El macronismo pierde la mayoría absoluta en Francia

La segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas arroja un Parlamento dividido, con una mayoría relativa de la coalición de Gobierno representada por Ensemble! y con la izquierda de la NUPES como principal fuerza de oposición

Asamblea Nacional francesa. Foto: Wikipedia

El Gobierno de Macron recibe su primer castigo. Los comicios celebrados el pasado domingo, 19 de junio, presentan varias lecturas a nivel político. La primera y más evidente es que el nuevo Gobierno, constituido hace apenas un mes, no cuenta con la confianza mayoritaria del electorado franés. La coalición Ensemble! se hizo con 246 escaños en la Asamblea Nacional, lejos de los 289 requeridos para alcanzar la mayoría absoluta. Por su parte, la NUPES consiguió imponerse en 142 circunscripciones, mientras que la extrema derecha de Agrupación Nacional (AN) conquistó 89 escaños. Por detrás, la derecha tradicional (LR-UDI) triunfó en 64 circunscripciones, mientras que el resto de asientos serán ocupados por diversos candidatos no adscritos a ninguna de las formaciones referidas.

Cabe destacar que hasta tres ministras del Gobierno galo deberán dimitir de sus puestos tras haber sido eliminadas en segunda vuelta, como lo quiere la regla no escrita en Francia. Se trata de la ministra de Sanidad, Brigitte Bourguignon, la ministra del Mar, Justine Benin y la ministra de Transición Ecológica y Cohesión Territorial, Amélie de Montchalin. Por su parte, otros pesos pesados del macronismo han caído en primera o segunda vuelta, como es el caso de Jean Michel Blanquer, antiguo ministro de Educación, Christophe Castaner, ex ministro del Interior o Richard Ferrand, actual presidente de la Asamblea Nacional.

Una Asamblea Nacional dividida

Si bien el vuelco político ansiado por la izquierda no terminó de producirse, lo cierto es que la coalición gubernamental tampoco consiguió su objetivo de alcanzar una mayoría absoluta que le garantizara una legislatura estable. Se trata de un acontecimiento mayor en la vida política francesa, poco acostumbrada a mayorías simples o relativas y a la necesidad de negociar la aprobación de nuevas leyes con el resto de grupos parlamentarios. En este contexto, las miradas se dirigen hacia el grupo LR-UDI, la derecha clásica, como posible socio. Sin embargo, los conservadores se han apresurado a negar su entrada en un hipotético nuevo Gobierno, limitándose así a estudiar posibles pactos puntuales en función de las propuestas legislativas presentadas.

Por otro lado, la NUPES se configura como la principal fuerza de oposición al conseguir 142 escaños. Este resultado supone un espectacular aumento de la representación parlamentaria de insumisos, ecologistas, socialistas y comunistas, quienes deberán negociar ahora su encaje como grupo parlamentario. Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI) y candidato a Primer Ministro, propuso recientemente la integración de todas las fuerzas de la NUPES en un único grupo, manteniendo delegaciones separadas en su seno en función de los escaños conseguidos por cada partido. Sin embargo, la idea no termina de convencer a sus socios, que preferirían mantener grupos parlamentarios diferenciados. En los próximos días se determinará la fórmula escogida.

Las paradojas del sistema electoral

El sistema mayoritario de doble vuelta aleja la existencia de una representación proporcional de la ciudadanía en la Asamblea Nacional. Buena muestra de ello son los resultados de la NUPES y de la AN y su traducción final en escaños. Mientras que la izquierda, con el 32,6% de los votos y casi 6,8 millones de papeletas consiguió 142 asientos, la AN de Marine Le Pen alcanzó los 89 escaños con algo más del 17% y 3,5 millones de sufragios. Ello se explica por el carácter mayoritario del sistema, donde cada circunscripción cuenta con un único representante, método conocido en el mundo anglosajón como "the winner takes it all".

En la segunda vuelta de las elecciones legislativas, la AN se impuso a la NUPES en el 55% de sus duelos. Esta victoria parcial se explica por la falta de consigna de voto por parte del macronismo, donde hasta el 76% de su electorado –según las estimaciones– se abstuvieron en aquellas circunscripciones donde se enfrentaban la izquierda y la extrema derecha. Se trata, por tanto, de la defunción del llamado "Frente Republicano", pacto histórico existente en los períodos electorales, donde todas las fuerzas se oponían a la entrada de la AN aplicando un cordón sanitario y votando por el candidato contrario. Sin ir más lejos, la victoria de Macron en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril se fraguó gracias al apoyo prestado por los votantes de la NUPES para frenar a Le Pen, "favor" que no habría sido devuelto esta vez por los simpatizantes de Macron. Además, la abstención del electorado ha vuelto a tener un carácter masivo, con casi un 54%, impidiendo esa movilización popular y de la juventud anhelada por los izquierdistas.

La NUPES: ¿Y ahora qué?

El escenario que se abre para la suma de la izquierda es incierto. Cabe preguntarse si las distintas fuerzas políticas serán capaces de llegar a un punto de encuentro que garantice una estabilidad a medio y largo plazo. Por el momento, la propuesta de Mélenchon no parece recabar los suficientes apoyos. Se trata de una cuestión clave, ya que, en caso de articular diferentes grupos parlamentarios, la AN se convertiría en la principal fuerza de oposición por sí sola, dándole mayor visibilidad mediática. Desde LFI se propone que cada delegación guarde su autonomía e independencia bajo el paraguas de la etiqueta NUPES. Las fuerzas minoritarias de la coalición, empero, temen que esta propuesta desemboque en una fagocitación por parte del partido de Mélenchon.

Por último, debe destacarse la consolidación de una generación joven de representantes políticos y la irrupción de nuevas caras ligadas a la sociedad civil. Sobresale la sorpresa protagonizada por la franco-marfileña Rachel Keke, primera camarera de piso en acceder a la Asamblea Nacional. Keke alcanzó notoriedad al liderar una huelga de 22 meses contra el hotel Ibis, reclamando y consiguiendo finalmente mejoras laborales para todas sus compañeras. La nueva diputada ha declarado que su intención es representar a las personas invisibles y a las "sin voz" en la arena parlamentaria, para visibilizar a esa otra Francia constantemente ocultada. Además, se asientan los liderazgos de figuras como Adrien Quatennens, François Ruffin o Clémence Guetté, entre otras, que aspiran a continuar el trabajo emprendido durante los próximos años. En cualquier caso, se avecina un futuro político de importantes transformaciones en Francia.

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