandina, así se llaman los dos individuos de esta especie endémica -Lynx pardinus- al Parque de Fauna La Maleza ha sido posible gracias al apoyo y colaboración del Departamento de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón. “Esparto y Fernandina serán los protagonistas de actividades de formación y sensibilización sobre la recuperación de la especie, que buscarán subrayar la importancia de la restauración de la biodiversidad en su conjunto, y del papel de los predadores en el equilibrio natural. También se espera que su presencia, mediante estas acciones de sensibilización, contribuya a la difusión del plan de reintroducción del lince en el que actualmente está trabajando el Gobierno de Aragón”, destacan desde la Asociación de Empresarios Turísticos de la Sierra de Albarracín.

Proyecto de reintroducción del lince ibérico en Aragón
El lince ibérico, considerado hasta hace poco una de las especies más amenazadas del mundo, está viendo cómo su población se recupera gracias a los esfuerzos de conservación de la comunidad científica, de activistas en defensa del medio ambiente y de la imprescindible colaboración de algunas administraciones públicas.
En territorios como Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha o Murcia, ya hay en marcha proyectos de reintroducción, y actualmente Castilla-León, Catalunya o Comunidad de Madrid también trabajan en el mismo sentido. En nuestro país “se espera que la presencia de Esparto y Fernandina en el Parque Faunístico de La Maleza contribuya a la difusión del plan de reintroducción del lince en el que trabaja el Departamento de Medio Ambiente y Turismo” de la DGA, y que se enmarca dentro de la ‘Estrategia para la conservación del lince ibérico en la península’, cuyo objetivo es crear nuevas poblaciones de esta especie en zonas que ofrezcan las condiciones idóneas para su supervivencia.
En el año 2017 se aprobó, por unanimidad de todos los partidos políticos con presencia en la Comisión de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de las Cortes de Aragón, la Proposición No de Ley 369/17 sobre la reintroducción del lince ibérico en Aragón. Desde ese momento el Gobierno de Aragón solicitó al grupo de trabajo del Lince ibérico, constituido por los ministerios de Transición Ecológica de los estados español y portugués, otras administraciones públicas y entidades relacionadas con el lince ibérico “la validación de áreas potenciales, para una posible reintroducción del lince ibérico” en diferentes comarcas de nuestro país.

La Maleza: un segundo hogar para animales rescatados
La Maleza es un parque de fauna de más de 23 hectáreas de terreno, donde se ha minimizado el impacto de las instalaciones respetando al máximo el entorno natural. Ubicado en un paraje de rodeno, en el Barranco La Maleza, dispone de amplios recintos donde se recrean los hábitats adecuados para cada especie a lo largo del año, con el suficiente espacio y refugios naturales para su bienestar. Por ello, el visitante debe ser paciente y disfrutar del momento en el que el animal decide salir, como un auténtico naturalista. Todos sus animales han nacido en cautividad, provienen de centros de recuperación o han sido rescatados de situaciones precarias.
Los profesionales que atienden las visitas explican pormenorizadamente las características de cada especie animal, del recinto donde habitan en el parque y también fuera de este, en algunos casos su azarosa vida anterior, dan fantásticos consejos para la observación de la naturaleza, y encandilan a las más peques -y al resto- con una divertida colección de anécdotas.
Entre los objetivos de quienes dirigen La Maleza destacan su intención de “promover los intereses de conservación de la fauna silvestre, la biodiversidad y el bienestar animal”, así como “ayudar a la conservación y supervivencia de las especies. Y en concreto a las de la zona”, todo ello sin olvidarse de “ofrecer una actividad turística y de ocio que ponga en valor el medio natural de la Sierra de Albarracín”.
Además, entienden como imprescindible “cooperar con la comunidad conservacionista, incluidas las organizaciones provida silvestre, instituciones de investigación, así como protectoras de animales y centros de recuperación para ayudar en el mantenimiento de la biodiversidad”. Y, también “cooperar con los gobiernos y otras entidades correspondientes para mejorar los estándares de bienestar animal y asegurar el bienestar de todos los animales bajo nuestro cuidado”.
Durante el recorrido guiado se puede disfrutar de la observación de lobos ibéricos, ciervos, animales de granja, gamos, jabalís, ginetas, cabra montesa, zorros, rapaces o hurones o muflones, entre otros, e incluso de los extraordinarios Tauros -Uros-.

El Tauro: se parece, se comporta y come igual que el Uro
Se estima que el uro -especie extinta- apareció en la península Ibérica hace entre 800.000 y 700.000 años y que posteriormente se extendió hasta el norte de Europa. Desapareció paulatinamente debido a la caza, el retroceso de los bosques y la domesticación. El último ejemplar conocido fue una hembra que murió en el antiguo bosque de Jaktorów -Polonia- en 1627.
Y esta es otra de las características diferenciales de La Maleza: la posibilidad de disfrutar de la observación de cerca de los Tauros, o Uro 2.0, portadores del mismo ADN que la especie extinta.
Desde La Maleza señalan que “el uro es el antepasado de todo el ganado y, por tanto, el animal más importante en la historia de la humanidad”, y explican que “a través de un programa de cría denominado ‘Programa Tauros’, las razas de vacuno que todavía se parecen a los uros y son portadores del mismo ADN se combinan para recuperar una especie que se ve, se comporta y come igual que los uros. Esta nueva especie es el Tauro”.
“El uro era un animal impresionante. De estructura robusta y grandes cuernos, los animales estaban bien equipados para vivir en la naturaleza. Los machos tenían más de 180 centímetros de altura y las hembras unos 160 cm. Podían pesar más de 1.000 kilos. Los Tauros de hoy en día son casi tan grandes como sus antepasados”, detallan desde el parque faunístico de la Sierra de Albarracín.
El Tauro, se encuentra en su quinta generación, presentando cada vez más su conducta salvaje e impacto en el ecosistema “con su papel de arquitecto del paisaje europeo, recuperando la vida silvestre y la interacción de la flora y fauna”, aseveran. Como su antepasado “el Tauros juega un papel importante en el paisaje. A través del pastoreo y el pisoteo, abre la vegetación para muchas otras especies de animales y plantas que necesitan más luz o un lugar abierto para crecer. Incluso sus excrementos atraen a muchos insectos y es útil para las plantas”, explican. Al comer pequeños arbustos, e incluso madera, también ayudan a reducir el riesgo de incendios forestales.
Por todo ello, y para concluir desde La Maleza afirman que “los Tauros deben revivir el trabajo de sus ancestros, los uros, y ser el motor para resilvestrar Europa”.

